martes, 13 de julio de 2010

Me voy de no-vacaciones

Así es. Me voy de algo que no pueden ser vacaciones. No pueden ser porque no trabajo. Eso no sería motivo, hay otro que es legal. Si tu estás cobrando el paro no te puedes ir de vacaciones. Se supone que tienes que estar en casa esperando que te llegue una carta con la oferta de el empleo de tu vida. No les vale enviarlo por mail ni al teléfono móvil. Por carta, con un par.
Así que no me puedo ir.
Pero me voy, me la refanfinfla todo y me voy. Dónde siempre.
Muchas gracias a todos por acompañarme este curso. Espero que estéis ahí cuando vuelva...
¡Feliz verano!

viernes, 9 de julio de 2010

Demasiada información

Me llama E. Hace unos años trabajaba conmigo, pasamos muchas horas juntos entonces y tenemos mucha confianza. Nos contamos de todo en aquella época y eso deja poso:
-¡Gonzalo!, cómo estas...
-Dormido, coño, que son las 7 de la mañana y no tengo que currar...
-Ya por eso te llamo. Mira tengo un problema. Hoy es mi aniversario y, todos los años, le mando un ramo a mi mujer con una poesia...
-Pedazo de hortera, colega, no sabía eso de ti...
-Ya, era un secreto. Pero es que estoy de viaje, por el curro, y se me ha olvidado
-Pues esta noche no pillas...
-Mira, escuchame, vas a una floristeria y le encargas un ramo pero para entregar hoy. Tiene que ser hoy. Y en la tarjeta pones...(aqui me recita unos versos super cursis).
No se porque me dejé embarcar, yo que en mi vida he regalado flores a nadie. No me gustan y me da corte. A partes iguales.
Allá que voy con mi hija de la mano a la floristeria del barrio. La de la tienda me conoce de vista. Y a mi mujer y sabe dónde vivo. Me debe considerar una persona respetable, vamos. Hasta hoy.
-Mira quiero que mandeis un ramo a esta dirección. Pero tiene que ser hoy.
-No hay problema es aqui al lado. ¿Ponemos algo en la tarjeta?
-Si...(aqui recito los versos cursis)
-Vale, te dejo la tarjeta y ponlo
-No, no, ponlo tú que a mi igual me conoce la letra
-¿Y?
-Es que es la mujer de un amigo...
-¿Eh?
-No, es que mi amigo está de viaje.
Joder. Quién pidio explicaciones...

martes, 6 de julio de 2010

Cosas que quiero hacer

Pues si, en esta época de niebla y miedos, de introspección y dudas... me vienen a la cabeza continuamente figuras y paisajes que me apetecen. Asuntos que llevo en mente de hace siglos y que no se si algún día dare solución. Así que los cuento aquí por si a alguien le apetece patrocinarme.
Son mi versión de 1001 cosas que quiero hacer antes de morirme (más breve, no llega a 1001):
-Quiero ir al festival de la charreria en Acapulco.
-Me gustaría vivir un mes en una ciudad de USA de no más de un millón de habitantes. Para ver cómo es su "vida real".
-Quiero volver a estar una semanita en Londres con La Parienta. A ser posible con patrocinador, como la última vez, para vivir a cuerpo de Rey. Nos lo pasamos genial. Quiero volver a probar las cervezas "pale ale" artesanas.
-Vover a Amsterdam. Con tres dias me vale.
-Me gustaría ir a un partido de beisbol, ya que voy a estar en USA...
-Quiero ir en moto por la Isla de Man
-Me gustaría conducir un coche americano (preferentemente de antes del 75) de los clásicos: Buick, Cadillac...el lugar me es indiferente.
-Ir a Africa. A dónde sea y poco tiempo. Sólo es curiosidad
-Me quiero encerrar una semana en un hotel de lujo. Sin salir. Sólo para probar todo lo que nunca he probado en los hoteles: el gimnasio, las piscinas, comer en la habitación...allí encerrado. Es una prueba que quiero hacer.
-Me gustaria cruzar en camioneta Austalia de este a oeste.
-Quiero ir a un parque acuático. Tengo esa curiosidad desde que me subí de pequeño al tobogán de la piscina del parque de atracciones. Nunca he ido a ninguno.
-Me gustaría ir a una despedida de soltero. Más que nada porque creo que soy el único hombre de España que nunca ha estado en ninguna...
-Quiero volver a ponerme delante de una vaquilla con un capote...volver a sentir tanto miedo y tanta adrenalina.
-Me gustaría poder hacer una autopista americana realmente larga (la 25 por ejemplo) sin parar más que a dormir y en cafes de carretera, de esos que te rellenan la taza sin pedirlo...
Si alguien se anima a patrocinar algún apartado, le facilitaré los datos de mi cuenta. O si tiene mano con el sorteo del cupón, para este viernes llevo el 37085, serie 112.

jueves, 1 de julio de 2010

Cómo acabé con una cicatriz ahí (y 3ª parte)

Ante la avalancha de solicitudes de todo tipo relacionadas con "eso" me apresuro a contar el final que iba a dejar para la semana que viene

Así que estaba yo con "aquello" tremendamente ilusionado. Pero, por si acaso, llame otra vez a mi médico.
-Hola, has hecho de mi un hombre nuevo. Y no te imaginas hasta que punto lo de hombre
-Aaaaah, si, ya. Pero eso se pasa.
-Si, con la edad, pero mientras tanto me has abierto un mundo de posibilidades...
-No, no. No me refiero a la edad. Me refiero a que se pasa con la medicación. Es un efecto secundario que te desaparecerá a acabar el tratamiento.
-Ya ¿y cuantos años dices que lo voy a tomar?
-No, cuatro o cinco meses. Por cierto tengo una mala noticia...
-¿Cual?
-Verás, al aparecerte ese efecto, como eso te va a durar el tiempo del tratamiento....la piel se va a distender...
-¿Y?
-Pues que luego habrá que resumirla...
-¿Que coño es eso?
-Mayormente, que cuando vuelva a su tamaño normal, hay que operarte para quitarte un montón de piel que sobrará de cuando era descomunal...
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
-No duele tanto...
Bueno, dolió una semana mientras se formaba la cicatriz. A cambio tuve una visión de mi que muy pocos hombres tuvieron. Además pude oír a la enfermera que me iba a depilar, ya en la mesa de operaciones, un "¡Ahí va que grande!" que ciertamente nunca antes había oído...
Y me quedo una cicatriz ahí.
Bueno, y el que tuvo retuvo...

miércoles, 30 de junio de 2010

Cómo acabé con una cicatriz ahí (2ª parte)

Estábamos en que la cabra, la cabra, la ...de la cabra me había estornudado en todo el morro (mio). Yo acabé mi trabajo y me fui de vacaciones sin grandes traumas. Que a mi las vacaciones no me las amarga nada.
A la vuelta, ocurrió lo casi esperado.
La brucelosis es una enfermedad de diagnóstico muy fácil. Básicamente te sube la fiebre a partir de las siete de la tarde. Todos los días y siempre a esa hora, es muy largo explicar el mecanismo, pero creéroslo. Además suele haber dolor en articulaciones. Cuando te curas se queda acantonada y puede haber brotes nuevos (con bajadas de defensas, stress...), a veces en una forma testicular que es bastante dolorosa. A mi me dolía un montón el hombro izquierdo y me subía la fiebre de repente a las siete todos los días. Una cosa la mar de rara, estas tan contento y de repente te empiezas a marear y a notar calor...
Fui al médico.
Entiendo que el médico era un resentido, pero coño, podía haberme hecho algo de caso. Porque yo entre y se lo solté por las buenas: "Hola mira he estado vacunando con vacuna viva de brucelosis y sin protección. Me duele una articulación y me sube la fiebre a partir de las siete de la tarde". El tío me miró, pensó y dijo "que va, eso no es". Con un par.
Comenzó ahí un peregrinaje en el que me sacaban sangre cada tres días, siempre iba un poco peor. Por enmedio pedí que de paso me hicieran el grupo sanguíneo, que nunca me lo sé. Me hicieron pruebas de tuberculosis, del SIDA...de todo. Cuando se harto el buen galeno (había pasado mes y pico) decidió que me iba a hacer una prueba muy especial: el Rosa de Bengala. Tan especial que yo de estudiante me hacía 200 en una mañana...
De resultado de ello, al cabo de un mes y medio de mi diagnóstico, el médico decidió que era bueno. Eso si, gracias a esa época, se convivir con la fiebre sin problemas. Puedo llevar una vida normal (conducir, leer, charlar...) con 38,5º.
Como no es una enfermedad muy normal (ya hay muy poca), no había un tratamiento claro. Así que me receto un montón de pastillas diferentes, cada una para una cosa, con el aviso de que a lo mejor aparecía algún efecto raro por la mezcla. Yo me fui a casa tan contento y empecé a tomarme todo aquello.
A los pocos días, al levantarme por la mañana, fui a mear como siempre. Pero salía sangre. Bueno rojo brillante, igualito que la sangre fresca. Tengo poco conocimiento médico, pero sé que eso es muy jodido. Llamé al médico a toda leche (ya habíamos intimado suficiente como para tener su teléfono particular) y le dije que meaba sangre lo cual es bastante cercano a decir que me estaba muriendo...
-"No te preocupes, la coloración de la orina es un efecto secundario"
Respiré aliviado. Seguí mi tratamiento.
Pero a los tres días me desperté y note algo raro. Notaba que me tiraba, mucho, el pantalón del pijama. Miré y me emocioné. Tenía "aquello" de un tamaño para sonrojar a cualquier actor del ramo. Era una cosa desproporcionada (y yo paso del metro ochenta). No sabría decirlo en palmos pero humillaba a los vasos de tubo.
Y que diámetro.
Superaba holgadamente una taza de café.
Aquello era colosal. Un molde para obeliscos.
Otro día sigo con la historia...

lunes, 28 de junio de 2010

Cómo acabé con una cicatriz ahí (1ª parte)

Si. Ahí justamente.
El Chico de la Consuelo me ha recordado esa historia y cómo no la he contado en el blog y es divertida, ala aquí va.
Pero las historias para contarlas, hay que hacerlo bien y despacio. Yo soy muy bueno contando historias. De hecho soy el que se inventó la historia del hombre que descubrió las patatas fritas. Eso lo contaré otro día. Y para contar bien la historia tengo que aclararos una pequeña cuestión profesional. El problema de cuando un veterinario va al médico.
Cuando vas al médico si eres un veterinario normal te callas. Es mejor no decirlo. Ahora, si sale el tema, tienes un problema. Los médicos conservan una especie de rabia contenida hacia los veterinarios. Claro, ellos estudian una especie animal y tú todas las demás…eso les frustra. Saben además que no te pueden engañar con expresiones como “idiopática” o “iatrogénica” porque tú también te las sabes. Así que hay dos opciones.
Entras y le dices los síntomas, el diagnóstico y con qué te estás tratando (porque siempre nos empezamos a tratar solos). Tipo: hola soy veterinario, tengo un eccema granular por herida con pelo duro de cerdo. Principio de sarna. Me estoy dando antifúngico y corticos. Se me ha acabado la cortisona ¿me das un receta?. Ahí surgen las opciones. El médico prudente calla, piensa y te da la receta. El imprudente…ese se empeña en saber más que tu. Te va a intentar demostrar que el diagnóstico o el tratamiento están mal. Comienza así un peregrinar que puede suponer cuatro o cinco visitas hasta que se llega a un acuerdo.
Con esta aclaratoria, previa y necesaria, empieza la historia de verdad.
Cuando yo era un tierno veterinario recién licenciado, con grandes lagunas en mi formación, me apuntaba a lo que fuera para aprender. Había entonces un trabajo que nadie quería hacer más que los tiernos veterinarios que no sabían nada. Vacunar de Brucelosis.
La brucelosis es una enfermedad de los animales (de muchos) que tiene la mala costumbre de transmitirse a los humanos. Y da las famosas “fiebres de Malta” que no molestan mucho pero duran…toda la vida. Así que un señor veterinario que tenía dónde caerse muerto, cuando le sugerían que había que vacunar con vacuna viva (o sea la que puede infectar al hombre) decía que ni por el forro. Y ¿quién lo hacía?. Justo. Los que no teníamos ni para una caña.
El trabajo no era difícil. Te ponías un mono blanco que te cubría hasta e pelo, mascara, gafas, guantes…y te metías en una granja de ovejas. A 38º en el exterior…calcular el peso que se perdía y lo cómodo que resultaba todo ese tejido que ni transpiraba ni dejaba pasar una mota de polvo. La vacuna, eso si, era fácil de poner. Dos gotas de colirio en el ojo de cada oveja. Claro, muy fácil…eso es porque no habéis cogido una oveja en vuestra vida. Para coger a las ovejas hay que apelotonarlas todas y luego ir enganchándolas una a una, las vacunas, las vas sacando, queda más hueco, se revuelven…
Calcular el calor y el polvo que se forma…
Pero bueno, yo hacía mi curro con la alegría y la inconsciencia de un joven ilusionado.
Cierto día, en cierto pueblo, al acabar de vacunar cuatro mil ovejas, vino un ganadero del pueblo que tenia veinte cabras a ver si por favor se las vacunaba. Mi compañero (íbamos por parejas) estaba recogiendo y reventado. Así que yo, en un alarde de simpatía decidí que lo hacía. Era el último día antes de mis vacaciones.
-¿No te llevas mono ni guantes ni nada?-me dijo.
Habíamos vacunado esa campaña unas 20000 ovejas. Sin ningún problema.
-Para veinte putas cabras no muevo el coche. No va a pasar nada- contesté en una frase que aún hoy es recordada…
Salte la puerta del chamizo con el bote del colirio. El ganadero iba sujetando las cabras y yo ponía la vacuna. Sujeta de la barbilla, levántale la cabeza, y, cuando la gotita colgaba del bote de colirio…la puta cabra estornudo.
El estornudo fue a parar directamente a mi cara. Baba, moco y, si, la vacuna que estaba a punto de caer.
Con chulería y valor, me limpie con la manga y seguí sin inmutarme. Pero sabía lo que iba a pasar.
Bueno todo no.
No sabía que acabaría con una cicatriz ahí.

miércoles, 23 de junio de 2010

Amigotes

Los hombres de verdad, los que no caemos en el metrosexualismo, ni nos depilamos, tenemos dos tipos de amigos. Los amigos y los amigotes.
Los amigos son aquellos que conocen primero tus padres y luego tu novia y tu mujer cuando te casas. Son aquellos que incluso sus padres pueden conocer a los tuyos y tú conocer a sus hermanos…lo típico.
Pero, todo hombre de bien, necesita una válvula de escape. Algo que le haga sentirse macho cuando ya está suficientemente castrado por el matrimonio, los hijos, la hipoteca, el curro (si lo tiene…). Y ahí entran los amigotes.
Los amigotes son esos que prefieres que no conozcan tus padres y que si los conoce tu mujer…no le gusta que vayas con ellos. Eso en el mejor de los casos. Lo más fácil es que te prohíba/boicotee los encuentros con “esos amigotes que tienes”.
Lo amigotes, para entrar en esta consideración, han de cumplir varios requisitos. Un amigote por definición es soltero/viudo/divorciado y preferentemente sin hijos. Eso les da una libertad y una falta de responsabilidad que te da envidia a ti castrado por tus obligaciones. Inherente a ese estado civil el amigote lleva una vida sexual tremendamente activa. O por lo menos lo cuenta. Un amigote en condiciones tiene dos o tres parejas sexuales al mes, además son de una actividad sexual rayana en la ninfomanía y conocen técnicas que no se ven ni en las pelis de Jenna Jameson.
Además los amigotes, tienen una tendencia a la nocturnidad que les hace salir de farra dos o tres días a la semana (fuera del fin de semana, que es una farra continua) y sus excesos alcohólicos y gastronómicos, los recuerdas cada vez que te sientas en tu hogar familiar. Frente a las acelgas recalentadas y el vino de mesa de la cena.
Pero hay una característica básica del amigote. Cuando ha comido y bebido y te ha contado todo lo que se / le han comido y bebido desde la última vez que os visteis siempre dice: “lo que me gustaría tener una vida tranquila y familiar como tú”. Y tú, con la mente intentando encajar la última descripción sexual, gastronómica o alcohólica, babeando y con los ojos fuera de las órbitas, te consuelas. Vamos que te lo crees…
Mis amigotes cumplen todos esos requisitos. Son machos libres y sin complejos que se comen/beben/cepillan todo lo que se pone a tiro. Conocen los mejores comederos, abrevaderos y picaderos de la ciudad. Han hecho guardia en todas las garitas. Salvo una excepción: ECDC y yo somos raros especímenes que somos a la vez amigos y amigotes. O sea nos vemos en la parte formal y en la otra. Compartimos amigotes. Yo creo que es porque los nuestros son tan amigotes…que si fuera uno sólo lo arrastrarían a la perdición.
El caso es que a mis amigotes, esa gente sin corazón ni pudor, les veo cada dos o tres meses. Más no lo soportaría mi hígado ni mi envidia. Hace poco me toco. Exceso gastronómico, alcohólico…y a la hora de retirarme, ellos, que escupen y hacen agujeros en el suelo, que dan miedo al mismo Chuck Norris y cortaron ellos con la novia del legionario, dijeron “eh, tú aquí no pagas nada. Que ya se arreglará lo tuyo y hablaremos”
Que majos.