He alucinado con las masas enfervorizadas que gritaban al paso del Papa en su visita de hace unos días. Me es muy difícil entender el culto a la persona, a cualquier persona. No acabo de entender lo de esperar horas para ver a un tío pasar durante 15 segundos. Me parece muy bien que haya gente que le mole, pero yo paso. Lo mínimo si te pudieras hacer una foto con él…pero con el Papa ni eso. Tampoco me molaría demasiado hacerme una foto con el Papa ¿Qué me molaría?. Lo he pensado y he llegado a la conclusión de que hay varias categorías de famosos:
-Famosos de fotos: son gente con la que me molaría hacerme una foto. Sin más. Normalmente porque me imagino que son gilipollas, o que no están a la altura de su personaje. O que no van a dar ni para un café. Por ejemplo, me gustaría tener una foto con Nicolas Cage, que es un actor cojonudo pero que me imagino que en persona será un capullo. Lo mismo con Joan Cusack y con otro montón de gente. Valen justo para la foto. Tampoco creo que hiciera una cola muy grande para hacerme la foto con ellos, pero si los veo se lo pido.
-Famosos de café: son con los que no me apetece tener una foto. Con esos me apetecería pegarme una buena charla. Un par de horas de poder hablar tranquilamente. Incluso pagaba por charlar con ellos, no sólo hacía cola. Por ejemplo con el Papa. Con el Papa me pegaría hasta 5 ó 6 horas de espera si luego supiera que iba a poder charlar de tú a tú un buen rato con él. Un buen rato. O con Santiago Segura, o con Rakel Winchester…son gente que me interesa no por sus personajes, por ellos.
-Famosos de bote de cristal: esta categoría es difícil de explicar. Es gente que paso de charlar con ellos y que tampoco dan para hacerte una foto. Son un montón de intensos o pedantes. Pero que molan para tener en casa en un bote de cristal y sacarlos un rato. Ana Torroja por ejemplo. Abres el bote y la sacas un rato para que cante y baile un par de canciones y la vuelves a guardar. O Amaral. O Cameron Diaz, la sacas un rato para que pasee, la miras… y la vuelves a guardar.
-Famosos de fotos: son gente con la que me molaría hacerme una foto. Sin más. Normalmente porque me imagino que son gilipollas, o que no están a la altura de su personaje. O que no van a dar ni para un café. Por ejemplo, me gustaría tener una foto con Nicolas Cage, que es un actor cojonudo pero que me imagino que en persona será un capullo. Lo mismo con Joan Cusack y con otro montón de gente. Valen justo para la foto. Tampoco creo que hiciera una cola muy grande para hacerme la foto con ellos, pero si los veo se lo pido.
-Famosos de café: son con los que no me apetece tener una foto. Con esos me apetecería pegarme una buena charla. Un par de horas de poder hablar tranquilamente. Incluso pagaba por charlar con ellos, no sólo hacía cola. Por ejemplo con el Papa. Con el Papa me pegaría hasta 5 ó 6 horas de espera si luego supiera que iba a poder charlar de tú a tú un buen rato con él. Un buen rato. O con Santiago Segura, o con Rakel Winchester…son gente que me interesa no por sus personajes, por ellos.
-Famosos de bote de cristal: esta categoría es difícil de explicar. Es gente que paso de charlar con ellos y que tampoco dan para hacerte una foto. Son un montón de intensos o pedantes. Pero que molan para tener en casa en un bote de cristal y sacarlos un rato. Ana Torroja por ejemplo. Abres el bote y la sacas un rato para que cante y baile un par de canciones y la vuelves a guardar. O Amaral. O Cameron Diaz, la sacas un rato para que pasee, la miras… y la vuelves a guardar.

