lunes, 22 de agosto de 2011

Y ya

Me cago en todo que nos hemos puesto a cruzar España el día que lo cruzan todos los moros que vuelven a su país. ¿Pero no decías que hoy no habría nadie en la carretera?. Joder, por fin llegamos. Hay menos gente, que otros años genial. Hace frío. Ya, pero mejor esto que el calor de allí ¿no?, bueno si tu lo dices pero yo necesito sol. Ya. Los niños ¿dónde están?. Ni lo sé ni me preocupa. Joder que día. Bueno, vamos a tomar un aperitivo. Que vistas. ¿Otra vez a ver a tus primos?. Papa me gustan los primos. Vamos a ver a May que está aquí este año otra vez, a ver si esta nos vemos. Mierda que se ha roto la luna del coche. ¿Será verdad que vienen y te la arreglan?. Mira pues si. Que frío, siempre igual en tu pueblo, no se como lo aguantas. Pues arrímate que te doy calor. Madre mía todo el día pensando en lo mismo. Que bueno esta esto ¿Cómo se llama?. Bica. Lo de estar 30 en casa se puede hacer porque es grande. Vamos a tomar otra cerveza de estas. Joder, ahora se apunta todo el mundo. Normal haces un plan que incluye comer y está lloviendo. Que buena esta la cerveza esta. ¿Esta es la que le gusta a ECDC? Si. Hay que llevarle. Ya pero si metemos cervezas no caben las patatas. Pasamos de la cerveza, creo que se podrá encontrar Estrella de Galicia en cualquier parte. Vamos a comer bonito. Mira, han traído otra bica. Joder que frío. ¿Dónde están los niños? Remando creo. Ah no, son esos que nadan en mitad de la corriente. Vale pero mejor no se lo digas a La Parienta. Nos vamos de excursión. Que raro a esta también se apunta gente. No se para que venimos a la playa si está nublado. Nos vamos de excursión. Coño hasta en Cudillero hay menos gente. ¿Dejamos a los niños y nos vamos a cenar?. Por favor no compréis más bica. Nunca había comido una cigala tan grande. ¿Y los niños?. Te das cuenta, hemos llegado antes que nuestros hijos.
Mierda. Se han acabado las vacaciones. Mierda, he engordado cuatro kilos en 10 días.

jueves, 28 de julio de 2011

Tiempo de contrastes

Llega un tiempo de discutir con La Parienta, y de llevarse bien con La Parienta. De echar unas broncas tremendas a mis hijos, de pasármelo en grande con mis hijos. De reencontrarme con los amigos, de hartarme de los amigos, de juntarme con la familia, de aborrecer a la familia.
Llegan, en fin, las vacaciones. Pasarlo bien.
Nos leemos a la vuelta.

lunes, 25 de julio de 2011

Tengo un blog de tías

Vale, pues si, tengo que reconocerlo. Tengo un blog de tías. Lo asumo con dignidad. Hay escritores que se dedican a escribir para publico femenino, revistas para publico femenino…pues yo soy el autor de un bog de publico femenino.
Ojo, no es que yo lo haga adrede. A mi más me interesa lo púbico femenino que el público femenino. Pero la cuestión es que tengo que reconocer que tengo muchas más lectoras, seguidoras y comentarios de tías que lectores, seguidores y tíos que me comentan.
Por una parte eso es fácil, hay muchas más tías en la blogosfera que tíos. Pero debe ser algo más que eso. Y me temo que se lo que es. Lo arrastro desde hace ace años y ahora puedo disfrutarlo.
Yo era el amigo/padre confesor/hermano mayor de un montón de tías. Las tías veían en mi alguien con quien hablar. Pero luego se enrollaban con el macarra. Y venían a contármelo muertas de pena y deshechas. Vamos que yo era su paño de lágrimas. Digamos que yo era para los cortados y luego tenían a otro para los cubatas…Y no es porque yo no bebiera ¿eh?, que yo bebía como un campeón. Simplemente me querían para otra cosa.
Yo no se si es por el tono de voz, por la cara de interés o por qué, pero si contamos tías que han tomado café conmigo para charlar, podía poner colorados a D. Juan y al Sr. Mejia. Juntos.
Que conste que estoy contentísimo de esa capacidad. De hecho yo me ligue a La Parienta tomando cafés. Muchos. Ni discotecas ni pubs, sentado en una mesa de cafetería. Y me parece que eso es lo que está pasando con el blog. Por alguna razón que se me escapa, mi forma de escribir les mola más a las tías que a los tíos. Supongo que llegan aquí, leen, se echan unas risas o sonrisa, comentan supertiernas y luego se van.
Pero me da igual, a mi me mola tener público femenino. Porque tomar cortados, a determinada edad no te daba muchas oportunidades. Pero con el tiempo, se ha visto que los que tomamos cafés seguimos conservando nuestro atractivo. Porque el atractivo residía en la capacidad de charlar y de acompañar.
Que era muy guay ser un macarra, y te enrollabas con un montón de tías. Pero con los años, las tías dejaron de fijarse en el malote supercachas y empezaron a tentarse la ropa y mirar alrededor y decir, “tate que aquí debe haber algo más que esto” y entonces entramos los que éramos más de café que de cubata. Ahora un macarreta de aquellos, un malote del que ponía a las jovencitas, abre un blog y se le llenara de tios comentando chorradas de tunning, futbol y gimnasio.
Ya me lo dijo a mi una, una vez, en un bar de copas a las tantas. “El día que me quiera casar buscare un tío como tu para casarme con él”. Y claro, ahora que tenemos 40, la peña ya no tiene edad de andar por ahí a la caza, sobre todo porque las gacelas son muy jóvenes y hay leones mucho más fuertes. Así que se acabó el depredador, ahora los macarras no saben que hacer. No saben ni como hablar con normalidad con una tía. Están completamente despistados. Es la hora de la venganza de los que eramos mejores amigos. Tu no eres capaz de hablar tres frases con un tía. Yo tengo un blog con un montón de seguidoras.
Los macarras ya no molan.
Y además están hechos polvo, es lo que tiene la mala vida.

martes, 19 de julio de 2011

Aquellos maravillosos años: Los enamoramientos colectivos

Íbamos a un colegio no mixto. Sólo tíos. Era bastante normal entonces, aunque algunos empezaban a abrirse a la mezcla de géneros. Cuando nos empezaban a despertar las hormonas estábamos completamente perdidos. Sabíamos que queríamos algo, pero seguramente no sabíamos el qué. Y entonces apareció nuestro primer mito.
No se quien la nombro primero, o quien la vio. Pero corrió la voz. "A es guapísima". A iba al colegio femenino que había enfrente del nuestro. Y así, con esa simple advertencia, toda la clase en bloque se declaró enamorada de A. Empezamos a cruzar comentarios, "Fulanito se cruzo con ella el otro día", "el hermano de menganita es amigo de una que es amiga de una hermana de A."... de locos.
La tal A iba al colegio en autobús urbano. El 30. Entonces, corrió como un reguero de pólvora la máxima de "hay que ir al cole en el 30 para ver a A". Los pobres desgraciados que el 30 no nos pasaba cerca, perdimos la oportunidad, pero el resto se borró en masa del transporte escolar y decidió ir al cole en el 30. Estábamos en 7º de EGB, 13 añitos. Incluso los profesores hicieron una reunión para avisar a nuestros padres como nuestros deseos de independencia se estaban manifestando en ese deseo de usar el transporte público...Que sabrían ellos.
A todo esto, me imagino que la tal A no tenía ni idea. Años después coincidí con ella y un amigo, pasamos el día juntos esquiando, me dio vergüenza contarle toda la que se había formado años antes...Hoy se lo contaría, seguro que se reía, era una tía bastante maja. Y es verdad que era muy guapa.
Luego, cuando empezamos a salir por ahí, le toco el turno a E. Siempre estaba sentada en el mismo pub, en la misma banqueta, con el pelo cortado a lo chico y una americana (eran los 80). Nadie se le acercaba...todos la amábamos en secreto y la imanábamos súper altiva y borde. Un día, al final de esa época, hable con ella por una amiga común. No recuerdo nada especial.
Hace poco, contando esta historia, pero citándola con nombres y apellidos (tengo una memoria selectiva muy curiosa) resultó que un conocido trabaja con ella. Me dijo que conservaba los aires de diva.
Al final, nuestro último enamoramiento colectivo fue con R. Pero acabó mal. Era la época de la universidad y en nuestro primer año nos enamoramos de ella, en equipo. Pero caro era otra edad. Al poco la vimos medio borracha y enrollándose con un melenas. Se acabó nuestra diosa altiva.
Fue el final de nuestra inocencia.

viernes, 15 de julio de 2011

Sorpresas te da la vida

J es un auténtico empresario cabrón. De los de toda la vida. Se monto la empresa desde la nada y luego se transformó en un déspota. Siempre cumple la ley, eso si. Pero ni una coma más allá. No permite que se falte al curro ni un minuto sin justificar, no paga ni un céntimo más de lo que manda el convenio. Gana un pastón, reinvierte lo que no necesita para vivir a cuerpo de rey. En su empresa están contados hasta los bolis, aunque él como con champán francés.
J tenía un amigo, más bien un conocido. No se si se conocieron en una concentración de Porches o de dueños de Harley o en el club de golf. Pero tenían algo así como una amistad. Su amigo era P, no era empresario. Era un superejecutivo, con un sueldazo como para codearse con lo más rico de la sociedad capitalista.
Al amigo P le tocó pagar la crisis. Se vio en la calle a las primeras de cambio. Se imagino que le lloverían las ofertas, no fue así. Nadie llamaba y el tiempo pasaba. Llegaron a pasar los dos años de cobertura máxima del paro. Y se vio sin nada. Sin ningún ingreso en casa.
Entonces llamó a su “algo así como amigo” J y le contó la situación. La empresa de J seguía bien. La mano de hierro en el timón se veía que controlaba el tema, y la empresa funcionaba. J no tenía forma humana de aprovechar a P para nada. En su empresa no había marketing ni superejecutivos ni nada de eso. Pero le hizo un contrato en Régimen General de la Seguridad Social. Le puso una mesa y un ordenador. Y le dijo que estudiara, a ver si aprendía algo que valiera para la empresa. Le pagaba 1000 euros al mes, un salario de mierda si, pero para el que ha tocado fondo es mucho. Incluso le puso un coche de empresa para que pudiera ir a trabajar, porque había vendido el coche.
Esta historia no es un cuento, ni una anécdota. Es real.
Ahora, a veces, me cuesta recordar que J es un auténtico empresario cabrón.

lunes, 11 de julio de 2011

Aún quedan románticos

Se subastaban un viaje a Brasil y otro al país de los Ayatolás. Supongo que todos os habréis imaginado cual me ha tocado a mi. Efectivamente.
Así que he estado una semana con internet censurado, sin poder entrar en blogs, ni en el Caralibro…en nada. Y eso que resistí las ganas de bajar del avión gritando “¡alcohol y mujeres, ¿dónde está la farra?!”. Eso sí, algunos ratos silbaba bajito la canción de Siniestro de Ayatolá no me toques la…
Total que ahí anduve yo, vuelta para arriba y para abajo en el país ese. Con los del negocio del pollo frito. Gente seria y bien relacionada con el poder, pocas bromas. Lo más alguna duda sobre si tenían tres mujeres y tal, pero no entraron al trapo.
Pero hete aquí, que en un momento dado me quedo sólo con uno de los técnicos de la empresa de pollo frito. Y él mira bien que estamos solos, y entonces empieza a toda pastilla: “sabes, yo es que no creo en Dios, yo creo en la democracia y en el bienestar económico. Yo soy un materialista, un comunista. Yo creo en Pablo Neruda y Loui Aragón, no en lo que creen estos. Yo creo no en el comunismo de la unión soviética, creo en la socialdemocracia escandinava…”
Alucinante, me he ido a encontrar a un comunista en el país de los Ayatolás. Hay que joderse. Y vale, que mezclaba muchas cosas y era un utópico. Pero a mi me hizo gracia y hable con el del Che Guevara y de Pancho Villa y luego le dije “tío, si estuviéramos en cualquier país de Europa te invitaba a una cerveza, pero aquí lo único que te puedo ofrecer es….¡Salud camarada!”
El tío casi se emociona, se me ha echado encima y me ha dado un abrazo de oso descomunal. “¡Salud!” me ha contestado. Luego han venido sus jefes y no hubo lugar para más.
Me hizo gracia encontrar un tío así.

jueves, 30 de junio de 2011

Mi sentido de la orientación

Me oriento de puta madre. Pero me pierdo muy bien también. Es dificil combinar estas dos habilidades, a ver si os lo explico claro. Yo me pierdo en cualquier camino con el coche. Pero tengo un sentido tan fenómeno de la orientación que enseguida se que estoy perdido. Y rectifico. De hecho, con un mapa y una brújula llego a cualquier parte. Lo malo es que necesito el mapa y la brújula todos los dias porque me puedo perder aunque vaya allí una vez a la semana.
Total que estas habilidades me hacen ideal para andar con el coche por el mundo adelante sin miedo. Para mi es tan desconocida la carretera de Tontolistan a Imbecilandia como la de Vetusta a Subvetusta. En las dos tengo iguales posibilidades de perderme...por eso llevo compas en el coche y un altímetro. Con brújula, altímetro y un mapa soy capaz de ir a cualquier parte.
Asi que me traia sin cuidado llegar a una capital de un pais de los que antes eran comunistas a las doce de la noche, recojer el coche de alquiler e irme a buscar el hotel. Me daba igual, en Madrid o Barcelona hubiera sido igual de complicado.
Como paso de GPS, me baje un mapa-esquema de Internet, me hice la composición mental de la zona, cuatro notas, referencias y adelante.
El problema fue que mi fe en mi mismo flaqueo y pregunté. A la señorita que me dio el coche: "¿El hotel Pepe sabe donde está?". Me indicó, estaba chupado. Allí que me fuí para descubrir que era el hotel Pepe pero el Pepe Norte. Entre y pregunté y me aclararon que yo tenía la reserva en el Pepe Sur.
Cojonudo. La puta ciudad tenía dos aeropuertos, en cada uno un hotel Pepe. Yo había reservado habitación en el Pepe sur, cerca del aeropuerto sur pero llegaba y me iba desde el aeropuerto norte. Mierda, a quién se le ocurre pensar que puede haber dos aeropuertos, tu ves hotel cerca del aeropuerto y listo ¿no?...
Total que me olvido de las instrucciones de la chica, rehago mi esquema mental y a las 12:20 de la noche me lanzo a cruzar la puta ciudad ex-comunista.
Más o menos iba bien. Y llega mi salida, dónde creo que debo salir de la ronda de la ciudad... Y salgo a una especie de callejón que da a un descampado, que da un mal rollo...Paso, por ahí no se va a mi hotel. Seguro.
Por supuesto no llevo plano de la ciudad, sólo un mapa del pais en un folio, mi esquema, mis notas...joder. Llamo al hotel. Me preguntan donde estoy para oreientarme.
"Tu puta madre, cabrón, si supiera dónde estaba no te llamaba..."
Sigo la ronda. Paso de salirme por le desviación esa. A lo lejos veo las luces de un hotel. Es otro, me la pela y entro a preguntar. Quiero ir al hotel Pepe sur. El recepcionista está de mala leche porque le he despertado y encima no soy cliente así que me viene a decir algo así como tres a la izquierda, dos rotondas, cuatro a la derecha y hacia el sur. Haber reservado aquí que está super cerca.
Si, y si tu fueras más majo no estarias en el turno de noche cabrón...
Sigo en ruta. Valoro quedarme a dormir en el coche. Valoro la posibilidad de que jóvenes depravados del pais ex-comunista me violen en un descampado por quedarme a dormir en el coche...sigo la puta ronda a la ciudad.
Llama La Parienta que qué tal. Aquí camino del hotel. Sí,llevas una hora y media, desde que me has puesto el mensaje de que habias llegado, yendo hacia el hotel...
-Ya, es que está un poco complicado...
-¿te has perdido?-pregunta muy suavecito
-Que va, ahora hablamos por Skype en cuanto llegué...
-No si es que aquí ya es hora de irse también a la cama...¿quieres que me deje el móvil encendido?
No me cabe duda de que La Parienta es capaz de llamar a alguien que conoce a alguien que...y que aparecería alguien para rescatarme. Pero uno es un hombre, coño, y sabe manejarse. Recahazo la oferta y sigo la ronda.
Por cierto, cuando viajeis a un pais de lengua rara, es bueno aprenderse cómo se llama el sitio a donde vais ¡¡¡escrito con letras de ellos!!!. Yo esto lo se ahora antes no....
Me meto por un desvío que parece el mio. Aparece una vigilanta con un perrazo de acojonar. No habla español, ni inglés ni nada que pueda hablar conmigo sin ser pecado. Aún así entiendo perfectamente que por allí tururú y que no sabe nada de hoteles.
Sigo y tengo una súbita iluminación. Del descampado a la vigilanta hay un hueco por dónde debería haber una salida y no la hay. Es demasiado trecho...mi sentido de la orientación me lo dicta, ha procesado las salidas que pasabamos, las distancias...se que por ahí está la solución...arranco y sigo.
P.D.: Efectivamente faltaba una salida, la de mi hotel. Estaba en obras. Por eso había que salir por el descampado. Tarde dos horas del aeropuerto al hotel. Esta mañana, conociendo el camino, veinte minutos. Y aún así estoy contentisimo conmigo mismo