Hay veces que las cosas se tuercen y no tienen remedio. Tenemos un problema enquistado en la provincia de Soria con un cliente. Como todo problema que sea un poco complicado acabó en mi mesa. Cuando me decido a ir, me llaman que con la nevada de cojones que ha caído ni se me ocurra acercarme. Por fin despeja la nieve y la semana pasada me acerco con el ánimo alto y lejanas las miras…
Primero me para la Guardia Civil porque me han sacado una foto. 100 euracos pero no me quitan puntos. Agradecido.
A la altura de un bonito pueblo llamado Bocigas de Perales pincho una rueda. Me cago en todo y la cambio. Suena fácil, os omito el detalle del frio, la lluvia, los camiones pasando rozándote…El coche no tiene rueda de repuesto, tiene rueda de emergencia que es como de bici y sólo puedes ir a 80Km/h.
Sigo a esa velocidad y a unos kilómetros en otro bonito pueblo llamado Serón de Nágima pincho otra rueda (o la pinche antes y se vio ahí). Obviamente no hay más ruedas de emergencia…
Os omito todo el rosario de maldiciones y juramentos. Llamo a la grúa mientras la peña me llamaba “a ver si iba a llegar pronto”. La Parienta también llamó, muy oportuna…
La grúa me deja en Soria y me dicen que tengo un par de horas. Alquilo un coche para ir a ver el cliente. De paso me compro unos pantalones a toda leche porque los míos estaban llenos de barro, trozos de rueda…Me cambio en un bar. Me aprietan un poco pero valen.
Llego a ver al cliente, al bajar del coche de alquiler (minúsculo), estampo la cabeza en el marco de la puerta. Duele.
El cliente, viendo mi estado físico y mental, me da un café caliente y me invita a sentarme en un sofá, al proceder se oye un desgarrón tremendo. Los pantalones eran tan buenos como su precio indicaba…
Llego a la oficina hoy y el jefe me pregunta “¿Qué tal por Soria?, tiene que estar bonito…¡que viajes te montas, que bien vives!”…Estoy pensando como matarlo
Primero me para la Guardia Civil porque me han sacado una foto. 100 euracos pero no me quitan puntos. Agradecido.
A la altura de un bonito pueblo llamado Bocigas de Perales pincho una rueda. Me cago en todo y la cambio. Suena fácil, os omito el detalle del frio, la lluvia, los camiones pasando rozándote…El coche no tiene rueda de repuesto, tiene rueda de emergencia que es como de bici y sólo puedes ir a 80Km/h.
Sigo a esa velocidad y a unos kilómetros en otro bonito pueblo llamado Serón de Nágima pincho otra rueda (o la pinche antes y se vio ahí). Obviamente no hay más ruedas de emergencia…
Os omito todo el rosario de maldiciones y juramentos. Llamo a la grúa mientras la peña me llamaba “a ver si iba a llegar pronto”. La Parienta también llamó, muy oportuna…
La grúa me deja en Soria y me dicen que tengo un par de horas. Alquilo un coche para ir a ver el cliente. De paso me compro unos pantalones a toda leche porque los míos estaban llenos de barro, trozos de rueda…Me cambio en un bar. Me aprietan un poco pero valen.
Llego a ver al cliente, al bajar del coche de alquiler (minúsculo), estampo la cabeza en el marco de la puerta. Duele.
El cliente, viendo mi estado físico y mental, me da un café caliente y me invita a sentarme en un sofá, al proceder se oye un desgarrón tremendo. Los pantalones eran tan buenos como su precio indicaba…
Llego a la oficina hoy y el jefe me pregunta “¿Qué tal por Soria?, tiene que estar bonito…¡que viajes te montas, que bien vives!”…Estoy pensando como matarlo

