viernes, 4 de junio de 2021

Historias del Noroeste V: El fenómeno paranormal

 No tenía que contarlo. Ya lo digo desde el principio. Siempre que lo cuento acabo con que no me cree nadie. Pero yo soy un difusor convencido de la verdad de los hechos que sucedieron. Y como tal los difundo.

Mi primo y yo vivimos un fenómeno paranormal. Nadie se lo cree. Pero fue verdad. 

El caso es que en un verano en el profundo noroeste, volvíamos a la inmensa casa familiar. Una casa vieja y por tanto ruidosa. 

Nosotros teníamos unos 20 años. Volvíamos a altas horas de la madrugada. Si, habíamos bebido y habíamos fumado. Si. Pero lo sabíamos. Sabíamos en que estado íbamos, por experiencia, y por eso tomamos precauciones. Es decir, íbamos cocidos, pero como lo sabíamos ya tuvimos cuidado. Por eso ese factor es desdeñable.

Así que cuando algún alma cándida (que no recordamos) nos dejo en la carretera a la altura de nuestra casa, nos tomamos muy en serio no hacer ruido. Entramos por la puerta de los coches, no por la del jardín que tiene un chillido peculiar que avisa de que viene alguien. Tuvimos cuidado y entramos por la puerta de los coches. Una vez que abrimos (y cerramos) el portón de entrada, nos hicimos una composición de lugar.

Tenemos que subir dos pisos, descansillo y primero y descansillo y segundo. Ahí está nuestro cuarto. Cuidado en el primero que hay un montón de familia durmiendo (familia de la que no ve bien que llegues cocido a las tantas mayormente...). Subiendo por una escalera de madera que gime, gruñe y hace todo tipo de ruidos.

Así que mi primo y yo subimos muy despacio. Pisando sólo el extremo de los peldaños. Primer descansillo, bien. Primer piso, aquí silencio. Segundo descansillo...mira, se ve la puerta de nuestro cuarto. Una tirada más de escaleras...y aparecimos de nuevo en el primer piso.

Al darnos cuenta un sudor frío nos lleno el cuerpo y nos asustamos mucho. Mi primo, a la sazón estudiante de Fisica con muy buenas notas, me empezó a explicar "Eh, que hemos atravesado un agujero...no se si espacio temporal o sólo espacial...pero íbamos arriba... y hemos acabado abajo!!!"

Yo estaba muy asustado: "No subo, tío, no subo. Ahí pasa algo. No se que pasa pero no subo. Yo duermo aquí"

"Que no, que igual hemos cambiado de día, de año...o de época...Hay que pasarlo otra vez..."

En medio de esa discusión, que tenía lugar en la puerta del dormitorio de unos tíos míos, muy respetables profesionales del derecho los dos, se abrió la puerta y salio mi tía.

Igual no era el mejor momento, pero mi primo le dijo "Tía que bien, estas igual, no estas mas jóven ni más vieja...el agujero es sólo espacial..."

Mi tía empezó a lanzarnos una bronca en un susurro gritado, poniendo una cara amenazante que hizo que mi primo y yo saliéramos propulsados hacía el piso superior, incluso atravesando el previamente existente agujero espacio temporal y llegáramos rápidamente a nuestro cuarto.

Al día siguiente, en el desayuno comunitario (las 20 ó 30 personas que estábamos en la casa, acabábamos todas juntas, desde las que desayunaban a las 8 hasta los que llegábamos a medio día...) hubo una bronca choteo generalizado.

Pero nosotros explicamos el fenómeno muy dignos. Y nadie nos creyó. Pero nosotros sabemos lo que pasó.

Yo viví un fenómeno paranormal.


viernes, 30 de abril de 2021

Como hacer que las parejas funcionen. La importante teoría del Triunfador y el Resignado

 

No tengo ni puñetera idea de como funciona una relación de pareja. Ya lo adelanto. O sea, llevo más de 20 años de matrimonio con La Parienta. Pero igual que nos ha salido bien (si el hecho de que sea largo lo consideramos “bien”) podría habernos salido mal.

No nos ha salido mal porque ni nos peleamos ni discutimos. Vale. Pero eso ha sido simplemente porque en estos años hemos cambiado los dos, pero manteniendo el paralelismo. Es decir, La Parienta es una mujer diferente a aquella con la que me case el milenio pasado, yo soy un tío diferente de aquel con el que ella se casó…pero hemos evolucionado en paralelo, no en direcciones divergentes. Si hubiéramos evolucionado en direcciones divergentes, la cosa se habría acabado. Así de simple. Azar.

Pero, dentro del azar, hay una teoría que tengo muy estudiada y que he recomendado a mucha gente y les ha gustado. Una teoría que puede ayudar a que las parejas funciones. Aquí os la lanzo para que admiréis mi sabiduría.

Toda pareja humana se compone de dos miembros. El Triunfador y el Resignado. El Triunfador es aquel que, a la hora de emparejarse, picó un poco más alto de lo que le tocaba. Probó suerte y le salió bien. El Resignado, por el contrario, es el que podía haber elegido algo mejor. Podía haber esperado y pillar algo más de su nivel…pero se conformó con aquello y acepto le bajada de nivel.

¿Y esto en que influye en la pareja?. Fácil. Es muy importante darte cuenta si en tu pareja eres Triunfador o Resignado. Porque tu comportamiento a lo largo de la vida de la pareja ha de permanecer siempre en aquel rol del inicio.

El Triunfador ha de comportarse siempre como tal. Es decir, ha de esforzarse en demostrar al Resignado que le compensa haber aceptado quedarse con ese de nivel más bajo. El Resignado a su vez, nunca ha de perder el tono de superioridad y mantener algo del “endiosamiento” del principio, y ha de tener siempre la condescendencia necesaria para juzgar y estimular al Triunfador. Así, manteniendo los roles, la pareja funciona. ¿Qué pasa si un Triunfador se comporta o se cree un Resignado?. Que la pareja se va a la mierda. Ojo, puede ser que uno este equivocado desde el principio, puede que se crea un Resignado y sea un Triunfador…si los roles no están bien definidos y asumidos…la pareja hace aguas. Y los roles se mantienen de por vida. No cambian.

Y ¿a qué se refieren los roles de Triunfador y Resignado en el campo de la pareja?. Pues a todo, a nivel intelectual, a inteligencia, a belleza, a clase social…básicamente a todo. Tu puedes hacer una  media de todo lo que quieras e ir viendo en los distintos campos en que eres Triunfador y en que Resignado…puedes buscar como quieras. Pero al final cada uno tiene un rol. Solo uno. Triunfador o Resignado. Y como tal ha de comportarse.

Y analizar las parejas del entorno, que es muy divertido.

lunes, 12 de abril de 2021

Lecturas que vienen y van

 

Recuerdo a mi padre leyendo ensayo. Sobre todo, ensayo. Muy pocas novelas.

Yo de joven no entendía que nadie pudiera leer ensayos. Yo leía novelas y teatro. Me gustaba leer teatro. Había quien lo odiaba, pero a mi me parecía muy entretenido. Recuerdo haber leído ensayos…obligado en el colegio. Para mi le literatura eran novelas. Vale y quizá un poco el teatro.

De repente, en la mili, me sobraba mucho tiempo y empecé a leer poesía. No sé por qué, no sé cómo surgió. Sé que ese año le dieron el premio Nobel de Literatura a un poeta irlandés. Se me ocurrió empezar a leer su libro. Y me gustó. Así que durante los largos meses de mili leí poesía.

Desde entonces siempre he leído de vez en cuando algo de poesía, aunque últimamente poco. He seguido leyendo mucha novela, y un día sin venir a cuento empecé a leer  cómic. He tenido una temporada de leer muchísimas novelas gráficas.

Y ahora de repente, repasando mis lecturas descubro que estoy leyendo bastante ensayo. No he sido consciente, no me he dado cuenta, pero el caso es que entre mis últimos libros (los últimos años) hay unos cuántos ensayos. No sé si empecé con Kapuchinsky o con Bill Byrson. Pero desde entonces no es raro que este leyendo algún ensayo.  Es cierto que es más farragoso que leer novela, que es más difícil engancharte y que no es tan “distracción” como leer una novela. Pero también está bien.

Me hace gracia, me llama la atención como van pasando los tipos literarios por la vida de uno, como llegan y se van de forma inconsciente, sin pretenderlo ni forzarlo.

¿Es viejuno leer ensayo?¿leer poesia es de jovenes?

viernes, 26 de marzo de 2021

De cuando Molinos se cargo mi productividad en las últimas semanas...

 De repente un día la insigne Molinos ®, esa ex bloguera transmutada en un hibrido entre influencer y coach, me dejó un comentario en este humilde blog haciendo referencia a la serie This is us (Así somos). Y no sé por qué, pero decidí darle una oportunidad.

Daba un poco de miedo una serie recomendada por la misma persona que recomienda un montón de podcast cuturetas en inglés, pero bueno, había que probarlo. Voy a contar la experiencia, sin hacer spoilers, para que os lancéis a verla.

This is us empieza como una serie con un planteamiento complejo pero un argumento simple. Un matrimonio con trillizos. Luego la serie va contando en paralelo la vida de el matrimonio con las vidas de sus trillizos y la cosa se va liando…La cosa se va liando porque la serie va liando en paralelo los acontecimientos con treinta años de diferencia. Va saltando de personaje a personaje y de época a época.

Y así, poco a poco, la serie va enfrentando a una familia a todas las situaciones posibles. Pero es que esa familia, ese núcleo central con ramificaciones, los padres, los trillizos y sus respectivas ramas, acaban siendo todas las familias del mundo. This is us. Y acabas viendo todas las posibles relaciones y todos los conflictos que hay en todas las familias.

Aparecen todos los problemas de las parejas, todos los problemas padres-hijos, todas las combinaciones de posibles relaciones de hermanos…Y tu te vas viendo en un caso o en otro. Y si estas casado o no, si tienes hijos o no, si eres hijo…en algún momento sales ahí. Y ves las distintas formas de actuar y de reaccionar. Y empiezas a verte y a analizarte como hijo primero, como padre después, como hermano, como pareja…

Y llega un momento en que te rompes. Y estas viendo un episodio y llorando a moco tendido, porque en realidad estas en una sesión de terapia viendo como afectan a distintas personas los acontecimientos de la vida. Y como tú “quita de ahí” a uno le puede parecer una broma y a otro un insulto. Aunque no quieras, aunque intentes evitarlo, te examinas y revisas tu vida…

This is us no debería traducirse por Así somos. Más bien la traducción sería Estos somos. Porque somos todos, todos estamos ahí, y no estás viendo una serie. Estas viendo la vida. Además, la serie esta rodada toda en planos cortos, es una serie de caras, caras que hablan, que se hacen cercanas y que parece que te hablan a ti.

Lloras, te ríes, te alegras, sufres, te replanteas, revisas tu vida, te duele…Todo eso te pasa.

No puedo contar mucho más, no voy a estropearos nada, pero dejad lo que estéis haciendo (incluso leer este blog) y poneros a ver esta serie. Al principio te recuerda a Aquellos maravillosos años. Pero cuando te quieres dar cuenta, ya no te recuerda a nada, porque en la serie estas tú y la serie es un tránsito por tu vida. Pero vista por otros

martes, 9 de marzo de 2021

La alucinante y desconocida historia de una hermandad de motoristas (Parte 3)

 

Venancio Muñiz miraba y remiraba, se frotaba la cara llena de sudor y seguía intentando asimilar algo de todo aquello. Ante el tenía decenas de listones con muescas, un par de pergaminos dibujados y varias tablillas de barro, cubiertas de cera, en las que apuntaba y borraba. Sobre todo borraba, porque a Venancio Muñiz no le cuadraba nada de lo que le tenía que cuadrar.

Hacía muchos meses que Venancio había salido de Astorga. Desde que los maragatos transportaban los caudales que venían del Nuevo Mundo, estaba asumido que los arrieros maragatos iban a ir al otro lado del océano para gestionar allí los portes. Que también los había. Venancio Muñiz, Venan, había salido hacia América con el primer envío de caballerías de carga. Desde Sevilla a la isla de Cuba, y de ahí a México, Y allí estaba asentado.

Asentado era un decir. Bajo la protección del virrey y a las órdenes directas del gobernador, Venan había conseguido unas caballerizas dignas. Había formado unas cuadras y garantizado la alimentación de las bestias. Y estaba formando un cuerpo de arrieros, herreros, guarnicioneros… Ex conquistadores que ya se habían asentado en aquellas tierras y renunciado a las grandes riquezas. Ahora ya se conformaban con un trabajo digno.

Los caballos se habían adaptado considerablemente bien, pastaban, comían e incluso se empezaban a reproducir. No parecían tener problemas.

Incluso habían podido elaborar las primeras carretas y diligencias, copia de las que habían traído de España, pero elaboradas con madera local. Y la admiración de los indígenas que no entendían ni de caballos ni de ruedas.

Pero Venan no estaba satisfecho. Venan no era capaz de ordenar y organizar unas rutas de transporte dignas del nombre de rutas. El primer problema eran las distancias. Madrid-Ames era la ruta más larga de los maragatos en España durante los años previos al descubrimiento. Luego pasó a serlo Sevilla-Madrid.

Eran las distancias usuales, para las que conocía los relevos, los cambios de caballería, los avituallamientos… Un viaje Sevilla-Madrid o el ya legendario Madrid-Ames, suponía unas cuatro jornadas. A partir de ahí podías alargarlo según dispusieras de más o menos carga o de más o menos caballos de refresco. Pero esos cuatro días eran manejables. Un arriero podía pasar un día sin comer si iban mal las cosas. O los caballos aguantar doce horas sin beber. Un viaje de cuatro días te permitía cierto margen de maniobra.

Al llegar a México, todas sus estrategias se habían ido al traste. Del puerto de Veracruz hasta la capital México-Tenochtitlan había entre diez y doce días de viaje. Los viajes los hacían destacamentos militares, veinte hombres que transportaban lo necesario para el viaje y este era una expedición militar. Y ahora Venan tenía que transformar esas expediciones militares en rutas de transporte regular.

Y no sabía como hacerlo. Tenía caballos, carretas, mercancías y no sabía como hacerlo. Era un fracaso como arriero. Siendo maragato eso era lo peor que le podía pasar.

Se dio cuenta muy pronto que la estrategia del miedo no iba a funcionar allí para proteger las cargas. Primero porque las cargas eran de un valor incalculable y segundo porque allí todo daba miedo. No pasaba un día sin que se descubriera un animal nuevo, un sonido diferente en la selva, una planta que provocaba una irritación…El medio no era conocido, era una desventaja para todos.

Venan había dejado de pensar en las distancias y se centró en proteger la carga. Como llevarla de forma segura. No había población hostil que la quisiera, al menos en principio, pero si había información, mucha información que transmitir. Era importante saber quien enviaba la carga y quien era el destinatario. La carga podía salir del gobernador o del virrey. Incluso de particulares. Y debía ir a España de forma oficial… Al menos en teoría. Pronto había sido advertido de que habría envíos extraoficiales, para las arcas privadas de gobernador, del virrey, de nobles que extendían su poder desde España, de pagos de prebendas y sobornos al margen de la Hacienda real. Todo eso tenía que ir consignado desde la salida y saberlo en el puerto de Veracruz para allí tratarlo en forma adecuada. Y todo eso no podía ir con ninguna marca ni señal llamativa.

Y allí estaba Venan, con carros y carretas, solo carros y carretas, para poder organizar aquello.

Sólo carros y carretas pensó. Y caballos claro.

Una idea fue abriéndose paso en su cabeza. Venan se levantó de un salto y corrió a las caballerizas. Allí comprobó los colores de los caballos, las capas. Había tordos andaluces, alazanes y castaños, había varios con mezclas de colores. Y había yeguas y caballos suficientes para hacer todas las combinaciones.

Este pequeño cuento leyenda, este intermedio novelado se contó durante generaciones entre los maragatos. Sabemos que Venan, Venancio Muñiz, existió y fue el responsable de la organización de las primeras rutas de transporte de las Américas. No sabemos si fue o no exactamente como aquí se ha contado. Pero debió ser algo parecido…

La cuestión es que Venan llevó la Hermandad a otro nivel. Ya no fue tanto el proteger las cargas. Venan fue capaz de inventar todo un código de señales que solo los arrieros maragatos sabían interpretar. Cualquier maragato, al ver pasar un transporte, podría decir un montón de cosas. De dónde venía, a donde iba, qué transportaba y por orden de quién.

La información corría por las Américas y llegaba a España. Y de España volvía. Todo eran señales legibles para quién sabía el código. El número de caballos, su disposición y sus colores, el tipo de carro que arrastraban, la vestimenta del cochero y del postillón... todo, todo tenía un significado para los ojos del miembro de la Hermandad. Saber quién había caído en desgracia, quien era un corrupto, quien había ascendido en la sociedad y que se mandaban todos ellos entre sí dio a la Hermandad un poder enorme. Los miembros de la hermandad se iban informando unos a otros, iban enseñando a los niños los diferentes códigos para entrar en el oficio… Toda una tradición oral, nunca escrita, que explicaba desde cómo se creó la Hermandad hasta que significaba en América un postillón con el traje típico maragato.

Quedan restos de estas marcas y señales. Aunque seguramente no lo saben, los gauchos argentinos se empezaron a vestir con las ropas que veían a los arrieros que llegaban a la Argentina desde México. Este traje, el traje que hoy conocemos como gaucho, no es más que una derivación del traje típico maragato. Se quedaron con el traje pero no con el significado. En México también hay un triángulo que forman 3 poblaciones: León, Zamora y Salamanca. Un trío que se usaba para alterar y cambiar rutas sin que entendiera nadie el porqué. Pero es que a veces los carros que transportaban riquezas (oro sobre todo) debían descargar algunos kilos por el camino. Por el de León o el de Zamora…




 

 

 

Incluso en Iowa, en el medio oeste de los Estados Unidos, hay dos poblaciones muy cercanas llamadas Madrid y Ames. Así señaló el maragato que estuvo allí el final de la ruta. Nunca se debía ir más allá en los portes. El invierno salvaje las duras condiciones de la zona impedían hacer rutas más al norte.

 


 

 

martes, 2 de marzo de 2021

Mi hijo, la elasticidad de los cuerpos y la vejez

 

Siempre he sido más o menos gordo, desde que recuerdo. Me gusta comer, beber y no me gusta prácticamente nada que requiera el mínimo esfuerzo físico. Salvo eso claro…

De joven tenía más o menos organizadas mis épocas de engordar y adelgazar. Tengo la ventaja de que soy alto, casi metro ochenta y cinco, con lo cual podía subir y bajar de peso sin que mi aspecto cambiara demasiado. Es decir, yo podía subir y bajar diez kilos en poco tiempo y con muy poco esfuerzo.

Eso era hasta un día, el día que empecé a notar la vejez. De repente cuando me puse a perder los kilos que me sobraban, no se iban. Pasé una agonía de tiempo hasta que los perdí. Lo justo para volver a engordar… Mi cuerpo dejo de ser elástico. A partir de ahí, lo de perder peso era una agonía. Y tenía que procurar no ganarlo. Está bien, es lo que tiene envejecer.

Pero mi hijo ha llevado esa elasticidad al extremo. Al punto de dejar en ridículo mi elasticidad. Mi hijo también tendía a ser gordo. No tanto como yo, también es verdad que no llega a metro ochenta, así que no se puede permitir tanto margen. Pero empezó a machacarse haciendo deporte. Y se convirtió en un tío algo gordo pero fuerte como una mula.

De repente un día, hace como año y medio, nos dijo que iba adelgazar. Que ahora en vez de que su cuerpo fuera nosequé, como ya no iba a jugar tanto a balonmano, quería que su cuerpo fuera nosecomo. Su madre y yo, sin hacer mucho caso, le dijimos que podía hacer lo que quisiera. Pero que se hiciera unos análisis cada seis meses para ver que estaba bien…

Mi hijo ha adelgazado veinte kilos.

Ojo, sin perder la fuerza. O sea, ha cambiado de tipo de alimentación y ha seguido destrozándose en el gimnasio. Mi hijo era un mostrenco de casi 80 kilos que levantaba 150 kilos en peso muerto. Ahora mi hijo es un figurín de 62 kilos…que sigue levantando el mismo peso. La verdad es que impresiona. Aparte de que aprovecha para llevar la ropa superceñida (renovación de vestuario completa), la verdad es que yo no creo recordar a nadie con todos los músculos a la vista, como los tiene el.

Yo pensaba que ese era el aspecto que quería tener. Pero no. Mi hijo es como los Pokemon con los que jugaba de pequeño. Va adquiriendo formas. Y el otro día dijo que quería ir al nutricionista.

-¿Para qué?¿aún quieres adelgazar más?

Pues no. Según me dijo había acabado la fase de definición y ahora tenía que entrar en la fase de coger volumen

-¿Qué?¿ahora engordar?

Pues si. Ahora se ve que tiene que engordar. Pero engordar manteniendo la misma proporción de músculo, no se bien como, y el nutricionista le va a indicar lo que tiene que comer. A la vez que, como siempre sigue matándose en el gimnasio. L idea es que ahora tiene que ganar entre 5 y 10 kilos. O sea, perdió 20 y ahora recupera la mitad, o algo así.

Total que yo alucino viendo como con la elasticidad de la juventud modela y remodela su cuerpo según le viene en gana. Mientras que mi vejez va haciendo inamovible cada célula del mío… Pero he descubierto algo. Yo no estoy gordo.

Estoy en fase de coger volumen,

martes, 16 de febrero de 2021

La alucinante y desconocida historia de una hermandad de motoristas (Parte 2)

 

En Irlanda históricamente se han recogido y comido algas. Las mareas se retiraban y dejaban enormes cantidades de algas en las playas. Los irlandeses, ayudados por robustos caballos de carga, bajaban a las playas. Cogían aquel alimento gratis, no sometido al impuesto del señor feudal inglés, y lo transportaban a sus casas.

Y entonces llegó la Gran Hambruna.

La Gran Hambruna de Irlanda duró varios años, entre 1845 y 1852. Mató a un millón de irlandeses y obligó a emigrar (fundamentalmente a EEUU) a otro millón. Redujo la población de la isla en un 25%. La Gran Hambruna se debió sobre todo a un hongo que infectó las patatas. Base de la alimentación de muchos irlandeses.

La falta de patata y otros productos de huerta, hizo de las algas un bien muy valioso. Y que merecía la pena ser transportado por toda Irlanda. En cuanto apareció el transporte, aparecieron los robos y asaltos a los que transportaban…

Unos irlandeses que hacían el Camino de Santiago en los años de la Gran Hambruna, para pedir ayuda al santo, habían vuelto a su Galway natal con un maragato. Un descendiente del famoso maragato Cordero (Santiago Cordero, un legendario arriero) se había enamorado de una pelirroja irlandesa. Y tras casarse con ella en Santiago, la había acompañado hasta Irlanda. El asunto no deja de ser curioso por cuanto ni el maragato hablaba ingles ni la de Galway español, con lo cual hemos de pensar que se entendían en el universal lenguaje del amor.

El maragato establecido en Galway pronto tuvo noticia de los robos y asaltos a las diligencias con algas. Recordó entonces como había oído contar de siempre, en Astorga, como se creó y como funcionó la “Irman” (la hermandad). Con esfuerzos ímprobos y ayuda de gesticulación y señas, el maragato explicó a los irlandeses como se podían proteger los envíos. Un grupo de “bandidos”, historias de duendes y seres mitológicos de la tradición celta empezaron a correr de boca en boca por toda Irlanda.

Así, los pescadores de algas de Irlanda, protegieron sus envíos del mismo modo que los maragatos. Sólo cambiaron una cosa. En vez de “Irman”, el duro acento irlandés le cambió el nombre de forma que sonaba algo así como “Cherman”. Con los años, según el maragato fue aprendiendo la lengua mezcla de gaélico e inglés  de la costa oeste irlandesa, pudo explicar el significado correcto de “Irman”. Pero como ya se habían acostumbrado al nombre de “Cherman”, en vez de cambiar el nombre a Brotherhood (hermandad en inglés) pasó a llamarse la Cherman Brotherhood. Que con los años al dejar de ser fonética y tener que escribirla, se le dio el nombre de Sherman´s Brotherhood. Pero no adelantemos acontecimientos…

Inciso: Con la llegada, sobre 1920, de los Black and Tan del ejército británico para resolver la revuelta popular de Irlanda, el pueblo se organizó para formar un ejército al que llamaron IRA, siglas de Ejército Republicano Irlandés pero también acrónimo de IRMAN, en recuerdo de aquella primera lección de autodefensa que recibió el pueblo de Irlanda.

Llegamos pues al momento en que tenemos a la “Cherman Brotherhood” en Irlanda, después de importarla de la maragatería.

¿Cómo puede ser que se conservara la tradición de la hermandad? ¿Cómo se había mantenido su método de trabajo? ¿Cómo sobrevivió desde el siglo XV hasta llegar a Irlanda en el XIX?

Para eso tendremos que ver que pasó en América en los primeros dos siglos de su historia como Nuevo Mundo