Si algo he hecho en mi vida profesional es tratar con comerciales. He recibido a infinitos, he seleccionado a más y he dirigido un montón. Distingo un buen comercial de otro a 10Km de distancia. Para vender hay que quemar, y para quemar hay diferentes tipos de fuego. Los comerciales son de dos tipos. Hay fuegos artificiales y hay brasas. Los fuegos artificiales son espectaculares, le gustan a todo el mundo y todos los miran. Al cabo de cinco horas nadie se acuerda de las figuras…Las brasas casi no se ven pero van avanzando…en dos días han provocado un incendio. A cada uno le hay que dar sus productos y sus clientes. Hay productos/clientes para fuegos artificiales y hay para brasas.
-¿Entonces todos somos brasas o fuegos artificiales?
-No hombre no, Molinos por ejemplo es agua. El agua refleja los fuegos artificiales pero con unas brasas puede hervir…
-¿Y Suso el del Barullo?
-Suso es diferente. Suso es tierra. La tierra es indiferente a los fuegos artificiales y puede apagar las brasas…
-¿Y esto se le ha ocurrido a usted sólo?
-No hijo, esto se aprende trabajando…
Con este bonito sistema yo selecciono y asigno, pensaba que era el mejor, pero hoy he descubierto al mejor comercial del mundo.
Entro en el despacho y al poco entra el Gran Jefe:
-Tío ¿has visto a E.?
E es su secretaria favorita, habla cinco idiomas y creo que es la que dirige la empresa en realidad mientras él mira páginas porno de internet.
-No, bueno si, bueno no me he fijado pero está ahí ¿no?
Se lanza a contarme que E. lleva toda la mañana llorando, al parecer el viernes se fue antes de hora del curro porque tuvo un corte de digestión, llego a casa y se encontró a su querido (un tío 20 años mayor que ella), en la cama con 2 señoritas 2 que además coincidía que eran las mejores amigas de E.
-Joder, le digo, ¿tienes el teléfono del maromo ese?
-No ¿para qué?
-Coño, un tío capaz de convencer a dos tías para hacer un trío es un artista, pero si además son las amigas de su novia…¡es un genio!. Lo voy a fichar, a ese tío lo dejas en el Polo Norte y es capaz de vender aire acondicionado a los esquimales. ¡Quiero ese tío trabajando de comercial para nosotros!
El Gran Jefe se ha cabreado conmigo y ha dicho que no tengo sentimientos.
No me atrevo a pedirle el teléfono de su ex-novio a E.
lunes, 21 de diciembre de 2009
lunes, 14 de diciembre de 2009
Traslados
R.G. ha liado la maleta y se va a Madrid. Nunca sabremos si ha hecho bien o mal, el caso es que en cuanto despuntas un poco en una empresa, siempre a los que vivimos en lo que antes se decía “en provincias” nos “sugieren” trasladarnos a Madrid o a Barcelona.
Yo resolví el problema bien pronto, a los tres años de empezar a currar me ofrecieron ir a Madrid, decidí que no y acerté (el que se fue las paso putas), a partir de ahí dije nunca más.
De hecho, para los que somos de provincias, como decía Pablo Martín en un post, Madrid nos sobrecoge. Me ha tocado dormir en un montón de ciudades. He pasado noches de cena y farra en un montón de sitios, pero llegas A Madrid y el tamaño impone, hay que coger el coche, hay que aparcar, hay que ir en Metro…te quedas en el Hotel.
Te toca hacer noche en Burgos, entre semana, y te pueden dar las 5 de la mañana en un bar. En Pamplona puedes empalmar las copas con los desayunos, en Salamanca, en Valencia…pero Madrid no sabes por dónde empezarla…Barcelona (quizá porque he ido más), ya tiene un tamaño más aceptable.
El caso es que cuándo te planean un traslado, las prioridades cambian con el tiempo. De joven me surgió la posibilidad de vivir en un pueblo. Se me hacía imposible vivir en un sitio donde había sólo un cine y las películas llegaban un mes tarde. Ahora, a día de hoy ¿cuánto voy al cine?, sin embargo tener familia que se puede quedar a los niños de vez en cuando…eso no tiene precio.
Los traslados por motivos laborales, además, estoy convencido de que son una farsa de la empresa. ¿Para qué te pide la empresa que te traslades? pues yo creo que para que demuestres lo comprometido que estas con ella. En un tiempo en que podemos escribir a la vez tres personas en un mismo papel gracias a Internet y podemos hablar por multiconferencia un tío de Texas, uno de Holanda y yo desde la gasolinera de, por ejemplo, Alfajarin, cada vez tiene menos sentido si vives aquí o allá. Pero claro si te trasladas demuestras una entrega y una forma de someterte que a la empresa le gusta mucho…
Lo cual no tiene nada que ver con que cualquier día te deje por otro…
Yo resolví el problema bien pronto, a los tres años de empezar a currar me ofrecieron ir a Madrid, decidí que no y acerté (el que se fue las paso putas), a partir de ahí dije nunca más.
De hecho, para los que somos de provincias, como decía Pablo Martín en un post, Madrid nos sobrecoge. Me ha tocado dormir en un montón de ciudades. He pasado noches de cena y farra en un montón de sitios, pero llegas A Madrid y el tamaño impone, hay que coger el coche, hay que aparcar, hay que ir en Metro…te quedas en el Hotel.
Te toca hacer noche en Burgos, entre semana, y te pueden dar las 5 de la mañana en un bar. En Pamplona puedes empalmar las copas con los desayunos, en Salamanca, en Valencia…pero Madrid no sabes por dónde empezarla…Barcelona (quizá porque he ido más), ya tiene un tamaño más aceptable.
El caso es que cuándo te planean un traslado, las prioridades cambian con el tiempo. De joven me surgió la posibilidad de vivir en un pueblo. Se me hacía imposible vivir en un sitio donde había sólo un cine y las películas llegaban un mes tarde. Ahora, a día de hoy ¿cuánto voy al cine?, sin embargo tener familia que se puede quedar a los niños de vez en cuando…eso no tiene precio.
Los traslados por motivos laborales, además, estoy convencido de que son una farsa de la empresa. ¿Para qué te pide la empresa que te traslades? pues yo creo que para que demuestres lo comprometido que estas con ella. En un tiempo en que podemos escribir a la vez tres personas en un mismo papel gracias a Internet y podemos hablar por multiconferencia un tío de Texas, uno de Holanda y yo desde la gasolinera de, por ejemplo, Alfajarin, cada vez tiene menos sentido si vives aquí o allá. Pero claro si te trasladas demuestras una entrega y una forma de someterte que a la empresa le gusta mucho…
Lo cual no tiene nada que ver con que cualquier día te deje por otro…
miércoles, 2 de diciembre de 2009
La verdad de "El silencio de los corderos"
Querida Alice:
He seguido con interés tu caso desde hace tiempo. Ya me mosqueo en su día lo poco que te traumatizó el “producto de gayola” que te arrojó el preso aquel cuando fuiste a visitar a Hannibal Lecter. Pocos aspavientos para algo tan asqueroso…¿señal de un trauma?.
Luego indague las confesiones a tu “psiquiatra” amigo, el Dr. Lecter. Y se que mentiste querida Alice, ocultaste la realidad deliberadamente ¿por qué lo sé? Lee, lee…
Los primeros antepasados de las ovejas aparecen hace 38 millones de años. Algo chocó con la luna que la acercó a la tierra. La tierra desvió su órbita y desapareció el clima tropical y uniforme de esta. Aparecieron las estaciones. Aquello sí que fue un cambio climático y no las gilipolleces de hoy en día…
Los animales herbívoros, antepasados de las ovejas, debieron adaptarse a las nuevas plantas, ya no vivían en una selva tropical, ahora había tiempo de muchos recursos y tiempo de pocos. Ya no podían tener una zona cada uno con su comida para todo el año, perdieron territorialidad y se hicieron gregarios.
Al hacerse gregarios (o sea vivir en grupos) podían comer mejor, unos vigilan y otros comen…Así podían abarcar más territorio y desplazarse. El problema es que eran más accesibles a los depredadores. Imagínate, Alice, un león o un lobo que en vez de ir a buscar una oveja ve un rebaño…mmmm…
Para evitar a los depredadores, cada animal sobrevive usando una estrategia. Las vacas por ejemplo, como son grandes y tienen cuernos, van a cierta distancia una de otra. Si les atacan intentan defenderse y si se pone mal la cosa, empiezan a gritar para llamarse unas a otras.
Pero las ovejas no. Las ovejas como son pequeñas, usan una estrategia diferente. Se agrupan todas. Se ponen todas muy juntas ante el peligro. De esta forma consiguen tener menos posibilidades de que se coman a cada una ( si estas entre 2 tienes un 50% de probabilidades de que te coma el lobo. Si estas entre 100 un 1%), además así hacen más difícil que el depredador distinga a un animal aislado. Es lo mismo que hacen las cebras ante el león. Se juntan todas, el león solo ve rayas, no diferencia donde empieza una y donde acaba otra. Se harta y se va.
Y las ovejas igual, se juntan todas y se callan, Alice, se callan. Si una bala, da una pista al lobo. Así que al sentirse amenazadas se callan. Ya lo dice la Biblia “ Maltratado no abrió boca. Como oveja llevada al matadero…”. Claro, la oveja que va al matadero esta callada porque nota el peligro y tiene miedo. Y se calla.
Así que querida Alice, todas esas paparruchas de que oías a los corderos y salvabas a uno era pura farsa. Los corderos si los asustan se callan, y sí separas a uno, ese si se pondrá a gritar como un energúmeno.
Total Alice, que todo lo que contaste al amigo Lecter era una pura farsa, cuentos para no dormir que él, ignorante como tu del comportamiento animal, se tragó tan ricamente…como hacía con otras cosas.
Tu trauma era otro Alice, háztelo mirar, insisto que te dio muy poco asco la marranada esa del preso…
Tuyo affmo.
D. Gonzalo
He seguido con interés tu caso desde hace tiempo. Ya me mosqueo en su día lo poco que te traumatizó el “producto de gayola” que te arrojó el preso aquel cuando fuiste a visitar a Hannibal Lecter. Pocos aspavientos para algo tan asqueroso…¿señal de un trauma?.
Luego indague las confesiones a tu “psiquiatra” amigo, el Dr. Lecter. Y se que mentiste querida Alice, ocultaste la realidad deliberadamente ¿por qué lo sé? Lee, lee…
Los primeros antepasados de las ovejas aparecen hace 38 millones de años. Algo chocó con la luna que la acercó a la tierra. La tierra desvió su órbita y desapareció el clima tropical y uniforme de esta. Aparecieron las estaciones. Aquello sí que fue un cambio climático y no las gilipolleces de hoy en día…
Los animales herbívoros, antepasados de las ovejas, debieron adaptarse a las nuevas plantas, ya no vivían en una selva tropical, ahora había tiempo de muchos recursos y tiempo de pocos. Ya no podían tener una zona cada uno con su comida para todo el año, perdieron territorialidad y se hicieron gregarios.
Al hacerse gregarios (o sea vivir en grupos) podían comer mejor, unos vigilan y otros comen…Así podían abarcar más territorio y desplazarse. El problema es que eran más accesibles a los depredadores. Imagínate, Alice, un león o un lobo que en vez de ir a buscar una oveja ve un rebaño…mmmm…
Para evitar a los depredadores, cada animal sobrevive usando una estrategia. Las vacas por ejemplo, como son grandes y tienen cuernos, van a cierta distancia una de otra. Si les atacan intentan defenderse y si se pone mal la cosa, empiezan a gritar para llamarse unas a otras.
Pero las ovejas no. Las ovejas como son pequeñas, usan una estrategia diferente. Se agrupan todas. Se ponen todas muy juntas ante el peligro. De esta forma consiguen tener menos posibilidades de que se coman a cada una ( si estas entre 2 tienes un 50% de probabilidades de que te coma el lobo. Si estas entre 100 un 1%), además así hacen más difícil que el depredador distinga a un animal aislado. Es lo mismo que hacen las cebras ante el león. Se juntan todas, el león solo ve rayas, no diferencia donde empieza una y donde acaba otra. Se harta y se va.
Y las ovejas igual, se juntan todas y se callan, Alice, se callan. Si una bala, da una pista al lobo. Así que al sentirse amenazadas se callan. Ya lo dice la Biblia “ Maltratado no abrió boca. Como oveja llevada al matadero…”. Claro, la oveja que va al matadero esta callada porque nota el peligro y tiene miedo. Y se calla.
Así que querida Alice, todas esas paparruchas de que oías a los corderos y salvabas a uno era pura farsa. Los corderos si los asustan se callan, y sí separas a uno, ese si se pondrá a gritar como un energúmeno.
Total Alice, que todo lo que contaste al amigo Lecter era una pura farsa, cuentos para no dormir que él, ignorante como tu del comportamiento animal, se tragó tan ricamente…como hacía con otras cosas.
Tu trauma era otro Alice, háztelo mirar, insisto que te dio muy poco asco la marranada esa del preso…
Tuyo affmo.
D. Gonzalo
jueves, 26 de noviembre de 2009
Una entrada que hubiera preferido no escribir nunca
Un niño de 11 años se ha hecho una gayola en un autobús escolar del cole de mis hijos. No sabes si reírte o llorar. Cuando te dan esa noticia alucinas. Te bloqueas. Luego, hurgando, sale la historia completa. Exhibicionismo y amenazas a sus compañeros, para que no lo cuenten. Parece que fue varias veces.
Un niño de 11 años normal y de una familia normal. Tratas de buscar una justificación en su entorno. Buscas una familia conflictiva o desestructurada o algo. Pero no lo hay.
No sabes si es un monstruo, no sabes si es un enfermo. Intentas pensar en un trauma o en algún problema. Intentas calmar tu conciencia. No encuentras nada.
El colegio ha expulsado al niño.
Un niño de 11 años que, sobre todo, me da una pena enorme. Me gustaría verlo “desde el otro lado de sus pupilas”. Me gustaría ver que tiene dentro. Me gustaría entender que pasó. Me gustaría poder ayudarle. No sé si por él o por cambiar esa desazón que a mí me ha producido.
Que mierda hay en la sociedad para que pasen cosas así.
Un niño de 11 años normal y de una familia normal. Tratas de buscar una justificación en su entorno. Buscas una familia conflictiva o desestructurada o algo. Pero no lo hay.
No sabes si es un monstruo, no sabes si es un enfermo. Intentas pensar en un trauma o en algún problema. Intentas calmar tu conciencia. No encuentras nada.
El colegio ha expulsado al niño.
Un niño de 11 años que, sobre todo, me da una pena enorme. Me gustaría verlo “desde el otro lado de sus pupilas”. Me gustaría ver que tiene dentro. Me gustaría entender que pasó. Me gustaría poder ayudarle. No sé si por él o por cambiar esa desazón que a mí me ha producido.
Que mierda hay en la sociedad para que pasen cosas así.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Vocación y profesión
Mi profesión es algo vocacional, no digo yo que otras no lo sean. Pero no conozco ningún niño que de pequeño le preguntes que quiere ser de mayor y te conteste “censor jurado de cuentas”. De ahí deduzco que es más vocacional ser policía o bombero que ser por ejemplo registrador de la propiedad.
En mi caso, creo que todos los que estudiamos veterinaria lo hacemos por algún tipo de vocación o por lo menos afinidad con el medio. Luego hay (había) diferentes especialidades: Producción, Clínicas, Bromatología…que iban clasificando a la gente. Todos de una forma u otra, teníamos cierto “toque”.
El caso es que acabada la carrera, nos fuimos al campo laboral llenos de ilusión. Llegabas a tu primer trabajo con una especie de ilusión y miedo. Es la época que yo llamo de “Doctor en Alaska”. En mi caso tuvo todos los ingredientes que anhelábamos los que queríamos trabajar en granjas. Levantarse a las 5 de la mañana, hacer kilómetros sin conocimiento, llevar el coche lleno de mierda y aguantar un palmo de nieve en la carretera sin pestañear. Recorrer el Pirineo viendo explotaciones de todo tipo, hablar con la gente del campo, almorzar, lavarte en barreños de agua helada y cambiarte de ropa al raso. Si al estudiar me hubieran pedido cómo quería mi trabajo ideal hubiera diseñado ese.
Cuando se te va enfriando la ilusión, descubres que llevas dos o tres años currando y eres igual de pobre o más que cuando empezaste. El campo es duro, la vida sacrificada y no atan los perros con longaniza.
Hay dos formas de salir adelante. Una, la de los valientes, es lanzarse. Se van a vivir allí, se implican a fondo y construyen una vida nueva en el entorno rural. Eso no es fácil para los que somos de fuera. Pero ahí están. Unos cuantos compañeros se metieron. Les fue bien en general.
La otra salida, la de los cobardes, pasa por claudicar. Nos damos cuenta de que el dinero no está ahí y tenemos que buscarlo dónde quiera que este. Y así nos lanzamos a las empresas. Las farmacéuticas, las químicas, las grandes compañías agroalimentarias…Todas te reciben de mil amores. Te limpian de idealismo, te cuentan la realidad de la vida y te lanzan a la guerra.
Y así pasa a ser un número en las estadísticas, infravaloras tu trabajo y tus ideas y te sometes. Y trabajas a las ordenes de capullos integrales que no entienden la mitad de los procesos que tú conoces. Que no saben por dónde hay que ir y por donde no. Aguantas y soportas todo porque a esas alturas ya tienes hipoteca, hijos…
A veces te encuentras con un compañero y os miráis con una mezcla de alegría y vergüenza. Y recordáis los tiempos de andar “pisando mierda”.
Pero también a veces, miras alrededor y ves que más o menos a todo el mundo le va igual. ¿Quién hizo Derecho para ser encorbatado hijo de puta en un despacho que putea a viudas y huerfanitos?, ¿quien hizo medicina para ganar pasta gansa poniendo tetas y cortando penes?, supongo que nadie pensó en dedicarse a dar a la tecla de “embargo” en la oficina de la Caja…Creo que estudiamos en una Universidad que estaba demasiado lejos de la sociedad, creo que ahora con los módulos tres y demás andan más en la realidad del mercado laboral. Hay veces que pienso que mi profesión está muerta o enferma. Luego miro al resto de la gente…
Y piensas que no es tu profesión, que es la sociedad la que está enferma.
En mi caso, creo que todos los que estudiamos veterinaria lo hacemos por algún tipo de vocación o por lo menos afinidad con el medio. Luego hay (había) diferentes especialidades: Producción, Clínicas, Bromatología…que iban clasificando a la gente. Todos de una forma u otra, teníamos cierto “toque”.
El caso es que acabada la carrera, nos fuimos al campo laboral llenos de ilusión. Llegabas a tu primer trabajo con una especie de ilusión y miedo. Es la época que yo llamo de “Doctor en Alaska”. En mi caso tuvo todos los ingredientes que anhelábamos los que queríamos trabajar en granjas. Levantarse a las 5 de la mañana, hacer kilómetros sin conocimiento, llevar el coche lleno de mierda y aguantar un palmo de nieve en la carretera sin pestañear. Recorrer el Pirineo viendo explotaciones de todo tipo, hablar con la gente del campo, almorzar, lavarte en barreños de agua helada y cambiarte de ropa al raso. Si al estudiar me hubieran pedido cómo quería mi trabajo ideal hubiera diseñado ese.
Cuando se te va enfriando la ilusión, descubres que llevas dos o tres años currando y eres igual de pobre o más que cuando empezaste. El campo es duro, la vida sacrificada y no atan los perros con longaniza.
Hay dos formas de salir adelante. Una, la de los valientes, es lanzarse. Se van a vivir allí, se implican a fondo y construyen una vida nueva en el entorno rural. Eso no es fácil para los que somos de fuera. Pero ahí están. Unos cuantos compañeros se metieron. Les fue bien en general.
La otra salida, la de los cobardes, pasa por claudicar. Nos damos cuenta de que el dinero no está ahí y tenemos que buscarlo dónde quiera que este. Y así nos lanzamos a las empresas. Las farmacéuticas, las químicas, las grandes compañías agroalimentarias…Todas te reciben de mil amores. Te limpian de idealismo, te cuentan la realidad de la vida y te lanzan a la guerra.
Y así pasa a ser un número en las estadísticas, infravaloras tu trabajo y tus ideas y te sometes. Y trabajas a las ordenes de capullos integrales que no entienden la mitad de los procesos que tú conoces. Que no saben por dónde hay que ir y por donde no. Aguantas y soportas todo porque a esas alturas ya tienes hipoteca, hijos…
A veces te encuentras con un compañero y os miráis con una mezcla de alegría y vergüenza. Y recordáis los tiempos de andar “pisando mierda”.
Pero también a veces, miras alrededor y ves que más o menos a todo el mundo le va igual. ¿Quién hizo Derecho para ser encorbatado hijo de puta en un despacho que putea a viudas y huerfanitos?, ¿quien hizo medicina para ganar pasta gansa poniendo tetas y cortando penes?, supongo que nadie pensó en dedicarse a dar a la tecla de “embargo” en la oficina de la Caja…Creo que estudiamos en una Universidad que estaba demasiado lejos de la sociedad, creo que ahora con los módulos tres y demás andan más en la realidad del mercado laboral. Hay veces que pienso que mi profesión está muerta o enferma. Luego miro al resto de la gente…
Y piensas que no es tu profesión, que es la sociedad la que está enferma.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
A vueltas con el tanga
Pues iba el otro día que en el coche, feliz, con un Vegas Robaina Familiares que me estaba sentando genial. A todo volumen la música de Los Chichos. Iba pensando en el blog y a ver si se me ocurría algo inteligente para escribir. Los Chichos cantaban:
…Solo me queda en el alma que aquella noche
Yo le vi con otro hombre bajar de un coche…
Yo le vi con otro hombre bajar de un coche…
Y entonces, recordando post antiguos me iluminé de repente. Recordé los post del tanga y el reto a Rocío de unir poesía y tanga . Pare y busque el disco (es lo que tiene llevar buena música, siempre tienes todo). Las Ketchup, ahí estaba la canción. “Alegrias de mi tanga”:
…Y yo lo llevo puesto
porque a mi me gusta
aunque diga la gente
que pelandrusca
Tirititanga tanga
Tirititanga tengo
Tirititanga tanga
que tu no sabes el tanga
que yo llevo puesto
y yo gane el concurso
a todas mis primas
por eso a mi me llaman
Miss Tirachinas…
Lo cual viene a demostrar dos cosas: que se pueden mezclar la poesía y el tanga y que los clásicos ya lo han dicho todo antes.
porque a mi me gusta
aunque diga la gente
que pelandrusca
Tirititanga tanga
Tirititanga tengo
Tirititanga tanga
que tu no sabes el tanga
que yo llevo puesto
y yo gane el concurso
a todas mis primas
por eso a mi me llaman
Miss Tirachinas…
Lo cual viene a demostrar dos cosas: que se pueden mezclar la poesía y el tanga y que los clásicos ya lo han dicho todo antes.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Historia de Paco. Ganadero en peligro de extinción
Paco era ganadero desde siempre, heredó el oficio de sus padres y de sus abuelos. Tenía ovejas, les daba de comer, parían corderos que vendía. Todo normal. De repente un día le dijeron que habíamos entrado en la comunidad europea. No sabía muy bien que era eso, pero al llevar sus corderos al matadero del pueblo lo encontró cerrado. Era por eso de la comunidad europea.
Se tuvo que ir al matadero más cercano con autorización, que estaba a 100 Km. Cuando llego y vieron sus corderos, le explicaron que así no podía ser. Que con tan pocos no podía negociar. Allí compraban los corderos de mil en mil, no de diez en diez como el carnicero del pueblo. Le contaron cosas de la globalización, Europa y las oportunidades del mercado y le recomendaron que volviera con muchos más corderos.
Paco se empezó a preguntar cómo se podría producir tanto, sí realmente le iban a comprar tantos corderos…entonces se enteró de lo de la subvención. Resulta que te iban a pagar por cada oveja que tuvieras. Paco se asustó y se imagino lo que iba a pasar…
Y pasó. Resulta que como pagaban por ovejas y no controlaban lo que hacías con el dinero…todo el mundo puso ovejas. El de la Caja de Ahorros del pueblo a medias con el Notario, uno que se había ido a la capital, algún otro… Y claro se cargaron el precio del cordero. ¿Por qué? Pues porque vendían a precio de coste. Producir un cordero me cuesta 10 pues lo vendo a 10 y arreglado. Mi beneficio es la subvención...Pero el suyo no, la subvención la empleo en mejorar su granja. Se quedo sin beneficios una temporada, viviendo de lo que le daban el campo y alguna otra cosa.
Paco monto una granja en condiciones, instalaciones adecuadas y tal y espero a que escampara el temporal. Cuando aflojo la fiebre, él tenía una buena granja y estaba preparado. Pero cuando iba a vender los corderos, le contaron lo de la trazabilidad. Resulta que ahora para vender sus corderos tenía que identificarlos individualmente, ponerles un número y un registro. Eso costaba dinero.
Cuando lo hizo, le explicaron que tenía que respetar una normativa absurda sobre los residuos de su explotación. Tratarlos como si fueran residuos industriales. Los residuos eran la mierda de toda la vida que se había echado en el campo. Además los cadáveres ya no se podían echar a los buitres. Se les tenía que dar “casi-cristiana” sepultura. Eso también costaba dinero
Cuando acabó con eso le explicaron que había que respetar unas condiciones de granja, luego unas de bienestar animal, luego… Cuando Paco explico que aquello era una enorme gilipollez, un señor político le dijo que no tenía ni idea. Que el 70% de los europeos estaban dispuestos a comprar la carne producida bajo aquellas normas.
Así que Paco adapto todo. Con todo en orden se fue a vender al matadero de la capital que en este tiempo lo había comprado una cadena de hipermercados. Llegó con sus corderos con todas las normas cumplidas. “A 12€” le dijeron. “¡Pero si producirlos cuesta 24€!” protestó. Le dijeron que era la globalización, que los corderos venían de Australia/ Nueva Zelanda/ Uruguay/ Brasil… a ese precio. “¿Pero cumplen todas las normas absurdas que me habéis hecho cumplir a mí?”
“Ah…eso. Ya pero es que hemos descubierto que ante el precio más barato, sólo un 4% de la gente se plantea todas esas normas. O sea había un 70% de europeos que iban a comprar carne producida conforme a eso, ¡pero sólo un 4% la compra realmente!”. “¿A que tiene gracia?”
Paco no le encontró la gracia. Lo mismo le pasaba al de los terneros, su vecino Luis. Estaba como él. La subvención les arruinó.
El otro día me junte con ellos en su pueblo, nos emborrachamos y dimos vivas a la revolución, pedimos tierra y libertad y recordamos la época en la que la gente honrada se ganaba la vida.
Se tuvo que ir al matadero más cercano con autorización, que estaba a 100 Km. Cuando llego y vieron sus corderos, le explicaron que así no podía ser. Que con tan pocos no podía negociar. Allí compraban los corderos de mil en mil, no de diez en diez como el carnicero del pueblo. Le contaron cosas de la globalización, Europa y las oportunidades del mercado y le recomendaron que volviera con muchos más corderos.
Paco se empezó a preguntar cómo se podría producir tanto, sí realmente le iban a comprar tantos corderos…entonces se enteró de lo de la subvención. Resulta que te iban a pagar por cada oveja que tuvieras. Paco se asustó y se imagino lo que iba a pasar…
Y pasó. Resulta que como pagaban por ovejas y no controlaban lo que hacías con el dinero…todo el mundo puso ovejas. El de la Caja de Ahorros del pueblo a medias con el Notario, uno que se había ido a la capital, algún otro… Y claro se cargaron el precio del cordero. ¿Por qué? Pues porque vendían a precio de coste. Producir un cordero me cuesta 10 pues lo vendo a 10 y arreglado. Mi beneficio es la subvención...Pero el suyo no, la subvención la empleo en mejorar su granja. Se quedo sin beneficios una temporada, viviendo de lo que le daban el campo y alguna otra cosa.
Paco monto una granja en condiciones, instalaciones adecuadas y tal y espero a que escampara el temporal. Cuando aflojo la fiebre, él tenía una buena granja y estaba preparado. Pero cuando iba a vender los corderos, le contaron lo de la trazabilidad. Resulta que ahora para vender sus corderos tenía que identificarlos individualmente, ponerles un número y un registro. Eso costaba dinero.
Cuando lo hizo, le explicaron que tenía que respetar una normativa absurda sobre los residuos de su explotación. Tratarlos como si fueran residuos industriales. Los residuos eran la mierda de toda la vida que se había echado en el campo. Además los cadáveres ya no se podían echar a los buitres. Se les tenía que dar “casi-cristiana” sepultura. Eso también costaba dinero
Cuando acabó con eso le explicaron que había que respetar unas condiciones de granja, luego unas de bienestar animal, luego… Cuando Paco explico que aquello era una enorme gilipollez, un señor político le dijo que no tenía ni idea. Que el 70% de los europeos estaban dispuestos a comprar la carne producida bajo aquellas normas.
Así que Paco adapto todo. Con todo en orden se fue a vender al matadero de la capital que en este tiempo lo había comprado una cadena de hipermercados. Llegó con sus corderos con todas las normas cumplidas. “A 12€” le dijeron. “¡Pero si producirlos cuesta 24€!” protestó. Le dijeron que era la globalización, que los corderos venían de Australia/ Nueva Zelanda/ Uruguay/ Brasil… a ese precio. “¿Pero cumplen todas las normas absurdas que me habéis hecho cumplir a mí?”
“Ah…eso. Ya pero es que hemos descubierto que ante el precio más barato, sólo un 4% de la gente se plantea todas esas normas. O sea había un 70% de europeos que iban a comprar carne producida conforme a eso, ¡pero sólo un 4% la compra realmente!”. “¿A que tiene gracia?”
Paco no le encontró la gracia. Lo mismo le pasaba al de los terneros, su vecino Luis. Estaba como él. La subvención les arruinó.
El otro día me junte con ellos en su pueblo, nos emborrachamos y dimos vivas a la revolución, pedimos tierra y libertad y recordamos la época en la que la gente honrada se ganaba la vida.
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