jueves, 2 de enero de 2014

La presentación de Molinos


Somos varios los implicados, pero nadie ha querido explicar que paso el día 28 en Vetusta. Nadie ha hecho más que veladas alusiones en su blog. Yo. Yo os voy a contar como transcurrió la presentación del libro de Molinos en Vetusta.

Empezó cuando Moli me pidió que le buscara un hotel. Rápidamente pensé en dónde alojar a alguien de la categoría de Molinos, porque no puede ir a cualquier sitio. Y pensé en los famosos que han estado en Vetusta.

Michael Jackson.

Michael Jackson visitó Vetusta hace años. Así que gestione para Molinos el hotel en el que estuvo Michael, incluso su misma habitación. Y los niños…bueno eso no.

Pero claro, Michael no es Bruce. Y Moli prefería que el aroma de Bruce le conturbara en sus sueños a que el fantasma de Michael la confundiera con un niño pequeño (por la altura), pero si venía Moli, tenía que ir al hotel de Michael. Servidumbres de la fama…

El acto de la presentación en si fue una cura de humildad. O sea, yo iba pensando en ponerme al lado de Moli, así cuando hubiera firmado un libro a algún descerebrado, este se volvería hacia mí y diría: “Y tu ¿quién eres?” y yo diría “Gonzalo, de Los consultores…” y allí habría besos, emociones, desmayos,  peticiones de autógrafos…

No  hubo nada de eso.

La gente iba a que Moli le firmara el libro y a conocer a Moli, y pasaron de mí como de la mierda. Es un hecho, no tengo tirón.

Por si fuera poco, no fue ninguno de los blogueros de la zona a los que esperaba conocer. No fue Diva, no fue Speedy, no fue… Bueno había por allí un jovencillo prácticamente imberbe al que saludó Moli. Me acerque a preguntarle quien era y me dijo que Hombre Revenido. O sea, Molinos consiguió que un tío de Huesconsin bajara a Vetusta, eso solo lo hace… El Corte Inglés. Pero encima un tío joven. Yo pensaba siempre: “cuando sea mayor, escribiré como Hombre Revenido”. Y ahora resulta que es sensiblemente más joven que yo…

Lo saludé. Luego fui a llorar con Moli: “Moli, que este tío escribe de puta madre, yo le echaba unos 60, y es mucho más joven que yo…” “Tranquilo, me dijo, seguro que es un friki del ordenador que se pega todo el día currándose los post porque no tiene vida social…”.

Eso me tranquilizó.

Pero de repente, Hombre Revenido me presento a una chica guapísima que dijo que era su novia. Pedazo cura de humildad, otra vez,  porque os digo yo que con esa novia no te pegas las noches buscando fotos en internet, ni para post ni para nada…

ECDC iba tarde para la presentación, claro que esta fue a las 18:30, y el había quedado a tomar el aperitivo, y quién en su sano juicio puede acabar el aperitivo antes de las 18:30… en fin.

El caso es que en la cena posterior interrogamos profundamente a Moli. Porque Moli conoce, en 3D a muchos blogueros. Muchos. Y nosotros que somos unos pobres de provincias le empezamos a preguntar. Empezamos por el clásico Di y NaN son unos intensos y luego ya enseñó la foto de Anónima Marta, oh cielos, anónima Marta… si tenéis cerca alguna presentación o evento con Moli, id aunque sólo sea por ver la foto de anónima Marta…luego empezó a rajar de todo el bloguerio: cómo es Be, que tal Mara (nombro estas dos porque habló bien de ellas no voy a decir de quién habló MAL)…

Los pitidos de los oídos de varios blogueros se oían entre el bullicio del bar.

Y claro, vosotros querréis que os cuente como es Moli. Bueno, Moli es bajita. Y, decididamente la voz no le pega. Pero bueno, yo no soy muy objetivo. Estoy picado, porque Moli tiene lectores que llegan y le piden por favor que les dedique dos o tres libros y que son un “descerebrado anónimo”, y lectores que llegan y la quieren tocar y ver si es real, y la adoran. Es más, Moli tiene un lector que tiene rastas, se llama Venus y es profesor de Yoga y tiene un hijo con nombre japonés. No se puede tener más.

Así que ahí lo dejo. Moli es bajita.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tranqui que yo te ayudo...


Me dejó tirado el coche el otro día. El monovolumen familiar está pidiendo el desguace a gritos. Pero lo exprimimos. A raíz de su última visita al taller, me vi obligado a ir a buscar a mi hijo en el bus urbano. Uso poco el bus, y cuando lo hago suelo ir acompañado de La Parienta que es experta en movilidad urbana.

Total que me acerco a la parada y allí estaba M. M es un amigo de mi hermano, de hace un montón de años. Tenía algún tipo de degeneración que le llevo de ver mal a quedarse ciego.

Así que me acerco y le saludo, intercambiamos gentilezas varias y resulta que vamos a coger el mismo autobús.

-Tu tranquilo M, le digo, que cuando venga yo te aviso y subo contigo, que voy en el mismo que tú.

-Ya, oye y ¿puedo cogerme a tu brazo?

-Hombre claro - le digo porque sé que suele ir cogido del que le acompaña

-Y, una vez cogido de tu brazo ¿puedo recoger el bastón blanco y vamos cogidos así como mariquitas?

-M, si recoges el bastón te empujo a los coches y luego te escupo…Sube que este es nuestro bus.

Subimos. Juro que yo había visto 24 en el cartel y que aquel bus era el 24 cuando yo me subí.

Nos acomodamos, la gente es muy maja y nos dejo sitio, y seguimos charlando. Al poco me di cuenta de que algo no iba bien, esa no era la ruta del bus…

-M, creo que me he equivocado de autobús…

-Ya me he dado cuenta

-¿Cómo que te has dado cuenta?

-Si, no ha girado en donde tenía que girar…- empezó a levantar la voz- si es que claro, no quieres reconocerlo, no ves ¡y así vamos!

-M baja la voz, yo veo perfectamente y la gente nos está mirando…

-¡Que no ves! ¡te intentas convencer de que ves pero no ves!

Claro, esto se lo estaba gritando un tío con el inconfundible bastón blanco a otro que lleva gafas…

La gente se empezó a solidarizar con nosotros, una señora nos indico que nos habíamos subido en el 39, nos acompañó a la puerta,

-Señora que yo veo, es que este es un cachondo….

-Si, si claro, dame la mano hijo que te la pongo en la barra para que te agarres…

Bajamos del bus.

-M no tengo ni puta idea de donde estamos.

-No te preocupes, agárrate a mí que yo te guío… - se empezó a descojonar de risa- Y mientras a ver si tienes huevos de llamar a tu mujer y decirle que te has perdido guiando a un ciego pero que no se  preocupe, que ya te esta guiando él…

No tuve.

martes, 5 de noviembre de 2013

Carne de maltrato, una historia sin final


Alina era la más guapa de su pueblo. Y si me apuras de la comarca. Era famosa por su belleza en toda la región, en la Rumania profunda. Además era lista y le gustaba estudiar. Quería estudiar.

A veces, las cosas se tuercen y a ella se le torcieron. Mucho. Cuando tenía 15 años su padre tuvo un accidente laboral. Quedo incapacitado para el trabajo. Su madre tuvo que emigrar, para mantener a la familia. Su padre, hundido y humillado, pasó a dedicarse a fundir en alcohol la mierda de pensión que le quedaba.

Alina tenía un mal futuro.

Pero Alina era guapa, y tuvo suerte. Se dedico a hacer millones de castings y ficho por una agencia de modelos. De Paris, de las buenas. Consiguió el sueño de muchas niñas rumanas.

Viajes, desfiles, pasarelas. China, Emiratos, Paris, Nueva York. Ganaba dinero, mandaba dinero a su familia y a la vez iba estudiando en la universidad. Estudiaba derecho con unas notas más que dignas. Mientras ganaba dinero.

Pasó a ser conocida en todo el país. Y empezó a rondarla Sergei. Sergei salía desde la capital e iba a verla a su pueblo siempre que estaba allí. En helicóptero. Sergei era de una familia de la jerarquía comunista, que supieron cambiar de bando en el momento preciso y ahora eran de la oligarquía capitalista.

Y puso cerco a Alina.

Ramos de flores, cenas, visitas. Presión familiar, presión social, presión de todo el mundo…Acepto a sus requerimientos y empezaron a salir, tenía 20 años.

Entró en una vida diferente, viajes a ver la final de la Champions o a una fiesta en Moscú, salir a cenar con chofer, vestir zapatos de 1000 euros…Pero a la vez el novio iba poniendo condiciones. Que no salgas con tus amigas, que no quiero que hagas esas fotos…La situación se iba tensando.

Alina, intentando resolver el problema de los celos de él, se fue a vivir a la capital. A un piso que compartía con una amiga. Para estar cerca de Sergi. Pero fue peor. Sergi no podía estar más con ella, porque tenía muchas cosas que hacer, pero a ella la quería encerrada en casa. Sin salir, sin trabajar. El se ocupaba de todo y mandaba todo, vestidos, zapatos, teléfono móvil (del que él exigía saber el PIN)…

Pero claro, la familia de ella le decía que eso era normal, que eso era que le quería… Aunque ella sospechaba que tenía algo que ver que su madre ya no tenía que trabajar, que podían mejorar alguna cosa de casa…

Se rebeló. Decidió tener su trabajo y su dinero, ser independiente. E intentar arreglar las cosas, porque ella estaba enamorada de Sergi, y quería que funcionase.

Empezó a trabajar como abogada para una empresa extranjera, cuando estaba libre aceptaba algún otro trabajo, de azafata, de traductora, de modelo…

Sergi se hartaba de ridiculizarla y de presionarla para que abandonase. Si conseguía un trabajo por el que le iban a pagar 500 euros, el le mandaba unos pendientes de 600 euros. Y a su familia le parecía bien, y a las amigas, y a la sociedad…

Y él le iba imponiendo condiciones, no salgas, no te vistas así, no contestes a ese.

Un día un chico le sonrió en un bar, Sergi hizo que le dieran una paliza. Aquello no funcionaba, la situación no mejoraba.

He estado una semana de viaje con un colega de otra empresa, que llevaba a Alina de traductora. Hemos salido a cenar algún día.

Nos conto su historia porque nos vio normales. Porque vio que éramos gente normal, con problemas normales. Para desahogarse. En un momento dado le preguntamos si alguna vez le había pegado. Nos miró, con los ojos llenos de lágrimas y nos dijo “Todavía no…”

El último día que la vimos, se iba a casa a pensar toda la noche. Tenía dos opciones, o aceptar una oferta de una aerolínea y dejar su país y trabajar de azafata o quedarse y claudicar.

Si se iba, su madre tendría que volver a emigrar para ganar dinero. Y ella tendría muy difícil volver nunca a su país.

Y si se quedaba ya sabía lo que le tocaría.

Me alegro de no saber qué eligió. Me alegro de que se quedara así la historia, no quiero saber más.

 
Desgraciadamente esta historia es real. Sólo he cambiado los nombres. Me hubiera encantado que fuera inventada

miércoles, 23 de octubre de 2013

Calumnia que algo queda


Hay temas que son muy sensibles para la opinión pública. La alimentación es uno de ellos. Y lo que es sensible para la opinión pública es una delicatesen para los medios de comunicación. Así que si hay una noticia relacionada con la alimentación y por lo tanto con la salud, los medios van a saltar a la yugular. Porque saben que van a vender.
Hacen daño, mucho daño. Porque la “mala imagen” que crean determinadas noticias o declaraciones, que ensucian la imagen de algún producto son casi imposibles de borrar.
Uno de los productos que más han sufrido el llevar colgado una mala fama injustificada es el famoso E330.
El E330 es el ácido cítrico, el mismo que está en los limones, las naranjas… ¿Por qué lo llaman así? Porque E330 es un standard, de concentración , de pureza…en fin ácido cítrico con unas características determinadas con ese nombre para que todo el mundo en la industria de la alimentación supiera de que hablaba.
¿Y por qué tiene mala fama un producto que es perfectamente natural?
Tenemos que retroceder hasta 1969. Hasta ese año Scheweppes era una marca puntera en las bebidas gasificadas. De origen suizo, sus principales fábricas estaban en Alemania, Dinamarca…
En ese año, 1969, Scheweppes decide fusionarse con Cadbury. Cadbury era el principal distribuidor de bebidas gaseosas en Reino Unido, el principal cliente de los alemanes. Además de un importante fabricante de dulces.
La pretendida fusión no fue tal, en realidad fue una compra por parte de los alemanes de un  cliente inglés para poder asaltar otros mercados con el nuevo volumen conseguido. Porque como es obvio compraron un distribuidor para que dejara de distribuir a la competencia y sólo les distribuyera a ellos. Gracias a eso, entre otras cosas, pudieron entrar en España.
El caso es que los obreros ingleses de Cadbury veían peligrar sus puestos de trabajo. Empezaron una serie de huelgas que pretendían expulsar a los de la Schweppes de su blanca Albión. A la vez intentaron desprestigiar sus productos…
Hemos dicho que el ácido cítrico está presente en los cítricos…bueno, está presente en todos los organismos vivos pluricelulares. Participa en un ciclo de reacciones químicas que se llama ciclo de Krebs. Se llama así por el Dr. Krebs, que lo descubrió.
Pues bien, resulta que Krebs en alemán significa cáncer. Si, ya es mala suerte.
Un obrero de Cadburys, armado de un diccionario de alemán, se puso a investigar cómo podía desprestigiar los productos de Schweppes. Leyó E330 y la información “participa en el ciclo de Krebs”, pero armado con su Vox Inglés – Alemán, tradujo “participa en el ciclo del cáncer…” Llamó a un amigo periodista…
Si amigos, antes del google translator también había metepatas…
Me imagino que cualquier periodista de hoy en día, si le llega un amigo y le dice “estos cabrones echan un conservante cancerígeno en la bebida” se pondrá en contacto con un experto, buscara cotejar la información…
Esperar que me seco las lágrimas de la risa…
Total que allí lanzaron la noticia, a toda plana. No sé si por ignorancia o por auténtica mala fe, para joder a estos cabrones alemanes que vienen y compran nuestra empresa que es proveedora de su graciosa majestad…
Desde entonces ha ido rondando periódicamente la noticia, en listas de aditivos cancerígenos, en listas de productos peligrosos…Hay quien ha renunciado a pelear y en las etiquetas ha vuelto a poner ácido cítrico…
Por supuesto, a ningún periódico se le ocurriría explicar este malentandido…
 

jueves, 17 de octubre de 2013

Hacia el fondo, sin freno.


No tengo muy claro lo que quiero escribir. No lo sé. No sé si despotricar de los sindicatos, si cagarme en los políticos o si pedir armas directamente.

Estamos tocando fondo y nadie hace nada. Nos están hundiendo.

“Te estás riendo de mi. Eres imbécil y estás despedido”

Ayer pasó eso. Delante de mí y de otra gente. Y nadie dijo nada. Miramos para otro lado y pusimos cara de circunstancias. Porque claro, a ver quién se juega el tipo y sobre todo el curro.  Tragamos todo. Hemos perdido todos o casi todos nuestros derechos. Nadie se atreve a reclamar nada ni a exigir nada. Porque fuera la cosa está muy mal.

Pero cuando te haces tan dependiente de algo pasas a ser un esclavo. Lo saben, por eso lo explotan, para esclavizarnos. Los trabajadores tenemos la suerte de tener trabajo. Y por eso tenemos que tragar con todo.

Nadie está ahí para luchar contra esto. Y todos lo estamos aguantando.

Ni siquiera sé por qué pongo esto en un post. Igual es simplemente para intentar lavar mi conciencia. Porque yo también lo vi y tampoco hice nada.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Historias de noroeste, 4


Los matrimonios  son para toda la vida. El divorcio no ha entrado aún en esa cultura arcaica. El matrimonio es para toda la vida. Pero a veces alguien enviuda, en una edad aún no provecta, y entonces se crea alrededor del viudo un aura de misterio. Todos miramos y nos preguntamos qué hará. Si le llorará lo que lo resta de vida, si se mantendrá fiel a su recuerdo, si decidirá rehacer su vida y en este caso con quién.

Hay quién recuperaba novios o novias de su primera juventud, hay quien al enviudar, elige para sus últimos años una solución por interés, que le asegure una vejez confortable, hay quién rompe con su pasado y se vuelve a emparejar con alguien completamente opuesto a lo que había sido su pareja…

El Sr. Antonio enviudó joven, a los cincuenta y pocos. Su mujer murió de una enfermedad rápida. Casi ni le dio tiempo a enterarse.

En el entierro lloraba desconsolado. Le vimos sufrir, vestido de luto obligatorio. Y empezamos a discurrir cual sería su futuro. Pensamos en el censo de solteras de edad a las que podía pretender. Pensamos también en las posibilidades de darse al vicio del alcohol y las mujeres de pago…

Luego nos sentamos a esperar para ver por donde salía…

Sabíamos que tenía que pasar un tiempo. La memoria de los hombres es breve, pero las convenciones sociales obligaban a un mínimo de luto antes de entrar de nuevo en la rueda.

El Sr. Antonio, meses después, fue a preguntarle al hermano de su mujer difunta, su cuñado, que qué le parecería que entrara otra vez en la rueda. El hermano de la viuda lo miró y le reconvino recordándole las normas mínimas:

-Hombre, espera a celebra la misa del primer año de su muerte…

Al poco tiempo, las campanas tocaron a misa de muertos, celebrábamos el primer aniversario de la muerte de la mujer del Sr. Antonio.

Hacía nueve meses que había muerto…

miércoles, 28 de agosto de 2013

De que hablo cuando hablo de comer


Comer está mal visto. En esta ola de estupidez generalizada que nos invade, comer no es suficientemente “cool”. Hemos hecho de la salud un nuevo ídolo, todo lo que sea “sano”, según unos parámetros bastante ambiguos, está bien y lo demás está mal visto, La sociedad es un grupo de ignorantes que acepta la anorexia como modelo y se ríe de los gordos (las gordas, directamente no son humanas, según los parámetros de los diseñadores gays).

Bueno, pues a mí me gusta comer. Tengo además la suerte de que soy de una familia que nos gusta comer. Coincide con que no tenemos colesterol, ni hipertensión ni ninguna otra cortapisa para disfrutar de la comida. Y disfrutamos.

A mis amigos, en general, también les gusta comer.

Y creo que el que no sepa disfrutar de la comida es un ignorante.

¿Qué es disfrutar de la comida?.

Sentarse un grupo de gente, varios, en torno a una mesa. No a una cualquiera, a una elegida para comer algo definido, ya sea porque es un clásico o porque se quiere probar algo nuevo. Pasarse dos o tres horas comiendo, disfrutando de lo que se come, probando y comentando. Recordando comidas pasadas y planificando nuevas.

Sin importar la cantidad, sin importar el precio. Comiendo porque da gusto comer y charlar. Disfrutar de la conversación cuando se come, reírse de la conversación en una churrascada porque parecen los diálogos de una peli porno: toma más, no me dejéis esto así, aprovecha ahora que está caliente…

Hacer fotos de la comida y mandárselas a los amigos de otras comidas, comentándolas. Probar y repetir para encontrar ese sabor especial. Regodearse en el acercamiento a la comida, recordarla con gusto después. Que sean una ceremonia cada comida, el desayuno, el almuerzo, la comida...cada uno con una particularidad en una sucesión diaria de aventuras.

Que te feliciten porque da gusto cocinar para ti. Ser consciente de estar pecando de gula.

Engordar 6 kilos en tres semanas. Y ser feliz.