lunes, 31 de agosto de 2009

Juegos para ejecutivos

Una empresa no alcanza la categoría de “empresa imbécil” hasta que algún gilipollas desocupado, generalmente del departamento de Marketing, organiza algo llamado “juegos de motivación” o “actividades para ejecutivos” o alguna parida similar.
La cosa empieza cuando te llega un invitación en sobre como de boda hortera. Lees de que va: cena de gala y al día siguiente “actividades para generar motivación y confianza entre los equipos” y comida. Obviamente la invitación va directamente a la basura, pero luego llega un mail del gran jefe supremo explicando que es obligatorio pero con bonitas palabras. Y te jodes.
Por si fuera poco, la empresa en aras de mostrar que es “humana” y “familiar” se empeña en que vayamos con las respectivas. En vez de eso podía no despedir a la gente de una patada o alguna otra idea pero bueno, dejémoslo. Total que convences a La Parienta, que está harta de “las tonterías de ese curro absurdo que tienes”, y sales a ver si acaba pronto todo eso.
El hotel está bien, de lujo y tal. Lo de la cena de gala es un desastre. Todos con las respectivas disimulando. Porque claro ni somos amigos ni leches, somos compañeros del curro. Y ahí está uno que todos sabemos que se harta de cepillarse todo lo pagable, con su mujer al lado y acojonado por si alguien cuenta algo. Las conversaciones son algo así como “y ¿os acordáis de aquella reunión en Burgos…?” y veinte miradas le cortan en seco al que empezaba a hablar. Como para que cuente la que nos corrimos en Burgos…Vamos que aquello es un muermo y encima todos atacados. Quizá sea verdad que tenemos que aumentar nuestra confianza en el equipo…
Nada más acabar la cena nuestras respectivas tuvieron a bien irse a dormir porque estaban aburridas de cojones. Nosotros nos emborrachamos con mala leche y en silencio. El jefe supremo aprovecho para decir que el mañana no podría ir a la actividad…
Al día siguiente la cosa no mejoró. Nos llevaron a una finca en las afueras de Madrid, no sé si Tres Cantos, Majadahonda o Torrelodones. Todos esos sitios me parecen iguales. Allí tenían montado un garito que lo mismo valía para una boda que para las bobadas nuestras.
El que dirigía el cotarro era un tío que aparentaba estar súper-animado y daba gritos constantemente. Le seguían en las tonterías un grupo de chavales con camisetas naranjas que no se si eran resacosos zombis o mileuristas cabreados. Empezó haciendo una sesión de aerobic de “calentamiento”. Le mirábamos alucinados mientras los de las camisetas naranjas le seguían la marcha.
A todo esto la invitación decía que para la actividad había que llevar ropa “sport” con lo que había desde una moza en chándal y tacones hasta un gachó con americana y sin corbata…
Luego nos dividieron por equipos, obviamente me toco con los que curro, eso por lo menos te da la tranquilidad de que ante la duda se hace lo que tú digas. Eso sí, todos con una cara de mala leche de cojones. Y las parientas alucinadas…Empezamos el primer juego absurdo, nos tapan los ojos a todos menos a uno que nos tiene que guiar con un silbato. Tarde tres minutos en quitarme la venda, fui el último en hacerlo.
El chaval de la camiseta naranja que se encargaba de nuestro grupo se cabreo muchísimo y dijo que no estábamos nada motivados. Nos paso a otro juego que consistía en montarnos todos en unos esquíes gigantes y andar cien metros. El tema es que había que apretarse mucho para caber todos, note a mi espalda la presión de O. mide 1,90 y pesa cerca de 130 Kg, me apreté hacia delante descubriendo que estaba su mujer, la que dirige un centro de cirugía estética. Sonreí y me apreté más. Estaba dura…En ese momento volví la cabeza y veo a “El Pajas” con su cuerpo tísico y su sonrisa babeante apretándose contra mi mujer…
-¡¡¡¡Me cago en la puta, a ver si acabamos pronto!!!!-Estallé.
-Muy bien Gonzalo, ¡MOTIVACIÓN!- contestó el de la camiseta naranja.
Me cague en su puta madre. Nos llevaron a otro jueguecito, con unas tuberías había que llevar una pelota a una cesta. Cogí al tonto l´haba de camiseta, después de que se me cayera tres veces la pelota, y le dije: “Mira capullo soy el jefe de estos tíos y no voy a perder mi autoridad por el puto juego este…”
-¡Venga chicos, Gonzalo quiere vuestro apoyo! ¡Animo Gonzalo!
Mi equipo miraba alucinado, menos mal que nos e atrevieron a reírse…
Para que seguir, toda una mañana de gilipolleces. La comida fue seria y aburrida y suspiramos de alivio cuando nos fuimos. Entre compañeros de trabajo, cuando son personas normales, se establece un vínculo especial, ni amistad ni compadreo. Todos sabemos donde están los limites y los respetamos. Eso no lo saben ni el imbécil que lo organizó ni el también imbécil animador.
No somos amigos, no conocemos a nuestras familias. Somos colegas y sabemos cómo tratarnos y de que podemos hablar. Nos unía un vínculo de respeto y confianza.
Va a ser difícil recuperarlo.

jueves, 27 de agosto de 2009

Jefómetro

Hablando con varios colegas el otro día, decidimos que dado que en las empresas imbéciles suele haber más jefes que indios había que poner una categoría de jefes, definir qué cosas te hacen ser más o menos jefe. Aquí va un pequeño esbozo:
-Despacho: hay bastantes datos en él para ver si es muy jefe o no. Si el ordenador ocupa un lugar importante en el despacho, es un jefecillo. Los jefes de verdad no usan el ordenador. Un jefe-jefe tiene zona de reuniones, baño y cafetera propia. Los grandes jefes tienen además secretaria fuera que es la que maneja el teléfono y el ordenador. Los más grandes tienen a un par de perros de presa (product-managers o asesores legales) en despachos contiguos para parar las visitas.
-Gastos: Un currito normal paga de su dinero y luego pasa facturas a la empresa, un jefecillo lleva Visa de la empresa. Los grandes jefes mandan pagar a un subordinado. Si van a pagar algo, llevan efectivo pero de la caja de la empresa.
-Coche: Si tienes coche de empresa y sólo lo usas para viajes de la empresa eres un currito, si lo usas para viajes particulares (pagando la gasofa o no) eres un jefecillo, si lo usas para todo, eres un autónomo. Los grandes jefes tienen el coche de la empresa pero usan el suyo que es mucho mejor.
-Teléfono móvil: Un gran jefe tiene un teléfono móvil suyo y la empresa le paga la factura. Además su número de móvil nunca sale en sus tarjetas de visita. Todas las demás opciones son validas…para los jefecillos.
-Un gran jefe nunca pregunta a que hotel tiene que ir, siempre va al 5 estrellas.
-Los grandes jefes, van a las reuniones pero de visita, entran, repasan que gente hay, ojean algún informe, se quedan a la pausa-café y se van. Si tienes que estar en toda la reunión, eres un jefecillo.
-Un gran jefe sabe más de restaurantes buenos y de vinos caros que todo el resto de la empresa. Hay determinados vinos que sólo se atreve él a pedirlos en las comidas de trabajo.
-Si se sabe la cifra de facturación con exactitud, si conoce a más del 2% de los clientes, si se sabe más de la mitad de los productos que fabrican o si conoce por nombre y dos apellidos a más de tres empleados…no es un gran jefe. Ellos están por encima de eso.
-Los jefecillos son gays: están todo el día dando por culo y tocando los huevos. Los grandes jefes son amables y sonrientes. Nunca levantan la voz. Es mejor ser silencioso para poder apuñalar por la espalda.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Estrategias de vacunación

Ante una enfermedad frente a la que se dispone de vacuna (que tarda un mínimo de dos años en elaborarse y probarse) hay dos estrategias:
-Erradicación: Supone vacunar el 100% de la población que puede ser afectada. Se ha de hacer en pases sucesivos, controlando los reservorios del patógeno, y controlando los casos aparecidos. Sólo es útil en determinadas enfermedades y con algunos patógenos. Un virus con facilidad para mutar o con muchos serotipos, no es erradicable.
-Control: Supone vacunar a los individuos más susceptibles para bajar la transmisión de la enfermedad y evitar los casos más graves. Tiene un inconveniente y es que se ha de vacunar siempre ANTES de que aparezcan los primeros casos.
¿Por qué? pues porque el individuo vacunado puede tardar entre dos y once días en mostrar respuesta a la vacuna. Durante ese periodo esta inmunodeprimido. Si lo vacunas hoy y pasado mañana entra en contacto con el patógeno (se contagia) le provocas un brote de la enfermedad mucho más grave.
¿Tiene sentido alguna otra estrategia vacunal?. Si.
Dar pasta al laboratorio que fabrica la vacuna...

lunes, 24 de agosto de 2009

La globalización, los transgénicos y la extinción (y 3ª Parte)

Los humanos habitamos el mundo gracias a los recursos que extraemos, si evolucionamos es porque lo hacemos en paralelo con nuestros recursos. Desde que tenemos tractores y cosechadoras, hemos seleccionado, por presión natural, cereales más productivos pero sin destruir su capacidad de evolucionar en una u otra dirección. Así seleccionábamos un tipo de una zona más cálida, o uno que producía más en regadío lo plantábamos en un secano porque llovía mucho, jugábamos con todos los tipos de planta de la naturaleza. Al quedar en manos de la industria, las materias primas van a tender a unificarse e indiferenciarse. Es decir, habrá un solo trigo que resista la lluvia, el calor, las heladas…el mismo en todo el mundo, barato y resistente pero que no podrá cambiar nunca, será siempre igual. Eso hará que por ejemplo, para un aumento de las temperaturas medias de 5 grados en una década, ese trigo no estará preparado. Habrá que sintetizar otro a toda leche. ¿Quién lo hará?, nuestros amigos de la Industria Química, por supuesto y a cambio de un módico precio…
Por supuesto hay una visión apocalíptica de esto. Hay animales que a base de especializarse se han condenado a muerte. El Oso Panda se va a extinguir ¿por qué? porque a base de especializarse sólo puede comer hojas de bambú. Eso es mortal, si sólo dependes de un recurso estas muerto. Los dinosaurios se extinguieron por falta de capacidad de adaptación a unas nuevas condiciones. Los pequeños mamíferos menos especializados sobrevivieron
Nosotros vamos a depender de dos o tres fabricantes de transgénicos.
Pero da igual, que los “vigilantes de la naturaleza” y los “consumidores informados” sigan con las tonterías de si es cancerígeno o si te hace crecer las tetas, mientras se entretengan con eso no le tocan las narices a los que están haciendo el negocio. Yo creo que incluso deben estar subvencionados por la propia industria. Cuando hay una variedad poco rentable, soplan por ahí que es mala y la gente protesta para que la retiren. Y así la quitan por presión social recibiendo prebendas de los gobiernos por el “lucro cesante”. Por eso las manifas de la gente de bien se refieren a que el transgénico de la empresa Tal variedad Cual es malo ¿sólo ese? Vamos no me jodas
Cuando se den cuenta, será tarde para adaptarse…

viernes, 21 de agosto de 2009

La globalización, los transgénicos y la extinción (2ª Parte)

A una empresa de las que se preocupan por el hambre en el mundo y el bien social y no su cuenta de beneficios “no-que-va-como-has-podido-pensar-eso” se le ocurrió la idea de modificar algún gen de el trigo para evitar el uso de pesticidas por ejemplo. Le metían un gen para sintetizar un repelente y ale, ya tenemos un trigo más barato de producir. Si alguien alegaba que eso era una modificación sustancial de la naturaleza de la planta, la respuesta la tenían en bandeja “es trigo”, con dos cojones y un palito. Como había una puerta abierta entraron.
De repente sucede que a esa empresa tan buena con la humanidad, se le ocurre que de paso que modifica ese gen, por el mismo precio hace estéril a la planta en cuestión. No por nada, sino para que los simpáticos agricultores le tengan que comprar la semilla año tras año, no se la vayan a producir ellos, los muy cabrones, y dejen de comprarme y se joda el negocio. Esto que en sí mismo no es más que una decisión comercial es el grave problema de los transgénicos.
El problema no es lo que sintetiza. Todo lo que se les hace producir, repelentes de insectos, anti-congelantes…todo es natural y no tiene ninguna consecuencia grave sobre la salud humana. ¿Dónde está el problema?. Que un transgénico tenga una u otra sustancia es un problema menor, que un transgénico no se reproduzca es el gran problema.
El problema menor, el que tanto asusta a las asociaciones de consumidores, no es tal problema, a base de experiencia en una o dos décadas se habrá solventado el tema de las alergias, las intolerancias y similares. Es simplemente una cuestión de prueba y error que pulirá el resultado en unos cuantos pases. De acuerdo que será un poco turbio al principio pero, tranquilos, la ciencia avanza que es una barbaridad. De hecho, ya estamos inspirando un montón de polen transgénico y esa ha sido la prueba de que no era perjudicial porque no les exigieron ninguna prueba preliminar, ya sabéis “es trigo”. Lo que ocurre es que los transgénicos están acabando con la variabilidad genética. Y eso es jodido, mucho.
Seguimos con el ejemplo del trigo. El trigo de España aparte de protagonizar el bonito refrán “Nueve meses han de transcurrir en el trigo para brotar, en la vaca para parir y en la mujer para alumbrar”, estaba adaptado a nuestro clima y nuestro suelo, con sequía y con calor. El de Ucrania supongo que soportará de puta madre el frío y la nieve. Son diferentes evoluciones de una planta madre común.
Esas evoluciones se hacen a base de la selección natural, un año muy frío mata las plantas menos preparadas, las que sobreviven están preparadas para el frío, se reproducen con otras que también y la descendencia lo está más. La planta tiene numerosas posibilidades genéticas y expresa unas u otras según el ambiente en que se desarrolla, eso va seleccionando el tipo de planta.
Pero cuando nuestros amigos de la Industria Química deciden que las plantas no se reproduzcan… están tocando los huevos a la y de la Madre Naturaleza. Estamos a expensas de que los científicos sean capaces de producir lo que hacía la naturaleza. Ellos tienen que sustituir a la evolución y lo que es peor, ellos pueden dirigir la evolución.
La decisión de no permitir transgénicos fértiles fue con el argumento absurdo de controlar los genes modificados, una estupidez como otra cualquiera porque los genes no se cruzan y no se iban a incorporar a ninguna especie rara salvo una presión selectiva natural. Pero eso sirvió para garantizarse el mercado a cambio de quitarnos nuestra mayor garantía de supervivencia. Y encima los productos con los que empiezan a trabajar no son las flores de Pascua, no, los cereales. La base de la alimentación humana y animal.

miércoles, 19 de agosto de 2009

La globalización, los transgénicos y la extinción (1ª Parte)

Me ha tocado explicar ya unas cuantas veces el tema de los transgénicos a “amigos” escandalizados por toda la movida que están organizando las ONGs “bien intencionadas” y las asociaciones de consumidores ignorantes. Tras repetir lo mismo unas cuantas veces he decidido ponerlo aquí por escrito para poder remitir a los sucesivos preguntantes.
Para explicar bien el problema hay que aclararse un poco, hay que explicar algún concepto básico. En genética, se define especie como “conjunto de seres vivos capaces de reproducirse dando descendencia fértil”. O sea, un caballo se reproduce con una yegua y dan un potro fértil, eso es porque son de la misma especie. Un caballo se trapiña a una asna y sale una mula que es estéril, eso es que no son de la misma especie y el caballo ha practicado la zoofilia.
Después de especie viene raza, ahí el problema se pone chungo. El asunto es que la raza no existe en genética por más que a Arzallus le joda. Es decir, la raza no son más que unos individuos que se parecen entre sí más que con el resto de la especie. Yo me reproduzco con una negra y sale un mulato fértil, porque somos de la misma especie. ¿En que nos diferenciamos la negra y yo?, pues para la genética en nada. Del mismo modo, para la genética no se diferencian un dálmata y un chihuahua, son un problema de parecidos nada más. Aquí empieza el intríngulis.
Cuando mejoraron las comunicaciones lo suficiente, surgió la posibilidad de transportar materias primas, que hasta entonces eran locales. Así, un año que faltaba trigo, a un listo se le ocurrió llenar de trigo unos vagones de tren en Ucrania (dónde ese año sobraba) y traerlo a Europa. Lo que pasa es que el trigo de Europa y el de Ucrania se parecían más o menos como yo y un negro candongo. Había determinadas proteínas diferentes, la composición de algunas sustancias cambiaba…Pero legalmente era trigo (era de la misma especie) con lo cual las autoridades, muy inteligentes y preparadas como siempre, tuvieron que aceptar aquello. Esa fue la forma de abrir la puerta a todo lo demás.
Empezaron a aparecer algunas consecuencias de eso, resulta que aumentó el numero de intolerancias y alergias alimentarias en la población, empezó a haber “factores anti-nutricionales” y algún otro turbio asunto…porque estábamos alimentándonos con unos productos que nuestro organismo no conocía. Llevamos siglos de evolución paralela a determinados ingredientes y ahora en un día los cambiamos. Para las autoridades aquello no fue un problema “es trigo” fue su respuesta. Imaginar un caníbal acostumbrado a comer negro africano musculado, sin grasa y fibroso, con una piel sin poros y con poco pelo. Ahora vais y le soltáis al caníbal un ejemplar de esos de USA con obesidad mórbida, blanco lechoso, sudoroso y peludo…Seguro que pasaba algo. “Es de la especie humana” sería la excusa de las autoridades…

lunes, 17 de agosto de 2009

El plasma

No me gusta la oficina, no suelo ir por allí. Me ha costado que mis jefes lo entendieran pero se han resignado. Aún así, hay días que es obligado. Por ejemplo el primer día de vuelta de vacaciones. Es importante porque hay que demostrar que has vuelto, que trabajas mucho y ya estas otra vez. El primer día, si no vas a la oficina no haces nada en casa y además no has quedado con nadie. Te pegas el día viendo la tele pensando en ponerte a currar. El segundo, si no has ido a la oficina el primero, tampoco haces nada y…así sucesivamente. También es importante para reafirmar la propiedad de tu plaza de aparcamiento y tu despacho.
Mi despacho no tiene demasiadas cosas. Una mesa que es algo pequeña por lo que uso otra más grande que hay para reuniones de cuatro o cinco personas, en esa es en la que trabajo. También tiene una pizarra que no uso nunca, bolis de la empresa, teléfono, conexión de banda anchísima…Tiene cuarto de baño privado. Eso sólo vale para dar envidia a los que no lo tienen.
Y el sofá. Mi despacho tiene un sofá de tres plazas. Me costó un poco hacer entender a los jefes porqué es importante un sofá: “hay temas que es mejor tratarlos, así, en distancias cortas y mirando al infinito…”. Coló y alguna siesta me he echado en él.
El caso es que al llegar esta vez de vuelta de vacaciones he notado algo extraño. He mirado un par de veces y me he dado cuenta. En frente del sofá tenía un plasma descomunal. Una tele con un huevo de canales. Puede que haya gente que necesite la tele para currar (gente de agencias de publicidad y de periódicos supongo) pero para mi trabajo es tan necesaria como un jarrón de la dinastía Ming por ejemplo.
Mi primera tentación ha sido llevármela a casa, robo de material de oficina y tal…pero he pensado que se darían cuenta. Así que he llamado al jefe supremo, me contesta un tía:
-¿Siiiiiiiiiiiiiiiii?
-¿Dónde está el jefe supremo?
-No está, ha salido a una urgencia (si claro, el calor y las pocas ganas de trabajar son urgentes) ¿Quién eres?
-Gonzalo, ¿tú sabes qué coño hace una tele cojonuda en mi despacho?
-El jefe mandó que te la pusieran
-¿Qué me la pusieran en el despacho o que me la dieran para mí?, la diferencia es sustancial.
La voz se ha vuelto un poco borde:
-Que la pusieran en tu despacho. Es un bien inventariado-aclara-. Ha debido notar mis tentaciones.
No sé si el jefe sospecha lo de mis siestas y ha decidido que pueda hacerlas de lujo, o sea, con un documental de La 2 de fondo, pero yo estoy tan contento.
No he hecho nada en todo el día más que ver la tele.