miércoles, 18 de agosto de 2010

La vida es esto

Mi ordenador sigue muriendo poco a poco. El presunto arreglador, no vuelve de vacaciones hasta el lunes. Escribo de prestado.
A lo largo de la vida me he encontrado varias veces con gente inteligente. No mucha. Pero los que lo han sido, destacaban. Con esa gente es bonito hablar de temas profundos: la amistad, la eternidad, la inteligencia...y resulta de lo más enriquecedor. Es como ver "Crash", que lo pasas bien dos horas...y una semana o más la "redisfrutas" pensando...
Hace poco, con uno de esos raros especímenes hablábamos de la amistad. Y me dio una definición buenísima: "Un amigo es esa persona a la que puedes ir a ver a su casa sin avisar". Me gusto la definición.
Yo tengo pocos amigos, es verdad. Creo que no más de cinco o seis. Pero lo hemos vivido todo juntos. Somos amigos desde pequeños y hemos ido cruzando y entrecruzando nuestras vidas. Nos hemos visto en todos los saraos posibles. Incluso en sitios donde no habríamos querido vernos.
Con poca gente estoy tan a gusto como con ellos. En mi veraneo de retorno a los orígenes, siempre acabo descubriendo que la familia ya no es lo que era. En un determinado momento de tu vida pasas de ser un tierno protejido a ser protector. A partir de ahí pasas a ser evaluado, juzgado...eso se acentúa cuando tienes hijos. Tus hijos pasan a ser los protejidos. Y tu, como ogro, pasas a ser el malo.
Con los amigos no pasa eso. Somos como somos desde hace mucho. Nos comprendemos y no nos juzgamos. Nos queremos así, tal cual. Y si pasa un mes sin ver a uno, o sin hablar con él, en cuanto lo ves la relación vuelve a donde estaba.
Esta semana estoy contento de tener amigos. La mujer de un amigo (que jura que yo la odiaba de joven) me ha dado una alternativa para si dentro de un año no ha salido nada del curro. Una alternativa de mierda, pero me ha dado calma.
Y luego he estado cenando con otro amigo y su mujer. nos hemos descojonado de la situación en que estamos. Hace un año nos planteábamos fiestas, farras y similares...y este año el celebró su cumple en la fila del paro...y yo ya sabéis como estoy...
Pero hablando con él, recordando nuestra adolescencia, nuestro pasado...nos dimos cuenta de algo. De jóvenes esperábamos algo. Primero tener edad para fumar y beber, luego una novia, luego independizarnos...Pero ya no podemos seguir esperando. O ya no tenemos que esperar. Porque la vida ya es esto. La vida es subidas y bajadas, noches y días....y a veces te toca champán y otras agua de Bezoya que entra por la boca y sale por...muy buen precio.
Así que habrá que disfrutarlo, como viene. Porque no estamos en edad de "esperar a ", estamos ya en "en". Se que parece una estupidez, pero hay que plantearselo de vez en cuando. Tío, no esperes más, a nada...la vida ya es esto. Ya estas en el juego. Ya no hay que esperar a nada.
Y ahora si no fuera un vago, pondría aquí la canción de Amaral "Son mis amigos". Por favor, oírla vosotros.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Consideraciones varias de vuelta de vacaciones

He vuelto.
Así para empezar, no he descansado mucho. Quiero decir que cuando no trabajas, las vacaciones te saben a menos. No estás a lo que estás. Hagas lo que hagas, te ronda la idea de que no tienes un curro al que volver. Y como que no estás tranquilo.
Al llegar de vuelta me he encontrado con que mi ordenata esta muriendose. Funciona a ratos, por lo cual no garantizo que pueda mantener la periodicidad del blog durante un par de semanas. Ire escribiendo según pueda, hasta que lo lleve a arreglar que siempre me da una pereza enorme...
Lo bueno es que hay mucho por leer en los blogs...todo lo que no he leido en verano.
He mandado unos 45 curriculums. No me ha contestado nadie...la cosa pinta chunga.
Me he quedado varias noches hasta altas horas, viendo las estrellas y pensando...estaba bien.
A mitad del verano me llamó Conchi. La que puso nombre a este blog. A Conchi se la la recomendé a un amigo mio que la fichó para su curro. Hace un par de semanas la llamó, fué a verle y volvió sin coche, sin ordenador ni teléfono. Despedida al más puro estilo hijoputa. Aún no me he atrevido a llamar a mi amigo. Porque no se como decirle que hay cosas que las hay que hacer bien, con educación y delicadeza. Y si es una orden de otro pues más aún. Le he dicho a Conchi que venga un día a emborracharse conmigo. Tenemos penas para llorar un rato.
Hago vida de marujo. Hago las camas, la comida, salgo con los niños, leo...cojonudo si me pagaran un sueldo.
Un día de vacaciones fui en el FEVE y vi a Amanita. Bueno todas las rubias de "cuarenta y" que no tienen pintas de Choni me parecen Amanita. Y si tienen los pies grandes Diva...en fin, que he echado de menos el mundo blog. Es entretenido.
He ecuchado mucha música y he leido mucho. Amigos lectores seguid los consejos de Moli. Los libros que recomienda son muy buenos. También me he leido dos de los de ECDC, buenos también.
Y por favor no investigueis sitios nuevos de vacaciones. Ha habido turistas en el paraiso. Eso es malo. A algún desalmado se le estropeo el GPS y apareció allí. Se fue pronto. Afortunadamente no era alemán ni de Valladolid. Porque ya lo dice el hijo del estanquero: "Si viene un alemán o uno de Valladolid la liamos, porque esos se reproducen por gemación. Cada uno se convierte en diez al año siguiente". Sabiduria popular.
He vuelto y no estoy descansado. Ni cansado. Estoy...raro. Me siento extraño (en femenino es el título de una película que dió mucho que hablar).

martes, 13 de julio de 2010

Me voy de no-vacaciones

Así es. Me voy de algo que no pueden ser vacaciones. No pueden ser porque no trabajo. Eso no sería motivo, hay otro que es legal. Si tu estás cobrando el paro no te puedes ir de vacaciones. Se supone que tienes que estar en casa esperando que te llegue una carta con la oferta de el empleo de tu vida. No les vale enviarlo por mail ni al teléfono móvil. Por carta, con un par.
Así que no me puedo ir.
Pero me voy, me la refanfinfla todo y me voy. Dónde siempre.
Muchas gracias a todos por acompañarme este curso. Espero que estéis ahí cuando vuelva...
¡Feliz verano!

viernes, 9 de julio de 2010

Demasiada información

Me llama E. Hace unos años trabajaba conmigo, pasamos muchas horas juntos entonces y tenemos mucha confianza. Nos contamos de todo en aquella época y eso deja poso:
-¡Gonzalo!, cómo estas...
-Dormido, coño, que son las 7 de la mañana y no tengo que currar...
-Ya por eso te llamo. Mira tengo un problema. Hoy es mi aniversario y, todos los años, le mando un ramo a mi mujer con una poesia...
-Pedazo de hortera, colega, no sabía eso de ti...
-Ya, era un secreto. Pero es que estoy de viaje, por el curro, y se me ha olvidado
-Pues esta noche no pillas...
-Mira, escuchame, vas a una floristeria y le encargas un ramo pero para entregar hoy. Tiene que ser hoy. Y en la tarjeta pones...(aqui me recita unos versos super cursis).
No se porque me dejé embarcar, yo que en mi vida he regalado flores a nadie. No me gustan y me da corte. A partes iguales.
Allá que voy con mi hija de la mano a la floristeria del barrio. La de la tienda me conoce de vista. Y a mi mujer y sabe dónde vivo. Me debe considerar una persona respetable, vamos. Hasta hoy.
-Mira quiero que mandeis un ramo a esta dirección. Pero tiene que ser hoy.
-No hay problema es aqui al lado. ¿Ponemos algo en la tarjeta?
-Si...(aqui recito los versos cursis)
-Vale, te dejo la tarjeta y ponlo
-No, no, ponlo tú que a mi igual me conoce la letra
-¿Y?
-Es que es la mujer de un amigo...
-¿Eh?
-No, es que mi amigo está de viaje.
Joder. Quién pidio explicaciones...

martes, 6 de julio de 2010

Cosas que quiero hacer

Pues si, en esta época de niebla y miedos, de introspección y dudas... me vienen a la cabeza continuamente figuras y paisajes que me apetecen. Asuntos que llevo en mente de hace siglos y que no se si algún día dare solución. Así que los cuento aquí por si a alguien le apetece patrocinarme.
Son mi versión de 1001 cosas que quiero hacer antes de morirme (más breve, no llega a 1001):
-Quiero ir al festival de la charreria en Acapulco.
-Me gustaría vivir un mes en una ciudad de USA de no más de un millón de habitantes. Para ver cómo es su "vida real".
-Quiero volver a estar una semanita en Londres con La Parienta. A ser posible con patrocinador, como la última vez, para vivir a cuerpo de Rey. Nos lo pasamos genial. Quiero volver a probar las cervezas "pale ale" artesanas.
-Vover a Amsterdam. Con tres dias me vale.
-Me gustaría ir a un partido de beisbol, ya que voy a estar en USA...
-Quiero ir en moto por la Isla de Man
-Me gustaría conducir un coche americano (preferentemente de antes del 75) de los clásicos: Buick, Cadillac...el lugar me es indiferente.
-Ir a Africa. A dónde sea y poco tiempo. Sólo es curiosidad
-Me quiero encerrar una semana en un hotel de lujo. Sin salir. Sólo para probar todo lo que nunca he probado en los hoteles: el gimnasio, las piscinas, comer en la habitación...allí encerrado. Es una prueba que quiero hacer.
-Me gustaria cruzar en camioneta Austalia de este a oeste.
-Quiero ir a un parque acuático. Tengo esa curiosidad desde que me subí de pequeño al tobogán de la piscina del parque de atracciones. Nunca he ido a ninguno.
-Me gustaría ir a una despedida de soltero. Más que nada porque creo que soy el único hombre de España que nunca ha estado en ninguna...
-Quiero volver a ponerme delante de una vaquilla con un capote...volver a sentir tanto miedo y tanta adrenalina.
-Me gustaría poder hacer una autopista americana realmente larga (la 25 por ejemplo) sin parar más que a dormir y en cafes de carretera, de esos que te rellenan la taza sin pedirlo...
Si alguien se anima a patrocinar algún apartado, le facilitaré los datos de mi cuenta. O si tiene mano con el sorteo del cupón, para este viernes llevo el 37085, serie 112.

jueves, 1 de julio de 2010

Cómo acabé con una cicatriz ahí (y 3ª parte)

Ante la avalancha de solicitudes de todo tipo relacionadas con "eso" me apresuro a contar el final que iba a dejar para la semana que viene

Así que estaba yo con "aquello" tremendamente ilusionado. Pero, por si acaso, llame otra vez a mi médico.
-Hola, has hecho de mi un hombre nuevo. Y no te imaginas hasta que punto lo de hombre
-Aaaaah, si, ya. Pero eso se pasa.
-Si, con la edad, pero mientras tanto me has abierto un mundo de posibilidades...
-No, no. No me refiero a la edad. Me refiero a que se pasa con la medicación. Es un efecto secundario que te desaparecerá a acabar el tratamiento.
-Ya ¿y cuantos años dices que lo voy a tomar?
-No, cuatro o cinco meses. Por cierto tengo una mala noticia...
-¿Cual?
-Verás, al aparecerte ese efecto, como eso te va a durar el tiempo del tratamiento....la piel se va a distender...
-¿Y?
-Pues que luego habrá que resumirla...
-¿Que coño es eso?
-Mayormente, que cuando vuelva a su tamaño normal, hay que operarte para quitarte un montón de piel que sobrará de cuando era descomunal...
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
-No duele tanto...
Bueno, dolió una semana mientras se formaba la cicatriz. A cambio tuve una visión de mi que muy pocos hombres tuvieron. Además pude oír a la enfermera que me iba a depilar, ya en la mesa de operaciones, un "¡Ahí va que grande!" que ciertamente nunca antes había oído...
Y me quedo una cicatriz ahí.
Bueno, y el que tuvo retuvo...

miércoles, 30 de junio de 2010

Cómo acabé con una cicatriz ahí (2ª parte)

Estábamos en que la cabra, la cabra, la ...de la cabra me había estornudado en todo el morro (mio). Yo acabé mi trabajo y me fui de vacaciones sin grandes traumas. Que a mi las vacaciones no me las amarga nada.
A la vuelta, ocurrió lo casi esperado.
La brucelosis es una enfermedad de diagnóstico muy fácil. Básicamente te sube la fiebre a partir de las siete de la tarde. Todos los días y siempre a esa hora, es muy largo explicar el mecanismo, pero creéroslo. Además suele haber dolor en articulaciones. Cuando te curas se queda acantonada y puede haber brotes nuevos (con bajadas de defensas, stress...), a veces en una forma testicular que es bastante dolorosa. A mi me dolía un montón el hombro izquierdo y me subía la fiebre de repente a las siete todos los días. Una cosa la mar de rara, estas tan contento y de repente te empiezas a marear y a notar calor...
Fui al médico.
Entiendo que el médico era un resentido, pero coño, podía haberme hecho algo de caso. Porque yo entre y se lo solté por las buenas: "Hola mira he estado vacunando con vacuna viva de brucelosis y sin protección. Me duele una articulación y me sube la fiebre a partir de las siete de la tarde". El tío me miró, pensó y dijo "que va, eso no es". Con un par.
Comenzó ahí un peregrinaje en el que me sacaban sangre cada tres días, siempre iba un poco peor. Por enmedio pedí que de paso me hicieran el grupo sanguíneo, que nunca me lo sé. Me hicieron pruebas de tuberculosis, del SIDA...de todo. Cuando se harto el buen galeno (había pasado mes y pico) decidió que me iba a hacer una prueba muy especial: el Rosa de Bengala. Tan especial que yo de estudiante me hacía 200 en una mañana...
De resultado de ello, al cabo de un mes y medio de mi diagnóstico, el médico decidió que era bueno. Eso si, gracias a esa época, se convivir con la fiebre sin problemas. Puedo llevar una vida normal (conducir, leer, charlar...) con 38,5º.
Como no es una enfermedad muy normal (ya hay muy poca), no había un tratamiento claro. Así que me receto un montón de pastillas diferentes, cada una para una cosa, con el aviso de que a lo mejor aparecía algún efecto raro por la mezcla. Yo me fui a casa tan contento y empecé a tomarme todo aquello.
A los pocos días, al levantarme por la mañana, fui a mear como siempre. Pero salía sangre. Bueno rojo brillante, igualito que la sangre fresca. Tengo poco conocimiento médico, pero sé que eso es muy jodido. Llamé al médico a toda leche (ya habíamos intimado suficiente como para tener su teléfono particular) y le dije que meaba sangre lo cual es bastante cercano a decir que me estaba muriendo...
-"No te preocupes, la coloración de la orina es un efecto secundario"
Respiré aliviado. Seguí mi tratamiento.
Pero a los tres días me desperté y note algo raro. Notaba que me tiraba, mucho, el pantalón del pijama. Miré y me emocioné. Tenía "aquello" de un tamaño para sonrojar a cualquier actor del ramo. Era una cosa desproporcionada (y yo paso del metro ochenta). No sabría decirlo en palmos pero humillaba a los vasos de tubo.
Y que diámetro.
Superaba holgadamente una taza de café.
Aquello era colosal. Un molde para obeliscos.
Otro día sigo con la historia...