miércoles, 4 de junio de 2014

El premio de ECDC


ECDC y yo nos conocemos desde nuestra más tierna infancia. Empezamos el cole juntos a los 6 años. En algún momento que no tengo muy claro, empezamos a ir en la misma pandilla, sobre los 13 ó 14 años que es cuando se hacían las pandillas. Y hasta hoy.

En el cole no éramos demasiado estándar. Nos salíamos de la norma establecida. En general, nuestro grupo allí jugaba de outsider. Por distintos motivos. Fundamentalmente porque nos la sudaba el juego de aparentar y presumir. A algunos porque pensaban un poco y daban más valor a otras cosas, a otros (bueno a uno) porque tenía mucha más pasta que todos los que aparentaban tenerla juntos. Y a mí porque mi profunda vida hondamente espiritual me apartaba de las vanidades mundanas.

El caso es que nos entendíamos bien, teníamos nuestros sitios fijos, de patio, de copas, de fiesta… Íbamos a nuestro aire y nos ignoraban desde el respeto. A veces caían en la tentación de intentar que participáramos y, por ejemplo, nos pedían que nos hiciéramos cargo del periódico del colegio. Ese año no salió ningún número de los 4 previstos. Todos ellos fueron censurados por la dirección.

Así que pasamos por el colegio (de los 6 a los 17, incluyendo BUP y COU), sin destacar demasiado, ni por buenos ni por malos. De hecho, hace poco, a la mujer de uno de la pandilla, la mujer de otro del cole le dijo “es que tu marido iba con los raros”, con gran cabreo de la esposa del nombrado. A mí me parece una definición perfecta, en ese ambiente éramos raros.

Nuestro colegio tiene una asociación de antiguos alumnos. En general las asociaciones de ese tipo las hace o gente muy partidaria o gente muy desesperada. No sé quién hace esta, pero en su afán por dar lustre a la agrupación, empezó hace unos años a dar un premio al antiguo alumno del año.

Es algo muy de provincias, coges al que destaca un poco en la capital, le das el premio y así te echas el pegote de presumir que estudio en el colegio y tal.

Este año cuando llegó la convocatoria de la jornada anual (en realidad hay 100 socios que pagan religiosamente la cuota de la famosa asociación, pero ellos mandan infatigablemente los 4000 boletines a otros tantos ex alumnos), yo me quedé alucinado. El premio de antiguo alumno destacado se lo daban a ECDC.

A ver, que no es que no se lo merezca, que puede que sí. Pero me parece, con lo poco que lo conozco, que no encarna demasiado bien la representación en su cuerpo mortal de las heroicas virtudes y ejemplar vida que propugnaba nuestro cole. Vamos que no sé si es bueno para el cole presumir de que ECDC ha estudiado allí. Que igual algún padre de los que va por la cuarta esposa y séptimo hijo (porque usar anticonceptivos es pecado) ve que ha estudiado allí un ser contestatario y librepensador (sobre todo pensador) y dice “mira Mari Jenni, vamos a sacar los niños de ahí que esto ya no es lo que era”.

Claro que igual ECDC ha confabulado con amigos y conocidos para conseguir el premio, que todo puede ser…

La cuestión no sólo radica en darle el premio, el hecho es que hay una entrega física del mismo. Hay un acto en el que el premiado es invitado a recoger el premio y dar un discursillo. Ese era el punto peliagudo.

Total, que el día de autos me presento en el cole dispuesto a hacer de clá para el artista. Ante la falta de otros miembros de la pandilla (cumpleaños, comuniones de hijos…) resultó que iba yo como único representante. Para hacer más bulto me lleve a La Parienta (que en realidad, no quería perderse el posible espectáculo) y a mis hijos que les importaba el evento lo mismo que la copulación de los cestodos. Pero yo no contaba con la astucia de ECDC. Ja. Se presento al evento con su esposa (lógico), sus hijos (normal), su madre (bueno, vale), su abuela (pelín exagerado) y ¡su suegra!, ¡se llevó a su suegra a aplaudir!. Tal y como es su suegra, yo imagine que también daría un discurso, pero no, se contuvo.

La presentación del premiado la hizo un responsable de la entidad con más ganas que pericia. Le debió de pedir al propio ECDC un resumen de su paso por el colegio, a modo ilustrativo y se creyó lo que le mandó. Cuando empezó con lo de “ECDC no sacaba buenas notas en el colegio…” nos descojonamos. Fue uno de los 5 que tuvieron matrícula de honor…

Luego vino el discurso de ECDC, que era lo interesante.

La verdad es que sabe hablar. Lo hizo de maravilla. Empezó suave y tal, dando las gracias, luego se fue viniendo arriba y dejó atrás sobradamente los 10 minutos que le habían dado. Mientras iba dando cariño, atizaba unas collejas impresionantes en los cimientos del centro educativo, les explico lo que se podía hacer y lo que no, les dijo lo que estaba bien y mal, les puso a caldo en unas cuantas cosas. Mientras recordaba lo bien que se lo había pasado y lo feliz que había sido allí. Yo creo que aún estarán analizando si el discurso era a favor o en contra.

Dio las gracias a su familia, a sus amigos (yuju, “los raros” tenemos un premio) y se bajo del atril con toda la elegancia posible.

Le pedí el discurso para pasárselo a los otros colegas. Me dio tres folios en blanco que había ido pasando, durante 20 minutos, para que pareciera que leía algo súper estudiado.

Y nos fuimos a la parte de comer croquetas.

Lo mejor, es que como los otros amigos no pudieron ir, hemos quedado este finde para comer y contárselo, y allí volveremos a recordar historietas y a reírnos juntos. Igual, con unas cuantas cervezas hasta consigo que repita el discurso, si no pondré la grabación que hizo La Parienta con el móvil… pondremos a parir a los ausentes, nos contaremos nuestras desdichas, beberemos…
Sólo por eso, hubiera merecido la pena el premio

sábado, 31 de mayo de 2014

Cambiar para que nada cambie


Cuando has sido un esclavo, y quedas libre, se produce una conmoción en el mercado de esclavos. Los tratantes de esclavos afilan sus colmillos y se preparan para la lucha.

Así fue como me llamó el rey de las sartenes. El rey de las sartenes me conocía porque como yo trabajaba para el rey del pollo frito, había sitios en los que coincidíamos.

Y sabía que curraba duro.

Así que la misma tarde en que me quedé en paro, avisado por un alma caritativa, me llamó para que fuera a hablar con él.

Yo no iba muy convencido. El rey de las sartenes tiene su cuartel general en un lugar de la mancha (ULM) y no pensaba mudar mi residencia. Además, yo soñaba con volver a tener un trabajo normal, con horarios y sin andar todo el día en un puto avión.

Total que me recibe el rey de las sartenes y me dice que menos mal que me han echado del pollo frito, que ahí no hacen más que explotar a la gente y que me iban a arruinar la vida. Que él sí que me quiere y me tratará bien. Y me arropará por las noches y me cantará una nana.

-Pero mira, rey de las sartenes, es que tu oficina está en ULM, y yo vivo en Vetusta, así que mal.

-No te preocupes, tu vienes a la oficina una semana al mes, yo te pago el viaje y te alojo como si fueras una querida mía, y el resto teletrabajas desde casa.

Pensando en la posibilidad de estar en casa en pijama tocándome los huevos, perdón de teletrabajar, me empecé a ablandar

-Y además yo no te voy a tratar como un esclavo de mierda. Yo quiero que seas esclavo, digo persona, y sólo vas a hacer un viaje al mes, un poco largo, eso si.

-Pero si yo no sé de sartenes…

-¿Quién ha hablado de sartenes?, las sartenes van de puta madre, ahí no me haces falta, pero es que voy a dar el salto al pollo frito…

-¿Ah si?

-Si, ¿conoces a Menganito?

-Joder que si lo conozco, es un tío del norte de Europa el que más sabe de pollo frito…

-Pues lo acabo de fichar. Es el que más sabe. Y también quería al segundo que más sabe…

La emoción casi me hace atragantarme:

-¿Y por eso me quieres fichar?

-No coño – contesta muy extrañado – no quiso cambiarse, ni el tercero, ni… bueno, total que tú me vales…

-Pero yo no puedo ir a donde ya estuve con el rey del pollo frito…

-Ya, es que yo quiero que empieces montando el asunto en Latinoamérica. Ahí no tendrás problema con el idioma.

-¡Joder, si yo no tenía ningún problema con el idioma!, que hablo inglés de puta madre y chapurreo rumano

-¿Y qué me habían dicho que no te gustaba de tu curro anterior?

-Volar. No me gusta volar… me da miedo

Ja!, ¡que cachondo! El puto esclavo est… digo el gran ejecutivo que está todo el día en el avión y dice que le da miedo….¡Ni estando sin curro pierdes el sentido del humor! ¡quiero que curres en mi empresa!

Yo iba perdiendo el sentido del humor, y la vergüenza y todo lo demás…porque iba pensando que si me pasaba una semana al mes en ULM y hacía un viaje al mes, al final estaría como estaba. Fuera de casa la mitad del tiempo. Tenía además alguna otra llamada, de otros tratantes de esclavos, que también me prometían la luna…

Pero lo triste es que estar como estaba, es un triunfo, porque la cosa está muy mal. Y tengo hipoteca, y dos hijos y una vida que superar. Y al final uno se tiene que amoldar a lo que hay…

Así que firmé, que ya se encargaron ellos de enterarse de lo que cobraba y pagarme lo mismo exactamente. Y voy a vivir una semana al mes en ULM y voy a hacer un viaje al mes a América Latina.

Pero he trincado un finiquito del otro lado, y nada me impide largarme cuando me pete, porque ya lo hice una vez. Y estoy otra vez en la esclavitud, pero un día la mandé a la mierda. Y me salió bien.

Pero hoy por hoy hay que tirar para adelante.

jueves, 15 de mayo de 2014

Como hacer que la gente no trabaje : las prestaciones por desempleo

Supongo que ningún político ni ningún funcionario han ido nunca a apuntarse al paro o a cobrarlo. Porque si no, no se entiende como está organizado. El cobro de las prestaciones por desempleo es el mejor incentivo del mundo para no trabajar. Me explico.
Tu curras un año y tienes derecho a dos meses de paro. Vale, a "grosso modo" es así. O sea que si curras cinco, tienes derecho a diez meses. De acuerdo.
Ahora pongamos que estas cuatro meses cobrando y te quedan seis. Entonces te sale un curro por dos años, lo coges y te genera cuatro meses de para. Pues bien, si vuelves a solicitar prestaciones, te dan a elegir, o cobras los seis que te quedaban o cobras los cuatro nuevos que has generado. Pero no se suman los dos, no puedes cobrar los diez meses.
¿Qué genera esto? que una vez que tienes reconocidos unos meses, la gente intente apurarlos, porque si no, los pierdes. Es una barbaridad, si pero es así. Peor aún es que si te quedan cuatro meses, y te ofrecen un curro de un año, nadie lo coge. ¿Por qué? porque sólo te generará dos meses de paro, para eso te quedas cobrando los cuatro que te quedan a la espera de que salga algo más largo....
Si, tienes que estar muy mal de la cabeza para rechazar algo hoy en día pero las cuentas son así de claras.
Peor aún. A ti te despiden con una indemnización y piensas "voy a tirar unos meses de la indemnización, por si sale algo no perder el paro generado y luego si no sale nada, lo solicito".
Ja. De eso nada.
Si a ti te despiden y tienes derecho a 10 meses de paro, por ejemplo, y decides no solicitarlo hasta pasados tres meses del despido, cuando lo solicites te lo concederán, ¡restándote los tres meses que no has cobrado!
Así que lo mejor empezar a cobrar desde el primer día, chupando recursos del Estado. ¿No sería mejor que te dejaran pasar un tiempo para ver si encontrabas algo así de repente? así se evitaría gasto de prestaciones generadas y al no cobrarlas, podrías sumar contratos cortos que te generarían más paro que se uniría al que no habías cobrado, ¡es de cajón!.
Es tan absurdo que intentas razonarlo con la gente de la oficina de empleo. Pero es así y punto.
Habría que mandar a alguno al paro, para que empezara a pensar en organizarlo bien.

jueves, 8 de mayo de 2014

Nunca seré esclavo de mi miedo.

Pues erase que se era, en el reino del pollo frito, que todo iba de fábula. Fluía la pasta, aumentaba el negocio...El asunto era la envidia de muchos. Y la soberbia del Rey del Pollo frito.
Y la gente venía al reino del pollo frito y pedía "por favor contrátenos", y como hay mucho paro, aceptaban condiciones inhumanas, rayando en la esclavitud.
Y entonces, el Rey del Pollo frito empezó a mirar alrededor, y pensó que si tenía sometidos a los nuevos,  porque los que llevaban más tiempo no iban a someterse también. Y así empezó en Navidad diciendo que por qué no salíamos de viaje los domingos en vez de los lunes.
Yo me negué.
Quede claro, que cuando hace falta yo me paso un fin de semana o un festivo fuera de casa. Sin ninguna retribución ni recuperar el día, eso estaba establecido desde el primer día. Pero lo de salir de viaje los domingos, es regalar a la empresa 20 domingos al año. O sea, un mes de trabajo gratis.
Luego empezó a poner más requisitos absurdos, para presionar. La gente fue actuando como comprendía que era mejor para su situación. Yo un día trace una línea donde estaba mi dignidad (poca, es cierto) y dije "el día que la pasen...se acabó".
Bueno, pues de vuelta del último viaje, la empresa me propone irme cuatro meses a vivir al fin del mundo. Luego venir 15 días de permiso, y salir otros cuatro meses. Sin ninguna garantía de continuidad después de eso.
O marcharme todas las semanas fuera de lunes a viernes durante dos años.
Pero resulta que yo tengo familia. Y vida. Y no quiero ganar dinero para llorar en los hoteles o bebérmelo en el fin del mundo.
Y decidí que hasta aquí.
No se si era un pulso para ver lo sometido que estaba, o ganas de liquidarme porque ahora la gente entra por la mitad de lo que ganaba yo.
Pero nunca seré esclavo de mi miedo.
Y si he tenido huevos de coger infinitos aviones, tengo huevos para decir que no. Y enfrentarme otra vez al miedo negro y a la incertidumbre, al insomnio y a lo que salga.
Y a tener 43 y estar en el paro.
Ni consulte a La Parienta. Dije que no.
Me despidieron y me fui a buscarla. y no nos fuimos a comer por ahí para celebrarlo de milagro.
Con un par. Podremos con esto.

lunes, 5 de mayo de 2014

Young Duquesa versus comida


Ha tocado hacer el primer viaje con Young Duquesa. A Sudáfrica, el territorio en el que supuestamente es experta (pese a no haber estado nunca).

Aquí el menda, con el tiempo, ha estado ya cuatro veces en Sudáfrica. Mal que bien conozco el negocio del pollo frito allí y un poco el país. De hecho tengo un chofer de confianza que es de las cosas más importantes cuando vas a Sudáfrica.

La Young Duquesa tendrá otros fallos, pero por lo menos es prudente y me deja organizar el viaje y no estorba. Nos recoge mi chofer negro con su Mercedes blanco. Surge el primer problema con la primera comida.

Young Duquesa (YD en adelante que me canso), es como todas las del este. Flaca y obsesionada con la línea (y con el cuerpo en general, están en una competición constante con toda mujer a su alrededor). Su ideal de belleza debe ser que al hundirte un dedo en la tripa te salga por la espalda, o algo así. Además es insultantemente joven. Tiene 24 años, que conmigo la sitúa en otra generación. Para hacernos una idea de la diferencia, cuando ella nació ya existían los móviles.

Total, que en la primera comida que tenemos, sugiere una pizzería, un burger, uno de ensaladas o garitos similares.

Y le tengo que hacer una pequeña composición de lugar. Algo así como que Sudáfrica es uno de los países con mejor carne del mundo. Y que no vamos a andarnos con mariconadas. Con lo que se vaya preparando porque esa dieta de comida light y medio vegetariana que lleva, a base de comer platos presuntamente sanos en establecimientos insanos se va a acabar. Vamos a comer bien. Poco, si quiere, pero bien.

Como primera opción, en Johannesburgo, vamos a uno de mis restaurantes favoritos. Es una carnicería de carne de Brahma sudafricano. Una mezcla de vaca de carne buena (Angus, Shorthorn, Hereford…) con animal salvaje local. En Sudáfrica lo cruzan con búfalo. Lo bueno de este restaurante es que no es tal. Es una carnicería. Tú entras, eliges el trozo de carne que te apetece, el tamaño y cómo quieres que te lo preparen. Y te sientas en la trastienda a esperar que te lo sirvan.

YD, al ver el mostrador de carnicería. Pone una cara rara. Y mira para otro lado mientras me pide a mí que elija por ella por favor. Le elijo solomillo, para que no se queje.

La verdad es que se lo comió todo, sin quejarse.

Al día siguiente nos invitaban a comer unos de allí. Por supuesto la comida era de carne a la brasa, en uno de los sitios típicos por cerca de Pretoria. Preguntaron que queríamos. Ella, después de aclarar que no era vegetariana (que en nuestro negocio está muy mal visto), dijo que si era posible, a veces, prefería comer verdura a carne. El sudafricano, blanco holandés puro, sin sangre negra ni inglesa, cazador y pescador como todos, se le quedo mirando y dijo:

-¡Ah!, no quieres carne, muy bien, entonces puedes comer pollo.

La YD, pidió mejor “la misma carne de ayer”. Como no era cuestión de que se acostumbrara al solomillo cada día, el aborigen y yo decidimos que esta vez lomo. También se lo comió, casi todo, sin protestar.

Aunque se hartaba de tomar té y todo tipo de líquidos, para bajar las comilonas, y confesó que su estómago le estaba empezando a fallar, intento seguir el ritmo de las comidas todos los días, Y yo creo que hasta le fue cogiendo gusto.

De hecho, un día le pedí para comer lo mejor que se puede comer en carne. Carne madurada nivel AAA. Y se lo comió sin protestar e incluso reconociendo que estaba buena.

No conseguí que probara la merluza, otro de los grandes platos para comer en Sudáfrica. Pero en conjunto respondió bien.

En el avión de vuelta, confesó que la comida había sido buena. Aunque creía que no para su línea.

Y le dije:

-YD, cuando empecé a trabajar aquí, hace 3 años y medio, yo pesaba 20 Kg. menos (mentira, pesaba 5 más), así que prepárate…

Y seguro que se ha pasado el fin de semana agobiadísima.

jueves, 24 de abril de 2014

Predicciones para el futuro.


Pues si. Si no es por las buenas, será por las otras… Pero que el hecho de que se va a repartir es una ley básica y universal que deberíamos tener muy clarita todos. Pero claro, eso es muy jodido para los que mandan, así que prefieren evitarlo.

Ahora que, cuando ya las señales empiezan a ser tan claras; deberían ir tomando medidas.

Porque mira que siguen con la murga de la necesidad de la democracia, y del ansia de libertad. Que no, cojones, que no. A ver si queda claro. Que en el tercer mundo en general, y en el norte de África en particular, la democracia y la libertad se la traen bastante al pairo. Sobre todo porque viven en familias y en pequeños entornos sociales donde no hay democracia, ni libertad, ni nada…pero eso es otro tema.

Lo que no se la trae tan floja es lo de comer. Y todos los días si es posible. Incluso más de una vez al día. Y eso es lo que se ha puesto  muy jodido.

Porque la base de la alimentación en el tercer mundo, y por tanto para la mayor parte de la humanidad, son los cereales. Y eso ha provocado revoluciones… ¿por qué? Muy fácil, porque en los últimos 10 años los cereales han subido…más del 110%. Que ya es subir. Lo que antes valía 10, ahora vale 25.

Y claro, cuando se trata de comer todos los días, y de comer para vivir, que te suban así la comida, jode. Y te sublevas y pegas tiros.

¿Por qué ha subido el cereal? Porque cada vez somos más y más rápido. Ya está. No hay más, ni biocombustibles ni leches. Somos muchos y hay que comer.

Pero lo mejor, es que esto no se para. No. Lo mejor es que va a seguir subiendo. La primera consecuencia es que se va a empezar a cultivar zonas del país que antes no se cultivaban. Determinadas partes de África, Asia…que no era rentable cultivar…va a empezar a serlo. Y nosotros los señoritos europeos, que pagábamos subvenciones para que no cultivaran y no produjeran cereal excedentario…nos vamos a dejar las pestañas buscando como producir suficiente porque va a estar a un precio en el que comprar pan y macarrones, y no te digo ya un coche va a ser duro. Y mucho.

Y cuando se haya encarecido todo bastante y la gente tenga cereales, vendrá el segundo paso, el definitivo redistribuidor de la riqueza en el mundo. Si los cereales son  lo que más se come, sólo hay otro alimento que llegue al 50% de la cantidad de cereales… ¿adivináis cual?, es fácil. Si recordáis otra cosa que hemos estado pagando para no producir…

Efectivamente. La leche.

Manda huevos, que políticos nos han dirigido…

martes, 15 de abril de 2014

Young Duquesa


Habiendo superado a la Gran Duquesa Anastasia, pensé que mi vida en el reino del pollo frito iba a volver por unos cauces de una tranquilidad más o menos normal.

Ja.

Cuando a un jefe de lo del pollo frito se le mete algo en la cabeza, se queda ahí para siempre. Así que después de que pasaran unos meses, de repente me sorprendieron con la Young Duquesa.

La Young Duquesa es de un país de la Ex – URSS, de los del norte, y tiene una pinta rara. Con el tiempo me he enterado que su abuela era gitana. La mezcla de gitana y eslava, eso le da el punto de rara que tiene.

La Young Duquesa tiene una historia complicada, padres con pasta que se divorcian y se pelean, la niña que se va a estudiar al extranjero, un españolito que se la liga y cómo ella le va persiguiendo por Europa sin grandes éxitos. Así llego a España. Sin hablar ni papa de español.

Es un hecho contrastado que aquí estuvo trabajando de camarera. El resto no está muy claro, pero la Gran Duquesa tiene arrojo como para inventarse un curriculum y un pasado. Según ella tiene una licenciatura y un máster. Y ha trabajado en un par de empresas de la competencia. Así se presento en nuestra empresa, se creyeron la historia y la ficharon.

Pero a mí hay datos que no me cuadran, no casan. Claro que como para decir nada, a mi que se estrelle con quien quiera. La primera fue cuando íbamos a ver a unos supuestos clientes suyos y resulto que no tenía visado… ni sabía que tenía que tenerlo…menuda experiencia. Y las que vendrán.

Pero no es eso lo que quiero contaros. Lo divertido de la Young Duquesa es que entre unas cuantas cosas inventadas, se ha inventado que habla español.

A ver, no es que no lo hable,  lleva aquí algo menos de un año, habla lo justo. Pero dice que entiende todo y a todo contesta sonriendo, como si entendiera. Y nosotros somos malos. Y nos aprovechamos de su desconocimiento de nuestra cultura y nuestro idioma. Bueno digo “somos” y el más malo soy yo. Para algo tengo que aguantar ir de viaje con ella.

Así, estamos en una reunión planificando viajes y de repente, miro el móvil y me levanto horrorizado:

-Compañeros….¡ha muerto….Chanquete!

Y todo el mundo se queda mirando a la Young Duquesa, que mira muy compungida y dice “¿Quién?” y nos descojonamos.

O viene uno de los ingenieros y le explica algo y ella le da las gracias y entonces el le contesta:

-Nada, si yo estoy aquí para apoyarte… me tienes que ver como una apoyadura (una polla dura), un sitio donde agarrarte…

Y ella sonríe y al cabo de un rato viene a preguntar: “oye, hay una cosa que me han dicho y no entiendo…”

Todo el mundo le pregunta la hora cuando es una hora con rima, le estamos explicando la sinalefa, la metonimia y el oxímoron…

Pero no es que seamos malos. Es que tiene una manía que cabrea mogollón.  Si hablas en un idioma que no conoces, puedes pedir que te lo repitan, que hablen más despacio o que te lo expliquen. Pero lo que no hay que hacer bajo ningún concepto es seguir la conversación sin entender nada. Porque el que habla se da cuenta, y empieza a desbarrar para pillarte. Eso es lo que hace la Young Duquesa, en su afán por parecer lista, queda como tonta, y se producen conversaciones como la siguiente:

Yo:-Y este proyecto mientras no avancen el pago se va a quedar en el limbo ¿entiendes?

Y. Duquesa: -Si, el limbo

-Claro, ¿sabes lo que es el limbo?

-Si, si…

-Vale pues al limbo.

-Si

-Antes no había limbo ¿lo sabias?

-eh….no

-Bueno, pues antes era el seno de Abraham, luego el cielo y el purgatorio y el limbo. Pero el último Papa quito el limbo.

-Si. Pero nosotros tenemos limbo. Para este proyecto.

-Si, este proyecto va al limbo.

-Vale.

Y luego se va a la de recepción y le suelta “¿perdona, dónde esta el limbo?”