miércoles, 31 de marzo de 2010

Ayuno cuaresmal

Pasé muchos Viernes Santos de mi juventud en un pueblo minúsculo de la Castilla más profunda. Calles sin luz, sonidos de carracas y La Virgen en procesión cubierta con un manto negro. Canciones tétricas que cortaban el frio.
Empezábamos el día con chocolate, porque ese día no se podía almorzar, esa sana costumbre de los labradores castellanos, no iba a haber el almuerzo de huevos y matanza. Y desayunábamos chocolate.
Luego comíamos un potaje de bacalao. Contundente. De segundo el bacalao acompañado de huevos cocidos rebozados. Porque claro era la única comida del día…de postre torrijas, riquísimas. Porque no habías comido.
De cena una tortilla castellana. Esa tortilla en la que se hacen a la vez el huevo y la patata. De postre arroz con leche cruda. Porque no habías comido.
Todo el día en las casas los vecinos te invitaban a entrar en sus casas y matar el hambre (presunta, nada más) con naranjada y limonada hechas en casa, para socorrer al visitante en su ayuno.
Echo de menos aquellos ayunos de Viernes Santo, auténticos muestrarios de gastronomía.
Felices vacaciones a todos.

lunes, 29 de marzo de 2010

Lo que pone a los tios

Hace unos días, Molinos, en uno de sus geniales posts, analizaba fantasías de tipo erótico como el que le lavaran el pelo. Luego de pasada, se metía un poco con las fantasías de los tíos. Hablaba de las típicas, una enfermera, una secretaria…pero ¿es eso lo que nos pone?.
Hace unos meses, hable en este blog de la etiología. La ciencia que estudia el comportamiento animal. Cuando no tengo muy claro cómo funciona algo tiro de ella. El comportamiento de los animales explica mucho los nuestros. Así que estamos en cómo funciona el tema en los animales. Las hembras animales tienen pocos días para copular. La época de copular (el estro o celo) dura sólo unos días. Los que la hembra esta fértil.
Las ovejas por ejemplo tienen varios celos seguidos (son poliéstricas) pero sólo en otoño (son estacionales). Esto tiene su lógica, si se preñan en otoño, el cordero nace en primavera que es cuando más y mejor pasto hay. Así que la oveja sólo pilla en otoño, puede que varias veces pero siempre en otoño.
Los carnívoros suelen ser monoéstricos. Es decir un solo celo. Las leonas por ejemplo, con todo lo que parecen por su nombre, están en celo de 24 a 36 horas al año. Durante ese rato el león pilla todo lo que quiere. Fuera de ese período, ya le puede enseñar una gacela tierna o lo mucho que corre. La leona no le deja ni de coña. La estación les da igual porque no dependen de los pastos.
Siendo tan limitados los días de cópula, la naturaleza, para asegurar la supervivencia de la especie, le doto a la hembra de señales suficientes para que ese período no pasara desapercibido a los machos. Esas señales son visuales y olfativas. El macho a una distancia de, según especies, entre 70m. y 5Km. puede detectar a una hembra en celo.
¿Y esto que tiene que ver con los humanos? Ya va, ya va…
Con la evolución desde el mono, la hembra humana adquirió dos características. Apareció el placer (ya no copula sólo para reproducirse) y con ello desapareció la estacionalidad. La mujer es poliéstrica poliestacional. La única de la naturaleza, ciclos continuos en todas las estaciones. Como los días fértiles ya no eran tan importantes (porque había más) ya no eran necesarios signos tan evidentes. Afortunadamente para las mujeres, he de añadir. Así su apariencia externa cambia poco con su ciclo hormonal.
¿Y los hombres? Je, je …ya llegamos
Los hombres en su fuero interno se comportan como los animales. Los hombres llevan un mono en su interior. Y ¿qué les pone a los animales? ¿las feromonas? ¿la hinchazón de la vulva? ¿su coloración?...no, eso son las señales. Al macho de cualquier especie lo que le pone es la disponibilidad de la hembra. La naturaleza, sabiamente, los ha diseñado así. Un león ve una leona, detecta que está dispuesta a follar y se pone cachondo. Es un mecanismo perfecto.
Y los tíos básicamente funcionamos así. Una enfermera con escote y enseñando el culo, una secretaria guarra…todo, todo lo que nos pone son tías que muestran disposición a follar. ¿Qué le pone más a un tío, una top-model desfilando en ropa interior por la pasarela o la vecina del tercero, vestida, diciendo “quiero que me folles”?. La vecina del tercero.
Una mujer espera a su marido con un conjunto de lencería de asustar. Otra mujer ve la escena, valora el esfuerzo que hace la mujer venciendo su pudor, mostrando decisión, aprecia el esfuerzo y lo ve como una demostración de amor a un tío. El marido llega, ve a su mujer así, es señal de que hay posibilidades y le pone. Una tía “dispuesta a” pone. Da igual que vaya vestida de monja, de lagarterana…Las escenas lésbicas ponen más que las parejas hetero follando porque las hetero ya están en ello, las lesbis se supone que están “dispuestas a” y de hecho, se lo hacen entre ellas de ganas que tienen. Esa es la lógica animal que nos guía.
Esto lo saben perfectamente los publicistas y los que hacen porno. Aunque ahora que me doy cuenta, los que leéis esto seguramente también.
Al fin y al cabo, casi todo sois tías…

miércoles, 24 de marzo de 2010

Llegando a los 40

A la gente, al cumplir los 40 le da por hacer el gilipollas. No me refiero a las tonterías previas a los 40: tatuajes, ponerte pulseras, dejarte melena, cambiar de coche, de mujer…no. Me refiero en sí al día del cumpleaños. De tu 40 cumpleaños.
En general, por mi experiencia, las mujeres son más dadas a que les preparen una fiesta sorpresa (que ellas han descrito minuciosamente antes, para que el cenutrio de turno la organice bien), y así las amigas todas juntas, le regalan un bolso de Carolina Herrera. Porque vale una pasta y porque a partir de los 40, ya puedes llevar un bolso de Carolina Herrera.
El problema viene por los tíos. Los tíos en general no damos para una fiesta. Nos tajamos, cantamos procacidades y hacemos proposiciones deshonestas a nuestras parientas y las de nuestros amigos en un estado lamentable.
Así que las esposas en general, buscan hacer algo más emotivo y con un punto exótico. Y claro, en alguna ocasión te pilla en medio.
El chico de la Consuelo y yo, compartimos amistad con un apasionado futbolero. Ojo, no aficionado, no. Apasionado. Quiere decir, que además de aficionado, es practicante. Ha militado en diversos equipos aficionados y semi-profesionales.
Y a su esposa, no se le ocurre nada mejor, para celebrar que su marido ya es casi tan viejo como ella, que organizar un partido donde juguemos TODOS sus amigos. Ese todos es un problema en el que ella no parece caer…
Imaginaros el panorama el día del partido. Campo de hierba, gradas, porterías con red…un campo oficial y serio. De un vestuario salen los amigos de la parte deportista del cumpleañero. Jóvenes y maduros atléticos y fibrosos. Delgados, fuertes, equipaciones de diseño. Medias, espinilleras, botas de futbol caras y personalizadas. Se dividían en dos grupos: maduros con pelo rapado y modelo junco (delgados, flexibles…) y jóvenes con melenilla y llenos de musculación.
Se abre el otro vestuario. Somos los amigos de la parte de las farras y tal. Los que no hacemos deporte.
Así de pronto juntamos entre todos unos 300Kg más que el equipo contrario. Ojo, que era futbol 7 ¿eh?. Por si fuera poco hemos tenido que raspar los armarios para encontrar equipación. El uno con unas zapatillas camper de colorines, otro con una zapatillas de tenis de dos números menos, otro con unas de la mili….También nos dividíamos en dos grupos: el de los “paso de todo a ver cuándo vamos a tajarnos”, y el de “ya que estamos arrasamos”.
No voy a entrar en la crónica pormenorizada. Solo daré algún detalle.
-La gente se paraba a mirar. Y no por los buenos precisamente.
-La banda derecha, que es la que dominaba yo, fue el punto fuerte de nuestro equipo
-A nadie le dio un infarto ni se lesiono.
-Con toda su parafernalia ganaron, si, pero por una mierda de 4 a 2 que les debía llenar de vergüenza. De hecho, el chico de la Consuelo me llevó al día siguiente a ver el Barca (5º partido que veo en toda mi vida) y el resultado fue el mismo.
-Y por supuesto en la merienda posterior y las copas arrasamos.
De todo esto, yo he sacado una enseñanza (aparte de que El chico de la Consuelo esta mucho más flojo que yo, con lo que él ha sido). Le he comprado un bolso de Carolina Herrera a mi mujer y le he pedido por favor que no me organice ninguna fiesta.
Que ya nos tajaremos con cualquier excusa.

lunes, 22 de marzo de 2010

Secuelas de la paternidad

Decía en un comentario al post anterior Anniehall (aquí debería ir enlazada ella pero estoy vago, así que vais a los comentarios del post anterior y os empalmáis para verla, bueno, quiero decir…bueno, paso) que me quedaban bien las entradas de “Aquellos maravillosos años”. Son esas que hablan de la época de la tierna adolescencia.
Y el caso es que me ha hecho pensar, yo no tengo un recuerdo especialmente grato de esa etapa. Lo recuerdo como un tiempo de incertidumbre, sobre todo de incertidumbre, de duda y de grandes dramas y grandes comedias. Así que si tengo ese recuerdo no sé porque aquí en el blog lo cuento casi con nostalgia…
Total que pensando, pensando, creo que he encontrado respuesta. Yo creo que es una secuela de la paternidad.
La paternidad tiene varias secuelas. Por ejemplo, no valoras la palabra “salud” y la palabra “sueño” hasta que no eres padre. Otra secuela por ejemplo es que antes de tener hijos tú puedes ver “La vida es bella” y te parece un peli cojonuda. Después de tener hijos, no soportas verla…
Inciso: Mis hijos son guapísimos. Ya sé que eso lo dicen todos los padres, da igual, no es cierto pero en mi caso sí. Por alguna extraña mezcla genética mis hijos son anormalmente guapos. Eso tiene otra secuela, vas por la calle, sólo con tus hijos, y los hombres te miran con envidia como pensando “¿ a qué tía se estará tirando este cabrón para que le salgan esos hijos?”, y las mujeres te miran…no sé, como valorándote, mucho, como macho reproductor. Fin del inciso.
Estábamos pues en las secuelas de la paternidad. Creo que idealizar nuestra adolescencia es una de ellas. ¿Por qué?, por miedo, por puro miedo. Nos horroriza pensar en lo que van a tener que pasar nuestros hijos. Tú has podido cogerte unas cogorzas del 2000, has podido ponerte ciego de porros, conducir borracho…de todo. Y te gustaría que ellos hicieran como mucho eso. No más. Porque claro, tu padre supero con mucho a tu abuelo, tú a tu padre…y tú dejaste el listón ya muy cerca del borde…así que ¿qué le espera a tus hijos…?.
Me lo contaba un becario fuera de serie que tuvimos, J. Decía ¿te imaginas a tu padre “hijo me voy de guateque contigo”?, y tú con tus amigos, tus copas y tus porros (él se metía de todo) “pero papá ¿de qué vas?”. Pues lo mismo te pasará a ti. Le dirás a tu hijo “Me voy contigo de farra, a beber y fumar unos petas” y te dirá “pasa de mi colgao, que he quedado en la realidad virtual…”
Da miedo, da miedo pensar en lo que van a ver, en por dónde van a pasar…Sabes que hubo ocasiones en que rozaste el larguero, en que estuviste a punto de…y te da miedo que ellos se pasen. Y no porque la sociedad sea mejor o peor, no tiene que ver, en cualquier época ha habido de todo, es sólo porque en esa fase de tu vida hay momentos de confusión y duda y puedes salir por cualquier lado. Y quieres que salgan por el bueno, que encuentren la luz en medio del túnel.
Así que esta es una nueva secuela de la paternidad. Que los que no sean padres no entenderán.
Por cierto hay una secuela sólo para hombres: ser padre de una hija. Ser padre de una hija es mucho peor que ser madre de una hija. ¿Por qué?. Imaginar una adolescente de 15 años que llega a casa y le empieza a contar a su madre : “Jo, es que Borja me entiende, Borja me escucha cuando le hablo, y me comprende, jo, Borja es súper majo…” Y la madre asentirá feliz. El padre no. El padre de joven fue ese Borja.
Y sabe lo que está pensando el cabrón de Borja mientras hace como que escucha…

miércoles, 17 de marzo de 2010

Aquellos maravillosos años

El iba a un colegio de niños bien. Sólo niños y sólo bien. O sea. Eran todos cortados por el mismo patrón, con sus zapatos castellanos y su repeinado matutino. Con una uniformidad en el pensamiento que se separaba muy poco de la uniformidad de la vestimenta. No llevaban uniforme porque no hacía falta, todos vestían igual.
Pero él tenía una salida. Tenía una doble vida como el padre de Los Increíbles. Iba a clase por las tardes a la Escuela de Idiomas. La Escuela de Idiomas era un sitio donde coincidía con todo tipo de gente: universitarios, marujas aburridas, currantes con inquietudes y ejecutivos de tercera con ganas de ascender. Era divertido y enriquecedor. Le abría las miras.
Allí la conoció a ella.
Ella era una niña mal. Pero muy mal. Vestía raro y pensaba más raro todavía. No creía en nada ni en nadie, se cuestionaba todo y probaba todo.
Coincidieron en clase y charlaban mucho. Antes, durante y después de las clases. Empezaron a quedar. Tomaban cafés y se contaban historias. El de su colegio de niños bien y ella de su Instituto Mixto no sé cuantos. Y de libros, y de la vida, y del futuro.
Cada vez quedaban con más frecuencia y hablaban más. Y cada vez él estaba más sorprendido y más asustado de ella. Era otro mundo, aunque apenas tenían 16 años, él veía que los separaba una distancia insalvable.
Un día, al anochecer, en un legendario café de aquella Vetusta, ella muerta de nervios y vergüenza le confesó: “es que creo que me he enamorado de ti y, a lo mejor, tú te has enamorado de mi…”. El no sabía cuáles eran sus sentimientos. Pero si que sabía lo grande que era el abismo que les separaba…negó con la cabeza porque no le salía la voz.
“Dame un beso” dijo ella. El se inclinó y la besó en la mejilla. Ella negó, casi imperceptiblemente, con la cabeza y estiró el cuello. El se inclinó y la besó en los labios, muy lento y muy dulce.
El temblaba, fue su primer beso.
Y fue un beso de despedida.

lunes, 15 de marzo de 2010

Trabajar fuera de la oficina

Los que vamos poco por las oficinas de nuestro trabajo, generamos una ansiedad sin límite entre los curritos con horario y sitio fijo. Entiendo que puede tocar las narices que tú tengas que estar siete horitas sentado en una silla más o menos cómoda y yo no pero ¿qué te hace suponer que no trabajo?. Seguramente el tiempo que yo estoy fuera de la oficina, a la empresa le reporta muchos más beneficios que todo el que tu pierdes ahí sentadito, que si ves mails, que si entras en el Facebook, lees blogs…
El caso es que se produce una especie de cáncer. Un tío empieza a despotricar de los que estamos poco en la oficina, le pica suponer que nos levantamos tarde, llevamos coche de empresa y nos pagan los cafés y las comidas. Así que empieza a rajar. Y eso se va extendiendo. Da igual que empiece con la mala leche un becario de ínfima categoría y tú estés como a doce pasos más arriba en el escalafón. El rumor se generaliza hasta el Gran Jefe.
Y entonces el Gran Jefe (en una de las pocas veces que va a la oficina) decide que hay que controlar a la gente que “estáis” fuera. Ojo, el no se incluye…
La primera medida de control que sufrí en esta mi “empresa imbécil” fue torrarme a llamadas. Cada día o cada dos días me llamaba el jefe o su secre.
-“¿Qué haces?”.
-“Pues en casa, en pijama, tocándome los huevos”.
-“Coño, Gonzalo, no colaboras nada, que tengo a la gente mosqueada…”
-“Pues diles lo que cobro y con eso ya te montan un motín…”
Total que el jefe se desesperó y pasó el asunto a los de Recursos Humanos que después de un montón de reuniones parieron un sistema alucinante.
Yo creo firmemente que ficharon a un esquizofrénico o a alguien con algún tipo de alteración grave. El caso es que nos pasaron a todos (bueno, al Gran Jefe no) los que no íbamos a la oficina, unos cuadernos con las hojas por triplicado. En esas hojas tenias que poner un montón de números, cada día tenía dos o tres números diferentes según lo que hubieras hecho. Cada actividad era un número: visitar a algún cliente, ir a una fábrica, acompañar a un comercial…luego sumabas los del día, luego los de la semana, luego hacías otras operaciones…Una cosa demencial. Las hojas se supone que alguien las analizaba luego. A las tres semanas dejamos de hacerlas…aquello era una locura y no teníamos más que dudas:
-“¿Qué número corresponde a tocarme los huevos en pijama en casa?”
-“Coño Gonzalo, que mala leche te gastas…”
-“Es que me has mandado las hojas de fulanito para que lo controle y pone que esta semana ha sido 22,5 y no sé que es. La semana pasada le salía 43”
-“¿Ha estado en alguna fábrica?”
-“No, ha estado toda la semana en la oficina”
-"¿Estás seguro? "
-“Seguro tenias que estar tu, que estuvo toda la semana contigo en un curso de formación…”
Después de ese intento, vino una aplicación informática igual de demente. Tenias que meter en una especie de agenda virtual tu programación para la semana. Antes del viernes. Luego al empezar la semana, cada tres o cuatro horas el ordenador portátil te iba preguntando que hacías…cuando no lo encendías en un tiempo, acumulabas un retraso tremendo y saltaban las alarmas en la central….llamada de teléfono que os omito porque era lo mismo de siempre (“tocándome los huevos en pijama en casa” y tal).
Por lo menos con todos estos inventos, la gente de la oficina se fue quedando calmada. El Comité de Empresa dejo de fijarse en nosotros y pudimos dedicarnos a cosas importantes y para las que nos pagan. Y no, no estoy encasa tocándome los huevos en pijama.
Hoy estoy en la oficina, escribiendo el blog.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Decálogo para distinguir una suegra de una madre de cónyuge

Porque no todas son suegras, eso es una categoría especial. Pero mi suegra se lleva la palma. Para resumir diré que el día que le dije que íbamos a casarnos su hija y yo su respuesta fue: “¿Y usted con que cuenta pollo?”. Así, sin más. Pollo. Que hay que joderse. Desde ese día (antes nos habíamos visto tres o cuatro veces y siempre en actos sociales) mantenemos una guerra soterrada. Ah, y desde ese día me tutea…yo la sigo tratando de usted…Todo esto me da un conocimiento de primera mano del tema que me permite definir estos puntos:
1.-La suegra auténtica hace extravagancias en las comidas: por ejemplo pone el primer plato siempre hondo aunque no sea de cuchara, pone servilletas de colores diferentes según a quien…lo que sea pero que llame la atención en la mesa.
2.-Hace como que trabaja mucho más de lo que trabaja. Por ejemplo va a tu casa y friega dos platos pero se pone delantal, guantes…y se tira así dos horas. Además de que tienes friegaplatos. O se pone a planchar UNA camisa pero pone la mesa de plancha en el salón, en mitad para que la vean todos.
3.-Su hijo (y la niña tan mona con la que se caso) siempre son más que el imbécil ese que le robó a su hija. Se tira una hora explicándote que ahora su hijo es encargado de planta en los grandes almacenes y luego te pregunta: “Y tú ¿qué es eso que eres ahora?”. Y le dices por ejemplo “Ministro” y te soltará: “bueno, tampoco es mal puesto” pero así como con pocas ganas…
4.-Su familia siempre ha sido más, mejor y más veces que la tuya. Da igual si hablas de posesiones, de títulos nobiliarios o de casos de cáncer de próstata. En todo tiene algún pariente que ha tenido más. Cuentes lo que cuentes su familia gana. Como además su familia es infinita, lo mejor es que no cuentes nada.
5.-Siempre va a copiar o imitar cualquier cosa que haga tu madre para demostrar que ella, tu suegra, también sabe. Si tu madre hace un bacalao de puta madre, ella se hartará de ponerte bacalao hasta que digas: “que si, vale que ha ganado” sólo así te dejarás tranquilo…
6.-Le pidas lo que le pidas, al llegar a casa ha sido horrible. “¿Podría quedarse un par de horas con los niños?” y a la vuelta tienes un catálogo de sucesos de temblar, que si tosen, que si vomitan que si se les ve cara de pachuchos…”¿podría subirme una barra de pan cuando venga?” que si es un robo la panadería, que si le han mirado mal, que si le pesa mucho…
7.-Critica todas y cada una de tus decisiones pero sin saber. “¿Qué os habéis comprado ese coche? Pero si es malísimo, claro que yo no sé porque nunca he tenido coche”. “¿Qué vais a llevar a los niños a ese colegio? Pues hay unos problemas…claro que yo no sé porque hace mucho que no estoy en esos temas”…Coño pues si no sabes cállate.
8.-Tu suegra es intocable para dos personas: tu pareja y su consorte. Si criticas a tu suegra delante de su hija estas perdido. Si la criticas delante de su marido estas muerto. Aunque reconozcan que es para matarla, TU no puedes decirlo.
9.-Su opinión triunfará por encima de todo. Por ejemplo te regala juegos de cama de 1,35 y le dices que te vas a poner una cama de 1,50 ó más…se los guarda. Cuando vas a su casa una semanita en verano…descubres que te ha puesto en la habitación un colchón de 1,35…con sus juegos de cama.
10.-Tus hijos no son tus hijos. Son sus nietos.