miércoles, 9 de septiembre de 2009

Pecados de juventud


Escribir un blog “anónimo” como este tiene sus ventajas. A mi sólo me conocen unos pocos de los que me leen: Javi, Lola…y esos me conocen de sobra para que no les suene a raro nada de lo que cuento. A cambio puedo exponer a la gente cuestiones que me preocupan.
Todo esto viene a cuento porque desde hace un par de semanas, que vi la fantástica peli de “Pagafantas”, tengo dudas. Tengo dudas no porque yo haya sido un pagafantas, es porque yo he sido otra cosa. No sé bien como se llama, yo de joven ignoraba completamente la psicología femenina. Ahora tampoco soy un experto pero me defiendo. De joven fui bastante torpe, ya he dicho que a alguna ex la trate fatal por ignorancia, pero hay algunos casos que fueron palmarios por lo contrario:
Escena 1.- Quedamos para ir a un concierto el antes citado Javi, S. y yo. S era amiga de clase, guapa y muy divertida. Llovía a cantaros, recuerdo que los vasos de cerveza de litro no se vaciaban por mucho que bebieras. Al acabar el concierto nos fuimos a un bar. En contra de su costumbre habitual, Javi no se abalanzo sobre S. y la devoro. Se fue a la segunda cerveza. Allí quedamos S. y yo charlando un par de horas. El camarero era amigo y nos dejaba tomar cerveza gratis si nos la poníamos nosotros…el estaba ligando.
Eran las 4 de la mañana yo vivía bastante cerca (el piso estaba vacío) y le dije a S. “Es tarde, si quieres vamos a mi casa y luego te llevo a la tuya”. Porque yo tenía un coche, de séptima mano pero coche. Me sonrió y vino conmigo.
Al llegar le dije: “Estoy hecho un asco, me voy a duchar y te acompaño”. Sonrió (otra vez) y dijo “Vale, me voy a hacer un café mientras…”. Al cabo de diez minutos aparecí duchado, afeitado, con la camisa limpia y las llaves del coche en la mano. “¿Nos vamos?” dije. Se le atraganto el café y me miro, entonces pensé que agradecida, hoy creo que sorprendida. “Bueno…vale”.
Y la lleve a su casa. Seguimos siendo amigos mucho tiempo y nunca me dijo nada, pero creo que esperaba algo más.

Escena 2.- Estábamos en un pueblo haciendo un campo de trabajo unos cuantos compañeros, trabajábamos de día y de noche vaciábamos los bares de alcohol. Venía B, la más guapa de la clase con diferencia. Una noche, charlando, charlando nos separamos del grupo. B me fue contando todos los de clase que se la habían intentado ligar y yo me descojonaba de sus tristes artimañas (las de ellos).
Llegamos a un mirador, noche cerrada, una vista del valle espectacular, luna llena. Se sentó en una barandilla y me dijo “Pues ya ves, todos esos intentando enrollarse conmigo, y tu solito me has traído hasta aquí. Ya ves que suerte tienes…” y yo conteste súper serio “Y tanto, ser tu amigo es una suerte no lo dudes. Eres una pasada de tía” y me puse a explicarle unas teorías fenomenales sobre la amistad y lo bonita que era (la amistad).
Me miraba con ojos como platos.
A los dos días me empecé a dar cuenta de que igual había metido la pata y la llame para quedar, con intenciones más lujuriosas esta vez.
Me dio plantón.
Y tengo algún otro caso, de este estilo. Pero eso no es ser pagafantas. Es que no sabíamos tratar a las mujeres. Lo cuento aquí porque nadie me conoce y los que me conocen ya lo saben.
El caso es que igual entonces era gilipollas.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La hiel de la miel del matrimonio

Hoy he comido con F.R., caballero jerezano con el que comparto muchas conversaciones generalmente sobre Lo Único. Todo empezó el día que fue capaz de definir exactamente el centro de nuestros problemas sexuales: “Desengáñate Gonzalo, los que somos fieles a nuestras mujeres, follamos lo mismo que ellas. La diferencia es que ellas lo hacen todo lo que quieren y nosotros todo lo que podemos”. El día que me dijo eso, descubrí un tío que compartía mi visión del tema.
Luego hemos coincido en más historias: Esos días Gonzalo, esos días que te llama por la mañana al teléfono y te dice con voz suave “…a ver si hoy vuelves pronto que estoy con ganas…” y te pegas todo el día trabajando mirando el reloj, y a mediodía te dice “…esta noche te vas a enterar tú…” y llegas por la noche, conduces sin mano, con la garra de enmedio, y llegas a casa y bañas a tus hijos a todo meter, les embuchas la cena y los acuestas. Antes les das Dalsy y Flutox y Primperan y los niños dicen “si no me duele nada”, pero te da igual, es tu noche y tu mujer dice “anda a afeitarte mientras acaba el programa este…” y te afeitas a palmo y medio del lavabo, porque tienes un tope, y justo al llegar a la cama te dice susurrante “¿has cerrado la puerta?” y saltas a por la llave te abalanzas a la cerradura cierras y vuelves y allí esta ella. Dormida.
Si, si, y esos días que te dispones a atacar y te dice “estoy muy cansada, déjame dormir un rato porfa…” y tu le dices “¿hasta las 4?” y dice que vale, y a las cuatro menos cuarto te suena el despertador y vas al baño, te lavas la boca con Listerine para oler bien y a las cuatro menos uno le dices con voz suave “…cariño, las cuatro” y medio dormida te dice “¡¡¡¡¡Seras gilipollas, lo decía de coña!!!!”. Y ahí te quedas tú, desvelado, mirando la tele empalmado pensando si la que anuncia el AB Flexer está suficientemente buena para que te hagas una gayola…
Luego de estas conversaciones tan intelectuales, nos hemos emborrachado y hemos llamado a nuestras respectivas, a decirles que llegábamos tarde.
Dedicado a mi parienta, con la absoluta impunidad que me da el que nunca lea mi blog.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El Hacker (cillo)

Vaya por delante que yo funciono a la antigua. Pido tarjetas a la gente con la que curro y las guardo en tarjeteros, uso agenda de papel y anoto todo a mano en un cuaderno. Tamaño folio si es posible. Así que el ordenador lo uso sólo como herramienta de trabajo y para mails y similares. No tengo nada en él que sea imprescindible.
Pero esta bendita empresa que me da curro, tiene una obsesión enfermiza por la seguridad informática. Para empezar, el ordenador solito hace copias de seguridad tres veces al día en una especie de CDs más pequeños que los normales y encajados en una funda rígida. Garantizados incluso en caso de incendio dicen. Además, para conectarnos a internet tenemos una especie de llavero que lleva una pantalla con 6 números que cambian cada minuto. Van sincronizados con un aparato de la central de Europa donde hay uno igual, así saben quien se conecta, a qué hora…Por si fuera poco, sólo podemos entrar en páginas del curro y el ordenador no te deja entrar en otras. Cuando llevas un tiempo o tienes cierto grado, llamas al informático y le dices que te lo desbloquee.
El caso es que con todo eso, el otro día currando empiezan a saltarme alarmas del antivirus y se bloquea el ordenador. Pantalla azul y no responde a nada. Llamo al pintas de informática que viene y pone mala cara:
-Esto es grave, ¿has entrado en alguna página no autorizada?
-No se…
-¿Qué haces en Internet?
-Leo la prensa digital, veo blogs, miro mi correo, algo de Facebook…lo normal
El tío resopla y pone cara de estreñido. Total, un simpático Hacker había entrado en nuestro cojo-sistema. Alerta general y avisan a seguridad informática de Europa. Según se ve no ha robado datos (normal, no sabría para que valen, no lo sabemos ni nosotros…) pero tiene varias carpetas alojadas en nuestro servidor. Encima según parece deja mensajes para sus amigotes. Mientras debaten todos los informáticos si llamar a la Guardia Civil, al FBI o a Superman, porque estamos ante un asalto de “un tío súper especialista en esto” propongo una idea lógica. Me miran cabreadísimos pero al Jefe Supremo le parece bien y procedo: a una dirección de mail que usa el presunto delincuente le mando un mail proponiéndole colaborar con nosotros en asegurarnos el sistema a cambio de una módica gratificación…
La respuesta llegó esta mañana, decía más o menos así: “no puedo ayudarles, estoy preparando la selectividad, si no apruebo en Septiembre mi padre me mata. De todas formas, la manera de entrar en su sistema la encontré en Internet”
Hay que joderse.

lunes, 31 de agosto de 2009

Juegos para ejecutivos

Una empresa no alcanza la categoría de “empresa imbécil” hasta que algún gilipollas desocupado, generalmente del departamento de Marketing, organiza algo llamado “juegos de motivación” o “actividades para ejecutivos” o alguna parida similar.
La cosa empieza cuando te llega un invitación en sobre como de boda hortera. Lees de que va: cena de gala y al día siguiente “actividades para generar motivación y confianza entre los equipos” y comida. Obviamente la invitación va directamente a la basura, pero luego llega un mail del gran jefe supremo explicando que es obligatorio pero con bonitas palabras. Y te jodes.
Por si fuera poco, la empresa en aras de mostrar que es “humana” y “familiar” se empeña en que vayamos con las respectivas. En vez de eso podía no despedir a la gente de una patada o alguna otra idea pero bueno, dejémoslo. Total que convences a La Parienta, que está harta de “las tonterías de ese curro absurdo que tienes”, y sales a ver si acaba pronto todo eso.
El hotel está bien, de lujo y tal. Lo de la cena de gala es un desastre. Todos con las respectivas disimulando. Porque claro ni somos amigos ni leches, somos compañeros del curro. Y ahí está uno que todos sabemos que se harta de cepillarse todo lo pagable, con su mujer al lado y acojonado por si alguien cuenta algo. Las conversaciones son algo así como “y ¿os acordáis de aquella reunión en Burgos…?” y veinte miradas le cortan en seco al que empezaba a hablar. Como para que cuente la que nos corrimos en Burgos…Vamos que aquello es un muermo y encima todos atacados. Quizá sea verdad que tenemos que aumentar nuestra confianza en el equipo…
Nada más acabar la cena nuestras respectivas tuvieron a bien irse a dormir porque estaban aburridas de cojones. Nosotros nos emborrachamos con mala leche y en silencio. El jefe supremo aprovecho para decir que el mañana no podría ir a la actividad…
Al día siguiente la cosa no mejoró. Nos llevaron a una finca en las afueras de Madrid, no sé si Tres Cantos, Majadahonda o Torrelodones. Todos esos sitios me parecen iguales. Allí tenían montado un garito que lo mismo valía para una boda que para las bobadas nuestras.
El que dirigía el cotarro era un tío que aparentaba estar súper-animado y daba gritos constantemente. Le seguían en las tonterías un grupo de chavales con camisetas naranjas que no se si eran resacosos zombis o mileuristas cabreados. Empezó haciendo una sesión de aerobic de “calentamiento”. Le mirábamos alucinados mientras los de las camisetas naranjas le seguían la marcha.
A todo esto la invitación decía que para la actividad había que llevar ropa “sport” con lo que había desde una moza en chándal y tacones hasta un gachó con americana y sin corbata…
Luego nos dividieron por equipos, obviamente me toco con los que curro, eso por lo menos te da la tranquilidad de que ante la duda se hace lo que tú digas. Eso sí, todos con una cara de mala leche de cojones. Y las parientas alucinadas…Empezamos el primer juego absurdo, nos tapan los ojos a todos menos a uno que nos tiene que guiar con un silbato. Tarde tres minutos en quitarme la venda, fui el último en hacerlo.
El chaval de la camiseta naranja que se encargaba de nuestro grupo se cabreo muchísimo y dijo que no estábamos nada motivados. Nos paso a otro juego que consistía en montarnos todos en unos esquíes gigantes y andar cien metros. El tema es que había que apretarse mucho para caber todos, note a mi espalda la presión de O. mide 1,90 y pesa cerca de 130 Kg, me apreté hacia delante descubriendo que estaba su mujer, la que dirige un centro de cirugía estética. Sonreí y me apreté más. Estaba dura…En ese momento volví la cabeza y veo a “El Pajas” con su cuerpo tísico y su sonrisa babeante apretándose contra mi mujer…
-¡¡¡¡Me cago en la puta, a ver si acabamos pronto!!!!-Estallé.
-Muy bien Gonzalo, ¡MOTIVACIÓN!- contestó el de la camiseta naranja.
Me cague en su puta madre. Nos llevaron a otro jueguecito, con unas tuberías había que llevar una pelota a una cesta. Cogí al tonto l´haba de camiseta, después de que se me cayera tres veces la pelota, y le dije: “Mira capullo soy el jefe de estos tíos y no voy a perder mi autoridad por el puto juego este…”
-¡Venga chicos, Gonzalo quiere vuestro apoyo! ¡Animo Gonzalo!
Mi equipo miraba alucinado, menos mal que nos e atrevieron a reírse…
Para que seguir, toda una mañana de gilipolleces. La comida fue seria y aburrida y suspiramos de alivio cuando nos fuimos. Entre compañeros de trabajo, cuando son personas normales, se establece un vínculo especial, ni amistad ni compadreo. Todos sabemos donde están los limites y los respetamos. Eso no lo saben ni el imbécil que lo organizó ni el también imbécil animador.
No somos amigos, no conocemos a nuestras familias. Somos colegas y sabemos cómo tratarnos y de que podemos hablar. Nos unía un vínculo de respeto y confianza.
Va a ser difícil recuperarlo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Jefómetro

Hablando con varios colegas el otro día, decidimos que dado que en las empresas imbéciles suele haber más jefes que indios había que poner una categoría de jefes, definir qué cosas te hacen ser más o menos jefe. Aquí va un pequeño esbozo:
-Despacho: hay bastantes datos en él para ver si es muy jefe o no. Si el ordenador ocupa un lugar importante en el despacho, es un jefecillo. Los jefes de verdad no usan el ordenador. Un jefe-jefe tiene zona de reuniones, baño y cafetera propia. Los grandes jefes tienen además secretaria fuera que es la que maneja el teléfono y el ordenador. Los más grandes tienen a un par de perros de presa (product-managers o asesores legales) en despachos contiguos para parar las visitas.
-Gastos: Un currito normal paga de su dinero y luego pasa facturas a la empresa, un jefecillo lleva Visa de la empresa. Los grandes jefes mandan pagar a un subordinado. Si van a pagar algo, llevan efectivo pero de la caja de la empresa.
-Coche: Si tienes coche de empresa y sólo lo usas para viajes de la empresa eres un currito, si lo usas para viajes particulares (pagando la gasofa o no) eres un jefecillo, si lo usas para todo, eres un autónomo. Los grandes jefes tienen el coche de la empresa pero usan el suyo que es mucho mejor.
-Teléfono móvil: Un gran jefe tiene un teléfono móvil suyo y la empresa le paga la factura. Además su número de móvil nunca sale en sus tarjetas de visita. Todas las demás opciones son validas…para los jefecillos.
-Un gran jefe nunca pregunta a que hotel tiene que ir, siempre va al 5 estrellas.
-Los grandes jefes, van a las reuniones pero de visita, entran, repasan que gente hay, ojean algún informe, se quedan a la pausa-café y se van. Si tienes que estar en toda la reunión, eres un jefecillo.
-Un gran jefe sabe más de restaurantes buenos y de vinos caros que todo el resto de la empresa. Hay determinados vinos que sólo se atreve él a pedirlos en las comidas de trabajo.
-Si se sabe la cifra de facturación con exactitud, si conoce a más del 2% de los clientes, si se sabe más de la mitad de los productos que fabrican o si conoce por nombre y dos apellidos a más de tres empleados…no es un gran jefe. Ellos están por encima de eso.
-Los jefecillos son gays: están todo el día dando por culo y tocando los huevos. Los grandes jefes son amables y sonrientes. Nunca levantan la voz. Es mejor ser silencioso para poder apuñalar por la espalda.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estrategias de vacunación

Ante una enfermedad frente a la que se dispone de vacuna (que tarda un mínimo de dos años en elaborarse y probarse) hay dos estrategias:
-Erradicación: Supone vacunar el 100% de la población que puede ser afectada. Se ha de hacer en pases sucesivos, controlando los reservorios del patógeno, y controlando los casos aparecidos. Sólo es útil en determinadas enfermedades y con algunos patógenos. Un virus con facilidad para mutar o con muchos serotipos, no es erradicable.
-Control: Supone vacunar a los individuos más susceptibles para bajar la transmisión de la enfermedad y evitar los casos más graves. Tiene un inconveniente y es que se ha de vacunar siempre ANTES de que aparezcan los primeros casos.
¿Por qué? pues porque el individuo vacunado puede tardar entre dos y once días en mostrar respuesta a la vacuna. Durante ese periodo esta inmunodeprimido. Si lo vacunas hoy y pasado mañana entra en contacto con el patógeno (se contagia) le provocas un brote de la enfermedad mucho más grave.
¿Tiene sentido alguna otra estrategia vacunal?. Si.
Dar pasta al laboratorio que fabrica la vacuna...

lunes, 24 de agosto de 2009

La globalización, los transgénicos y la extinción (y 3ª Parte)

Los humanos habitamos el mundo gracias a los recursos que extraemos, si evolucionamos es porque lo hacemos en paralelo con nuestros recursos. Desde que tenemos tractores y cosechadoras, hemos seleccionado, por presión natural, cereales más productivos pero sin destruir su capacidad de evolucionar en una u otra dirección. Así seleccionábamos un tipo de una zona más cálida, o uno que producía más en regadío lo plantábamos en un secano porque llovía mucho, jugábamos con todos los tipos de planta de la naturaleza. Al quedar en manos de la industria, las materias primas van a tender a unificarse e indiferenciarse. Es decir, habrá un solo trigo que resista la lluvia, el calor, las heladas…el mismo en todo el mundo, barato y resistente pero que no podrá cambiar nunca, será siempre igual. Eso hará que por ejemplo, para un aumento de las temperaturas medias de 5 grados en una década, ese trigo no estará preparado. Habrá que sintetizar otro a toda leche. ¿Quién lo hará?, nuestros amigos de la Industria Química, por supuesto y a cambio de un módico precio…
Por supuesto hay una visión apocalíptica de esto. Hay animales que a base de especializarse se han condenado a muerte. El Oso Panda se va a extinguir ¿por qué? porque a base de especializarse sólo puede comer hojas de bambú. Eso es mortal, si sólo dependes de un recurso estas muerto. Los dinosaurios se extinguieron por falta de capacidad de adaptación a unas nuevas condiciones. Los pequeños mamíferos menos especializados sobrevivieron
Nosotros vamos a depender de dos o tres fabricantes de transgénicos.
Pero da igual, que los “vigilantes de la naturaleza” y los “consumidores informados” sigan con las tonterías de si es cancerígeno o si te hace crecer las tetas, mientras se entretengan con eso no le tocan las narices a los que están haciendo el negocio. Yo creo que incluso deben estar subvencionados por la propia industria. Cuando hay una variedad poco rentable, soplan por ahí que es mala y la gente protesta para que la retiren. Y así la quitan por presión social recibiendo prebendas de los gobiernos por el “lucro cesante”. Por eso las manifas de la gente de bien se refieren a que el transgénico de la empresa Tal variedad Cual es malo ¿sólo ese? Vamos no me jodas
Cuando se den cuenta, será tarde para adaptarse…