viernes, 26 de julio de 2019

¿Y si no quiero subir?


Al final, tu trabajo te gusta y lo haces bien. Y vas adaptándote a tu trabajo, y de ser un mercenario que trabajas por dinero, pasas a ser un currante. Tampoco más, no digo que te realices currando ni nada parecido. Es tolerable. Pero si lo vas haciendo bien, te gusta y a tu jefe le gusta…te proponen un ascenso.
Lo que pasa es que ese es un sistema perverso. Está mal pensado. ¿Por qué si eres bueno currando vas a ser buen jefe?. No es lo mismo, no es el mismo puesto ni las mismas aptitudes. Y te preguntan ¿tu no quieres ascender?. Pues no. No quiero ascender. Me gusta mi curro y lo hago bien. Mi jefe tiene un curro que me gusta menos que el mío, y el diferencial de sueldo no me compensa lo que me aburriría. Si soy bueno en lo mío, págame bien. Pero no me asciendas, igual no soy bueno en el puesto de mi jefe, porque es muy diferente al mío.
Se ha metido en la mentalidad de las empresas que el escalafón es un camino sin fin, siempre aspirando a más. Eso es una trampa. Recientemente se ha jubilado un compañero que llevaba 23 años en el mismo puesto. Ha visto pasar varios jefes por encima, le han ofrecido en varias ocasiones ascender, nunca quiso. Eso es lo ideal, no hay porque subir, no es bueno. Hay que mentalizar a la gente de que hay que conseguir buenas condiciones, las mejores, para el puesto que le gusta. Pero no hay que mejorar sólo ascendiendo, eso no tiene sentido. ¿Por qué no pagar mejor a alguien si es bueno en su puesto en vez de ofrecerle ascender para que gane más?. La gestión de recursos humanos tiene aún mucho que desarrollar.
Y las empresas tienen que aprender también, aprender que la antigüedad no sólo puede ser un complemento minúsculo en la nómina sino que puede llegar a ser un diferencial en el sueldo de alguien.

lunes, 15 de julio de 2019

Una pequeña reflexión sobre mi economía doméstica

En los últimos seis meses el primer semestre del año, me han intentado timar por valor de 160€. Ese dinero es el que me he dado cuenta que me cobraban de más y he conseguido que me devolvieran. Ojo, estoy hablando de compañías grandes de suministros básicos: teléfono, seguros...no de que me hayan timado en un bar o en un taller. Empresas de las que soy cliente y con las que tengo contrato. Todo eso contando que no soy autónomo ni empresario. Soy un asalariado con los suministros típicos, nada en lo que sea fácilmente engañable.
Simplemente he recuperado 160€ revisando facturas y reclamando.
Eso quiere decir que fácilmente me han timado otros tantos euros. O sea, que habrá facturas que no haya revisado suficiente o que no he mirado, porque tampoco someto todo a un escrutinio brutal, simplemente reviso lo que me parece excesivo...
Todo esto me provoca asombro. ¿Realmente esas compañías, todas ellas de tamaño multinacional, basan su éxito en timar a sus clientes?. Me asombra que consideren más importante timarme 20€ que tener a un cliente satisfecho. ¿Les compensa cabrear a un consumidor y que este abra la puerta a otros proveedores por los míseros 20€ que me quieren timar?
Esta situación me ha recordado una similar, con intentos descarados de timo, que vivimos hace unos años, en el 2008, al inicio de la crisis. Ahí lo dejo.

martes, 2 de julio de 2019

Noche de dolor


 

Son las tres de la mañana y me despierta un pinchazo de dolor. Sólo un pinchazo. Pero fuerte como para despertarme y dejarme en la cama jadeando. Mal día para ponerme malo. A las seis de la mañana tengo que llevar a mi hija al autobús para un viaje.
Me levanto, poco a poco el dolor se empieza a hacer continuo, aun suave, pero continuo. Me ducho para ver si así se calma lo suficiente para aguantar un par de horas y poder llevar a mi hija sin despertar a La Parienta. Esta semana ya tuvo su ración de acompañarme…
Noto como el dolor va creciendo, no voy a aguantar. Despierto a mi hija, le digo que me voy a urgencias, que a la hora de marcharse avise a su madre para que la lleve. Y sobre todo; que me llame al levantarse, para que yo sepa que me ha entendido en el diálogo zombi en mitad de su sueño.
Cojo el coche y me voy a urgencias, calculando cuando llegará el zambombazo fuerte de dolor. Me salto un par de semáforos por si acaso, aparco pronto y entro en urgencias. Aún no cojeo.
Me dan entrada y alta en observación. Viene la médica “¿Del uno al diez cuanto te duele?” “seis, subiendo a siete”. Llega Nacho, el enfermero. “Nacho, dame drogas”. Me ponen una vía y me entra la primera dosis…para el dolor, pero no del todo, pasa un rato y vuelve Nacho “¿Qué tal?” “mejor, pero no ha desparecido”
Aguanto un poco mientras va volviendo a subir el dolor, estoy tentado de pulsar el botón rojo, justo cuando voy a hacerlo llega Nacho, ve mi cara y me pone otro chute en el gotero.
Llega el mensaje de mi hija (en el Hospital, en urgencias, no hay cobertura, pero si Wifi, nos comunicamos por mensajes) “papá me acuerdo de todo, ahora llamaré a mamá, que te mejores”. Bien.
Aprovecho para mandar un mail al curro. Estoy fuera de juego, ya os diré algo.
Llega un mensaje de mi mujer echándome la bronca, por no haberla avisado, pero al final alguien tenía que llevar a mi hija.
Vuelve la médica, los análisis están bien. A las ocho de la mañana me llevaran a rayos. “¿Cómo vas?” “mal, las drogas no están trabajando”, tuerce el gesto.
Llega La Parienta a eso de las seis y media, me ve con mala cara, se preocupa. Tranquila, vete a currar, vuelve a mediodía si eso….No está muy convencida, pero sabe que puede ser largo y es su último día antes de una semana de vacaciones. La convenzo y se va.
Me doy cuenta de que el dolor es insoportable. Pulso el botón rojo.
Nacho me mira. Llama a la médica. “Ya vale, dice, te vamos a poner una bomba analgésica. Eso calma cualquier dolor, no puedes estar así…otra vez además…la mala noticia es que hay que esperar. Tienes que aguantar tres horas para poder ponerte la bomba, aguanta…”
Tres horas.
Tengo una espina clavada en la ingle, que avanza hacia la piel alrededor del ombligo pero que nunca llega, nunca rompe y nunca sale. Avanza sin fin, un mordisco en las entrañas, cada vez más fuerte. Ahogo con mi brazo los gritos, no puedo estar tumbado ni de pie. Intento andar, pero me cuesta un mundo mover la pierna izquierda, me apoyo en los pies de la cama con los antebrazos, el cuerpo doblado en ángulo recto, e intento controlar las respiraciones. Jadeo, me ruedan lágrimas por las mejillas.
No quiero mirar el reloj, no quiero salir de mi compartimento. Intento no pensar, vaciar la mente. No soy capaz de respirar normal, el dolor centra todo mi cuerpo. Mi centro de gravedad está entre la ingle y el ombligo. Estoy sólo. No oigo. No pienso. No quiero que venga nadie, no quiero que me vean así. Miro al frente, al cabecero de la cama en la penumbra de la noche en la sala de observación de las urgencias del hospital. El mordisco en las entrañas se recrudece y me sale un gemido.
Viene Nacho “¿eres capaz de ir andando?” niego con la cabeza. Me lleva en la silla de ruedas, me hacen dos placas. Luego vamos al TAC. Tumbado, recto con las piernas dobladas, una pasada por el láser. Nacho vuelve a aparecer a mi lado. “Te voy a meter el contraste por vena, ron de Cartagena, acuérdate…”. La oleada de calor me invade, baja a los genitales y sube al cuello, me deja un sabor metálico en la boca… El mordisco en las entrañas es insoportable “Nacho déjame levantarme un momento por favor” digo con voz temblorosa…” imposible, llevas el contraste, aguanta, sólo diez minutos”
El dolor esta a punto de traspasar la piel. No quiero llorar, no quiero gritar…pero de repente sale una catarata de lágrimas y del pecho me sale un gemido o aullido, en un tono que ni yo me reconozco.
Me sacan del TAC, una vez acabado, hecho una magdalena, vuelvo llorando a mi cama de urgencias. La médica mira el informe. “Te quedas ingresado, bomba analgésica, pasadlo a planta”. Me mira con su mirada dulce e inquisitiva “hazte cuenta que te quedas todo el fin de semana, a ver qué pasa”
Con la mano temblorosa pongo un mensaje a La Parienta. Luego dejo caer la cabeza sobre el brazo y me abandono al dolor, ya no puedo resistirlo y me dejo llevar en la cama, del box a la habitación, sin sentir nada más que dolor, sin pudor por llorar, sin pensar. Mi humanidad entera, enorme, se ha reducido a diez centímetros que van de la ingle al ombligo. Diez centímetros de colmillo de lobo, diez centímetros de hierro incandescente, diez centímetros de ácido.
De repente empiezo a recuperar la respiración, veo a Nacho manipulando goteros, ya no tengo uno, ahora son dos. “Ya estás drogado, ahora bajara el dolor” . Empieza a moverse todo, “¿Te mareas?” intento afirmar, pero no controlo bien la cabeza, Nacho asiente y me pone una inyección. “Es normal, con el chute que te he puesto es normal”. Poco a poco la habitación la cama y yo empezamos a flotar, todo se vuelve blando como los relojes de Dali. El dolor se ha diluido, ya no siento nada ahí abajo, o ahí arriba…donde sea…no sé dónde me dolía… 

Hace un par de semanas tuve una piedra en el riñón, que se expulso en dos sesiones, no en una…fue una semana muy larga…

miércoles, 26 de junio de 2019

Ejemplares a extinguir: el tonto del slow driving


Yo no sé quien es el tonto del haba que inventó la estupidez esta, pero ha llenado las carreteras españolas de un espécimen digno de extinguir. Deberían darnos permiso para liquidarlos ahora que son pocos. Me refiero a el tonto del slow driving.
Algún gilipollas influido por un coach o por la Kondo esa, decidió que el slow driving era molón. Y ha colado. El slow driving consiste en que eres un vago de mierda y entonces en vez de andar por el monte, vas por carreteras molonas, en tu SUV sobredimensionado, con todo su aire acondicionado y su electrónica, pero despacito para que parezca que eres un tío supermotivado por la naturaleza y el paisaje.
En realidad, el que hace slow driving es un vago de mierda, si la carretera es chula, bajate del coche y anda un poco, cabrón, que así bajas la grasa esa que te rebosa. Pero no, el del slow driving va en el coche, para ir con aire acondicionado y no “sufrir” picaduras, ni olores ni el roce del viento….ni la naturaleza. Quiere seguir en su puta burbuja electrónica, pero pareciendo moderno.
Y claro, resulta que el tonto del slow driving va por su carretera presuntamente molona a 2 por hora en su SUV de 200 CV, pero por esa misma carretera va la gente (poca) que vive por allí. Y la gente (poca también) que tiene que ir por ahí por trabajo. Y los que viven allí o los que tienen que ir por trabajo, tienen derecho a que su carretera se use de modo “normal” y no para hacer slow driving.
Y ahí tienes, al tonto del slow driving, a 2 por hora y sin apartarse. Y frenando sorpresivamente parra ver un arbusto o un pájaro. Y detrás un repartidor de congelados en furgón de 3,5 Tm cagándose en la puta madre del de delante que no se aparta. Y detrás yo, que voy de una granja a otra, rezando para que el puto SUV explote o se despeñe.
Pero el tonto del slow driving no entiende que lo que para él es excepción, para otros es rutina, y que su manía de ir por ahí a 2 por hora molesta tanto como cuando meten los tractores en la diagonal.
Por si fuera poco, el tonto del slow driving llega a comer en el único garito que se puede comer en muchos kilómetros a la redonda. Una fonda donde dan comida para unas 20 personas al día sobreviviendo hasta la temporada de verano, donde hacen agosto.
El tonto del slow driving empieza pidiendo la carta en la fonda que prepara menú de 10€ para currantes que buscamos comer algo rápido y que no nos mate para seguir currando. Cuando pide la carta, el encargado duda entre mandarle la última carta que le mandó hacienda o la del abogado que le lleva el divorcio de su mujer, al final suspira y le dicen que no hay carta, que el menú es ensalada, pasta o garbanzos y de segundo pollo, filete o trucha.
Pregunta nuestro ejemplar en estudio, que además de hacer slow driving es foodie,  si la ensalada puede ser de tomate rosa y queso de cabra y con AOVE (“aceite virgen extra, si no lo entiende”). El encargado le dice que el menú es ensalada mixta, garbanzos o pasta. Y que la trucha en realidad es panga frita en aceite de palma, el filete suela de los zapatos del último gilipollas que pidió AOVE, y el pollo no es de corral, es de una granja de Chernobil. Así que váyase a tocar los cojones a su padre, si lo conoce y déjeme en paz por favor. O en el peor de los casos, quédese aquí pero no diga tonterías.
Sonrien el tonto del slow driving y piensa en cómo podrá contar su contacto con el mundo rural mientras hacía slow driving…
Y yo rezo porque nos dejen ponernos lanzamisiles en los faros del coche, porque estos ejemplares o los matas al principio o se hacen plaga…

miércoles, 19 de junio de 2019

El abuelo cebolleta y el estrecho de Ormuz - y 2ª parte


Total que el avión aterriza en la isla de Kish, golfo pérsico, entrada del estrecho de Ormúz o salida para los que van al canal de Suez. Myriam me había dicho que me irían a buscar del hotel con nombre de la madre de Jesús. Salimos del aeropuerto (un aeropuerto pequeño, muy pequeño, sin bar ni nada similar) y el resto de pasaje se lanzó sobre los taxis y salieron a toda pastilla. Allí me quede yo, a las 11 de la noche en la calle, sin nadie que mirase por mi.
Al poco llego un coche, cogí la maleta azul dispuesto a que me llevara. Se bajo un tío, cerró las puertas del aeropuerto, puso una cadena con candado, me miró con curiosidad y se fue.
Allí me quede. Sólo con la maleta azul y pinta de gilipollas.
Se acercaron un par de taxis o tres, me preguntaban en farsi y yo balbuceaba en su idioma algo así como “Maria, madre de Jesús” , debió de correrse la voz de que había un gilipollas fundamentalista católico en el aeropuerto, dejaron de venir taxis.
Se me ocurrió llamar a Myriam, la secretaria que me había sacado el billete y de la que tenía el móvil porque en todo el medio oriente les encanta estar conectados en redes sociales con occidentales. Myriam resolvió todo y en 10 minutos, el coche del hotel Maria pasó a buscarme. Me fui a dormir.
A la mañana siguiente, como no tenía nada que hacer hasta media tarde me fui a dar una vuelta con un mapa de la isla que me dieron en el hotel. La isla tenía consideración de puerto franco. Allí no imperaba el bloqueo de EEUU ni las normas del resto de Irán. Así que había todas las tiendas de marcas prohibidas. Por si fuera poco, los ricos iraníes se compran casas en Kish para poder tener coches guays, y por la calle hay Mustang, Hummer, Porsche, Ferrari… es una imagen surrealista, coches de lujo en una isla que lleva una hora andando recorrerla de un extremo a otro…
Me fui a la playa de hombres (están segregadas por sexos) porque hacía buen día. Al llegar me empezó a dar pereza, era una de esas playas enormes, donde después de andar un buen rato te sigue cubriendo por la rodilla. Valoraba si bañarme o no cuando salió del agua un iraní. A los iraníes les encanta hablar con los extranjeros, tienen un sentimiento de incomprensión muy acentuado. Así que enseguida se puso a charlar conmigo, quien era, de donde venía…al rato me pregunto si iba a bañarme. Le dije que lo estaba pensando y me suelta “báñate tranquilo, hoy no he visto ningún tiburón…” . Se me quitaron las pocas ganas que me quedaban. Le pregunte por su moto, una BMW muy chula que tenía allí aparcada. Estuvimos hablando de motos un rato y me dijo “oye voy a hacer ejercicio un par de horas aquí en la playa, ¿porque no te llevas mi moto y te das una vuelta a la isla?”.
La tentación era grande, pero me preocupaba el tema legal y se lo dije, no tenía claro de que pasaba si me pillaban conduciendo una moto en Irán, por tema de seguros y tal, si pasaba algo… “no te preocupes, el jefe de policía de Kish es mi amigo, ahora le llamo”. Llamó a su amigo y a los diez minutos estaba montado en una BMW FS 850 en la que me hice toda la vuelta a la isla de Kish.
Llegué así a las 5 de la tarde y me reuní con los iraníes, tomamos té (de los mejores del mundo) y a eso de las once, cuando sólo faltaba decidir el importe del pago inicial por adelantado cortaron la reunión. “Vamos a cenar”. Me cagué en todo porque estaba justo al borde del éxito absoluto, pero estaba negociando con unos persas, así que a cenar.
Cenamos en un garito con música en directo, algo totalmente prohibido en el Irán continental, pero bailar seguía estando prohibido, aunque la gente movia las manos mientras estaba sentada con bastante ritmo, era como bailar en silla de ruedas…otra locura de la isla de Kish,
Cuando acabamos la cena me citaron al día siguiente a las 6 de la tarde, Yo estaba un poco harto para discutir, así que dije que vale que a las seis de la tarde.
Al día siguiente pasee un poco por la isla, por el centro, charle con un par de británicos muy mayores y muy británicos que andaban por allí no se muy bien por qué, no quisieron explicarme demasiado de su negocio.
Y como quien no quiere la cosa me acerqué al hotel donde sabia que estaban mis clientes. Pensaba que igual estaba alguien de la competencia haciéndome la envolvente, o que se habían juntado a discutir el proyecto sin mi…en resumen, pensé que sería bueno no esperar a las 6 de la tarde.
En recepción me dijeron que no estaban allí, que habían salido y no volverían hasta la noche.
Yo alucinaba. ¿Salido a dónde? ¿pero fuera de la isla? ¿han ido a un restaurante o a otro hotel?....en el hotel sonreían mucho pero no me daban explicaciones. Salí a la calle a fumarme un cigarrillo y pensar qué coño hacia allí y donde tenía que ir y cómo se me estaba descontrolando el tema. Detrás de mi se salió el de seguridad del hotel, que se puso a mi lado como por azar. Al poco preguntó:
-¿Usted es el español que ayer se recorrió la isla en moto?
-¿Cómo lo sabe?
-Estamos conectados con la policía, esto es una isla pequeña… le voy a explicar algo…
Y entonces me explicó como funcionaba la isla de Kish. Tu eres empresario iraní, y te mueves en mercados internacionales, pero tu divisa no vale una mierda. Así que te tienes que abrir una cuenta en Dubai. Pero Internet en Irán está censurado, y seguramente no puedes usar banca electrónica. Así que te vas a la isla de Kish. 10 vuelos diarios Teheran-isla de Kish. Una vez en la isla de Kish, tu no puedes salir del país para ir a llevarte el dinero a Dubai, sería traición y un delito muy feo. Pero puedes coger una barca en el puerto y salir a pasear. Si en el paseo se pone el mar bravo o amenaza tormenta, el capitán pone rumbo a la marina de Dubai. Y se acoge allí como puerto de abrigo. Y entonces dice, “hay amenaza de tormenta, vamos a estar en Dubai seis horas” y todos los ricos iraníes aprovechan para subirse en los coches que sus bancos han enviado a la marina de Dubai, la policía de emiratos vigila que no se baje nadie que no sea recogido por un banquero. Si te recoje un banquero no hay problema.
¿Me quiere decir que los empresaros con los que quiero hablar se han ido al banco a Dubai?
No, me contesta muy serio, te digo que se han ido a dar una vuelta en una lancha rápida, y como amenaza tormenta (había 38º, un sol de justicia, no se veía una nube en ninguna parte y el mar parecía un lago) se habrán refugiado en Dubai hasta que escampe. Los bancos cierran a las cinco, a esas horas suele despejarse el tiempo.
Si tu estás aquí, continuó, el negocio va muy bien, aquí sólo vienen extranjeros cuando hay que cerrar un trato. Ahora están en el banco y o están pagando o pidiendo la financiación, si te traen a la isla de Kish, el negocio va bien.
Aluciné.
Esa noche les dije que les invitaba yo a cenar, dijeron que estaba bien el acuerdo y que iban a pagar desde una empresa de Dubai, fuimos a cenar sobre una alfombra persa, al aire libre. Cenamos y fumamos sisha.
A la mañana siguiente, tenía un mensaje de la oficina, habían recibido el primer pago de los iraníes.
Me volví esa tarde, de uno de los viajes más surrealistas de mi vida.

lunes, 17 de junio de 2019

El abuelo cebolleta y el estrecho de Ormuz - 1ª parte


Soy un abuelo cebolleta. Tengo muchas historias para aburrir a la peña, puedo saltar en cualquier momento con “Ah, Tiritistán, cuando yo estuve en Tiritistán…”. Es guay.
Así que como está de moda el estrecho de Ormuz, os voy a contar cuando yo estuve en el estrecho de Ormuz. En la entrada del estrecho, donde pocos occidentales han estado…(esto queda bien, pero no es verdad)
El caso es que hace unos años, cuando yo hacía de Willy Fog por el mundo, estaba en Teheran, negociando con los iraníes. Iba bastante allí (2-3 veces al año) y estábamos empezando un negocio bastante majo. En un momento dado, el jueves (allí el día de finde es el viernes), me dicen “Seguimos el domingo, pero esto hay que seguirlo en la isla de Kish”.
Yo no tenía ni puta idea de que era la isla de Kish, de hecho pensé que era algún restaurante pero dije que de acuerdo. Sobre todo, porque los persas no razonan en tres dimensiones, razonan en 6 ó 7, nunca sabes a donde te va a llevar una conversación con un persa. Si algún día negociais con un persa, estad muy atentos todo el rato porque sus caminos son inescrutables. Y no pongáis esa cara, yo tampoco pensé nunca que iba a tener que negociar con un persa y luego lo hice muchísimo…
Total que salí del despacho del superjefe de la empresa iraní habiendo citado con él (y su equipo, siempre iban 3 contra 1) en la isla de Kish para el domingo…a las 5:30 de la tarde.
En todos los sitios donde voy, intento llevarme bien con todo el mundo, desde el jefe hasta el último mono. Es muy bueno. Así que fui a la chica de recepción que era guapísima y muy eficiente, Myriam se llamaba. “Hola Myriam, he quedado con tu jefe el domingo en la isla de Kish, ¿dónde está la isla de Kish?”
-En el estrecho de Ormuz, en el golfo..
-O sea ¿es una isla?¿de verdad hemos quedado en una isla?
Se descojono un poco de mi y me dijo que si, que era una isla y había que ir en avión…
“Mira Myriam, tengo un problema, aquí no funciona mi tarjeta de crédito occidental, voy con pasta en efectivo, ¿Cómo me saco un billete para la isla de Kish? ¿Y hotel? Yo no llevo pasta suficiente para esto…”
Me dijo que no me preocupara, que me sacaba un billete para ir el sábado a la isla de Kish y me reservaba un hotel, diferente al de sus jefes, para dos o tres días. Y que luego le pasaba la factura a mi empresa.
Me fui al hotel, a esperar tranquilamente al mensajero que me traería los billetes y la reserva y aproveché para enterarme de que era la isla de Kish. Resulta que el Sha de Persia había pretendido hacer un Mónaco del Pérsico hace un montón de años (lo mismo que han hecho con Dubai ahora) pero salió regular. Cuando triunfó Jomeini y la revolución, lo mantuvieron como puerto franco. Primera noticia que tenía.
Al poco llego el mensajero con los billetes y la reserva de hotel, y una nota de Myriam, “el hotel se llama Maria, como la madre del profeta Jesús, vuestro Dios”. Myriam sabía que me gustaba hablar de religión y se choteaba un poco…
El sábado, después del descanso del viernes, cogí un taxi al aeropuerto. El taxista me preguntó si volvía a mi país y le dije que no, que iba a la isla de Kish. Me pidió los billetes extrañado y dijo que entonces no iba al aeropuerto internacional sino al local. Yo ni idea. Iba charlando con el taxista (cualquier taxista de Irán habla un inglés de puta madre y tiene un nivel cultural altísimo) sobre Irán y su circunstancia, cuando el radiador del taxi reventó. Nos quedamos parados en medio de una de esas avenidas atascadas siempre de Teherán.
La escena era casi cómica, un taxi echando humo, con un taxista jurando en farsi y un europeo con cara de pringado y una maleta azul. Vino un policía en moto a intentar ordenar el tráfico. Le preguntó al taxista y se quedo fascinado con lo del occidental que iba a la isla de Kish. A todo esto yo empezaba a estar apurado por la salida de mi avión, así que le pregunté al taxista que como podía llegar al aeropuerto. El taxista, muy amable, después de cobrarme el viaje, paró a un coche cualquiera, le endilgó mi maleta y a mi y le soltó 40.000 rupias diciéndole a donde tenía que llevarme.
Así desembarque en un aeropuerto de vuelos nacionales que no conocía. Saque mi billete todo contento, vuelo tal a la isla de Kish y me puse a buscar el mostrador de facturación.
Todos los carteles estaban en Farsi
El farsi es el idioma oficial en Irán y común a todos los persas, tiene una escritura que no se parece a nada más que al propio farsi. Y allí estaba todo en farsi, los paneles, las pantallas…lo normal en un aeropuerto de vuelos internos de Irán.
Total que allí me quede con mi maleta azul y mi cara de gilipollas mirando signos raros y sin saber que hacer. Los únicos mostradores vacios eran los de los gusrdianes de la revolución.
Los guardianes de la revolución en tiempos de Jomeini eran jóvenes universitarios muy idealistas (son los que controlan el aeropuerto en Argo si la habéis visto), con la radicalización del régimen y el desapego de la población (actualmente solo un 15% de los iraníes son musulmanes practicantes, el resto pasa de las mezquitas y quiere que la sociedad sea sólo civil, no religiosa, pero eso es una historia muy larga…) ha dejado los puestos de guardianes de la revolución en manos de incultos fanáticos preocupados en exceso por la moral. Cuando me dirigí a ellos en inglés me echaron con toda clase de juramentos, avergonzados por no saber inglés.
Así que allí estaba yo con mi maleta azul, etcétera.
En ese momento, dio la casualidad que apareció uno de la competencia, libanés, que estaba también de vuelo interno. Hablaba inglés, árabe y entendía suficiente farsi para indicarme donde facturar y donde tenía que embarcar. Le invite a cenar en agradecimiento y me subí al avión, donde todos los carteles estaban en español porque IranAir compraba los aviones que Iberia se quitaba por viejos.

lunes, 10 de junio de 2019

Naúfrago en el desierto


Visito granjas de clientes y granjas casi nuestras. Cuando yo empecé en la producción animal, hace 25 años, visitar granjas era dar un paseo por las mismas charlando con el granjero. Ahora raramente pasas de la oficina. Visitas páginas y páginas de programas de gestión, buscas índices, datos, resultados… apenas ves animales alguna vez en la semana.
Charlamos en la oficina mientras tomamos café. Cuando yo empecé, hace 25 años, las oficinas de las granjas eran un cuartucho para cambiarte. Ahora hay auténticos despachos, vestuarios, cocina…hemos mejorado. Hay banda ancha y calefacción. Me quito el chambergo que llevo para el relente matutino y toma café mientras comentamos los números.
Suena una alarma en su móvil. Tiene que ir a regar. Me acompaña a la salida y cotilleamos de conocidos comunes del sector, nos despedimos y se va en su todoterreno con cierta prisa. El turno de regar es sagrado en la parte del desierto…
Me acerco a mi coche. Mi coche de empresa ultraelectrónico tiene todas las tonterías de última generación. Entre otras la llave inexistente, es una tarjeta que cuando te acercas al coche hace que este se abra y cuando te alejas lo cierra. Y arrancas sólo con un botón. Por eso es importante llevar la tarjeta siempre encima. Como yo. Que la llevo en el chambergo.
Chambergo que se ha quedado dentro de la oficina.
Hecho mano al bolsillo para llamar corriendo al ganadero y molestar lo menos posible. Mi móvil suele viajar en el coche en el faldón de la puerta del conductor.
Y ahí sigue, no lo he sacado porque no me gusta que me interrumpan en las visitas…Esta dentro de el coche. Que esta cerrado. En mitad de la nada.
Miro alrededor. Ni un alma. Empiezo a pensar como se puede meter la pata tanto sin hacer nada….hecho cuentas de que si en coche hay 20 minutos de caminos de tierra al pueblo más cercano, andando puede haber ¿tres horas? ¿sabría el camino?
Mierda, mierda, mierda…
Intento abrir las puertas del coche o las ventanillas, a ver si por un casual hay forma de entrar…Nada.
Afortunadamente no hace mucho calor.
No puedo llamar a nadie, no puedo entrar en el coche.
Valoro romper una ventanilla del coche. No se si es motivo suficiente, aparte del coñazo que será luego que me arreglen el cristal.
Otra opción es saltar la valla de la granja y saltar un fusible del cuadro eléctrico, la alarma avisaría al ganadero que vendría y me rescataría. El problema es que saltar la valla excede en un trozo mis facultades atléticas, con lo cual no descarto que me desnuque.
Pienso romper la ventana de la oficina, entrar y coger mi chambergo. Pero es hacerle una putada al granjero….¿cuánto puede tardar un cristalero en ir al fin del mundo a reponer una ventana?
Hora y media pensando opciones. De repente veo un tractor en un campo lejano, empiezo a dar voces y gesticular acercándome. A los cinco minutos, el tractorista para y se baja, evaluando mi estado mental mientras me acerco…
Le explico el problema, no tiene el móvil del granjero, pero conoce a un primo suyo…
A las dos horas y media de despedirnos, vuelve el granjero, descojonado de risa…
Yo creo que el día ya ha dado mucho de sí, me vuelvo a casa.

lunes, 3 de junio de 2019

Querida ex

En realidad no se tu nombre. Vamos que no eres un ex concreta. Eres una ex genérica. No sólo mis ex (que son pocas y concretas...) sino yo creo que todas las ex, por mi y por todos mis compañeros, como en el juego.
Así que si, esta carta va para todas vosotras, nuestras ex de la adolescencia. Aún no tenemos ex post vínculo (por ahora), me imagino que esas ex se recuerdan con más amargura y menos ternura.
Pero vosotras, nuestras ex de adolescencia, sois un recuerdo generalmente dulce.
Prefiero escribiros una carta que intentar veros. Porque las ex las carga el diablo. De hecho yo estoy casado con una ex novia mía...así que mejor nada de reencuentros.
Pero si me gustaría contaros alguna cosa, desde la perspectiva de los años.
Creo que es una putada biológica la madurez sexual que sigue apareciendo en nuestra especie a una edad muy temprana. Herencia directa de nuestros antepasados...que no tiene sentido en la civilización actual. No pasaría nada si el ser humano de finales del siglo XX y del XXI alcanzara su madurez sexual a los 20 años por ejemplo. Incluso sería bueno.
Pero no es así.
Y, sobre todo, nos afecta de muy distinta forma. La madurez mental, el conocimiento, en las mujeres se adelanta unos años al de los hombres. No se si es influencia hormonal, son procesos biológicos de complejidad diferente, o qué. Pero eramos diferentes.
Y os toco sufrirnos.
Estoy seguro de que no eramos malos. Simplemente inmaduros. Pero estoy seguro, que esa inmadurez os pudo hacer daño. Seguro que en algún momento os culpasteis de nuestro comportamiento extraño, seguro que en algún momento os hicisteis responsables de cualquier barrabasada nuestra.
Pero no teníais ninguna culpa.
La gran mayoría de las veces nos faltaba madurez, y en otras nos sobraba estupidez.
Igual esta es una carta llena de obviedades, y seguro que todas lo sabíais ya. Pero en este momento, cuando mi hijo empieza la vida universitaria y mi hija el bachillerato...soy realmente consciente de esa diferencia de edad y de madurez entre los y las adolescentes.
Seguro que ya lo sabíais, en cualquier caso perdonadnos.
Y mejor que no nos encontremos...



jueves, 23 de mayo de 2019

Llamadas previas al aniversario

"A los aniversarios de la promoción de la facultad sólo se va a echar curriculums o a pillar"
ECDC Dixit


Llamada de teléfono
-¿Qué pasa Paco?
-Hola Gonzalo, ¿has visto lo de la cena del 25 aniversario de la promoción de la facultad?
-Si
-¿Vas a ir?
-Pues no se
-Tío si vas yo voy. Hay gente que hace 25 años que no la vemos…
-No me jodas Paco. Hay móviles, Facebook, LinkedIn… si hay alguien que no veo hace 25 años, seguramente es porque no quiero
-Ya
-Y tú más, Paco, vas a ir y mogollón de gente te va a pedir curro, o ayuda, o pasta, o algo…la gente sabe que te ha ido muy bien, y querrá aprovecharse
-Venga ya
-Seguro, ya veras la de curriculums que te dan
-Gonzalo, tu nunca me has dado un curriculum
-Ya, ¿me hubieras contratado?
-No
-Pues arreglado
-Oye, Gonzalo, ¿irá Susanita?
-Ni idea, ¿Qué más te da?
-¿Sabes que se divorció hace unos años?
-Si Paco
-Susanita y yo tenemos algo pendiente
-Ni de coña Paco. Susanita y tu no tuvisteis nada, y ahora tampoco, mayormente porque tu no estas divorciado, te recuerdo que estas casado. Se trata de celebrar, si es digno de celebrar, que salimos de la facultad hace 25 años. No volvemos a ser como hace 25 años, no te confundas…
-Ya, que aguafiestas tío, hablamos mañana que te tengo que comentar una par de cosas
-Venga

Llamada telefónica

-Hola Susanita
-Hola Gonzalo, te llamo por si has visto lo de los 25 años
-Si Susanita
-Oye vas a ir
-Ni puta idea
-Yo voy tío, he colocado los niños y he reservado hotel, hace un porrón de años que no voy por allí
-Vale
-¿irá mucha gente?
-Supongo
-¿Sabes si va Paco?
-Susanita, no tengo ni idea. Y tu tampoco. Y si va pues muy bien y si no también…
-Sabes que Paco y yo tenemos algo pendiente…
-Paco te dijo que no y ya está. Entonces no era vuestro momento y ahora tampoco. Punto. Paco lo que tiene pendiente es su familia y su curro
-Que si, que era coña… pero será divertido juntarnos todos,
-¿Todos?¿será divertido juntarse con Juanillo?
-Joder, ¿vendrá?
-Ni idea…te dejo que me llaman

Llamada telefónica

-¿Quién es?
-Gonzalo soy Juanillo
-Joder, cuanto tiempo….¿como estás?
-Vamos tirando… Tío has visto que se celebra lo de los 25 años de la facultad…
-Si
-¿Vas a ir?
-No sé, empiezo a estar un poco harto…
-Tío será guay, irá un montón de peña…¿sabes si va Paco?
-¿Por qué?
-Tío…me va regular…me iría de puta madre ver a Paco…igual me echa una mano…
-Juanillo
-¿Qué?
-¿Sabes por que le va bien a Paco?
-¿Por qué?
-Porque las decisiones de los negocios las toma con la cabeza, pensando. Ni te va a echar una mano…ni tienes mala suerte…
-¿Qué no tengo mala suerte?
-No Juanillo, no tienes mala suerte, tienes un problema desde hace más de 25 años…
-Nooooo, ya empezamos
-Juanillo, ¿Cuánto bebes ahora?
-Tío que controlo, de verdad, lo tengo controlado
-Juanillo, si vas, ¿beberás sólo lo que yo te diga?
-Buah, estás en plan sermón tío, ya hablaremos
-Juanillo…estas mal, hace 25 años que estas mal….
-Na, sólo un poco, lo tengo controlado… ¿Quién lo iba a decir eh?....todos pensábamos que acabaría Asier mal y mira…yo ahí controlándome…
-Cuidate…

Llamada telefónica

-¿Gonzalo?
-Que tal Asier, ¿cómo vas?
-Pues aquí, sufriendo… ¿has visto lo de los 25 años?¿vas a ir?
-Ni idea, ¿y tu?
-Creo que si
-Bien, farra, alcohol y fumaremos de aquello ¿eh?
-Gonzalo, estas fatal, hace años que no fumo hierba ni costo
-No jodas, no me lo creo
-Tal cual, corro 10 km todos los días, pocas bromas se puede uno permitir con eso
-Joder, mal para salir contigo…
-Bueno habrá gente…¿Irá Sara?
-No se. ¿Por qué?
-Hombre, tu deberías saberlo
-¿Yo? ¿por qué?
-Tira Gonzalo, no te piques… cuídate, nos vemos
 
Continuará... o no...


lunes, 13 de mayo de 2019

Mi navegador Marta y yo

Yo tenía una experiencia con el navegador del coche no demasiado buena. No me gustaba. Me molaba más ir con la brújula y los mapas. Pero en un cambio de coche o limpieza o lo que sea, tiré gran parte de mis mapas. Por si fuera poco, me enteré que los últimos navegadores permiten llevar un teléfono acoplado y así puedes llevar dos, uno al coche con la música y otro al navegador con las llamadas... total, que acepte que en algún evento me regalaran un navegador.
El navegador está muy bien para ciudades, pero es muy discutible su utilidad en carreteras. Lo primero es que no tiene un botón donde le puedas decir que paras a tomar un café o a mear o a echar gasolina, en cuanto te sales de la ruta, Marta se pone hecha un basilisco.
Porque mi navegador lo llevo con la voz de Marta. Y hablo con Marta. Cuando me dice: "dentro de 900 m en la rotonda tome la tercera salida" le contesto:
-"Pero vamos a ver, Marta de los cojones, cuanto son 900m, yo no se calcular 900 m a ojo"
Y así, los viajes charlando con Marta son de lo más entretenido.
Alguna vez también me las devuelve. Estando en Tordesillas le pedí volver a Vetusta por el camino más corto...Y la hijadeputa me hizo cruzar todo Valladolid, porque efectivamente es más corto cruzar la ciudad que circunvalarla...en metros aunque no más corto en tiempo...
A veces se pone de morros. Cuando decido volver por una carretera más bonita o con menos tráfico, o menos directa pero que me gusta más... empieza a llamarme de todo y la tengo que silenciar, y pasamos el viaje en silencio sin hablarnos.
Lo malo fue lo de los Whatsapp. Además de sincronizar el teléfono para los mapas y llamadas, le deje que me leyera los Whatsapps que es una cosa muy útil. Te va leyendo lo que te mandan y puedes contestar por voz.
Un día conté en casa lo bien que me lo pasaba charlando con Marta y que me leía los Whatsapp. Me miraron raro... a los dos días de contarlo, iba de viaje y de repente Marta dice: "Oye Gonzalo dice tu mujer que estas casado y que tu relación conmigo le mosquea y que además seguro que vas por ahí mirando a otras...". Os juro que por unas décimas de segundo tuve un escalofrío. Era la cabrona de La Parienta que se había entretenido en escribir un mensaje para que sonara absolutamente real...muy graciosa.
Otro día, que íbamos de viaje los cuatro, Marta empezó a decir:
-Mensaje de amigotes foto irrepoducible
-Joder que buena está. Manda más
-Mensaje de amigotes irreproducible
-Vídeo de amigotes irreproducible.
En fin... no era lo más adecuado, porque a La Parienta no le gustan los envíos de mis amigotes. Pero los cabrones de mis hijos también iban en el coche y de repente Marta empieza a escupir como una ametralladora:
-Oye papá eres un poco salidillo que lo que te mandan son tetas seguro
-Papá ¿si ya me teníais a mi, porque luego tuvisteis a la pesada esta?
-Creo que como familia, deberíais replantearos la hora de llegada de vuestros hijos
-Ya basta de acelgas queremos macarrones
Así que tuve que apagar a Marta entre el cachondeo de mi familia.
Ahora sólo nos relacionamos en secreto, sin nadie delante.

lunes, 6 de mayo de 2019

Querer querer o incluso querer querer querer


Hace poco, en una conversación con un amigo me soltó a bote pronto: “¿Tú quieres a tu madre?”. La verdad es que la pregunta nos llevo a una reflexión bastante compleja, a ver si soy capaz de exponerla aquí.
Uno no elige a quien querer. Salvo en el caso de la pareja. Pero en todos los demás casos, uno tiene una serie de relaciones (familiares, biológicas…) con gente a la que se supone que tiene que querer. Por obligación.
Y claro, en el caso de mi amigo, por ejemplo, fue criado por su abuela, mucho más que por su madre. Y quería mucho a su abuela. Más que a su madre que era una desconocida en muchos aspectos. Pero hay más casos en los que puede ocurrir. ¿Qué ocurre por ejemplo si descubres que tu padre es un delincuente? o simplemente una mala persona… O ¿por qué tienes que querer a tus hermanos? ¿y a tus primos? ¿hasta que grado de vínculo familiar hay que tener cariño a la gente?
Porque no nos engañemos, todos tenemos parientes que son unos perfectos hijos de puta. Así que no entiendo que haya que quererlos. Hay una cierta obligación social, pero llega un punto en que, si tienes dos dedos de frente, tu espíritu crítico te puede llevar a no querer, incluso a odiar a una persona por más familiar que sea…
Incluso sospecho que un hijo puede hacer barbaridades suficientes para que su familia más cercana, sus padres, dejen de quererlo. Algo así debe ser un trauma, debe ser doloroso, pero hay circunstancias en que se puede dar, estoy convencido.
Lo duro es en el caso de que no haya grandes barbaridades en las que basarse. En el caso de que la otra persona no sea un psicópata, ni un monstruo. Pero es que el cariño no se puede forzar, puedes coger aversión a un progenitor, a un hermano y estoy convencido de que también a un hijo.
Lo que ocurre es que en esta sociedad no lo puedes decir. No puedes decir que no quieres a tu padre o a tu hijo. Hay que tragar con los convencionalismos. No lo puedes decir, pero sabes en tu interior que es así.
Siempre puedes llegado el caso, hacer la trampa de el querer querer. Para tranquilizar tu conciencia. Siempre puedes decir que desearías querer a alguien, Que te gustaría quererle, pero que no puedes. O incluso, puedes crearte una trampa mental, cuando sabes que no quieres e incluso no tienes claro si quieres querer, que sea querer querer querer. Y así hasta el infinito. Con que haya un primer querer que figure en la lista de forma sincera, ya puedes tranquilizar tu conciencia. Porque tienes que tranquilizar tu conciencia de alguna forma. Estoy convencido que cualquiera que analice todas sus relaciones “convencionales” descubrirá alguna persona presuntamente querida a la que no querrá.
Yo al menos

lunes, 29 de abril de 2019

Vodafone o la atención al cliente 4.0


He descubierto una nueva forma de trato en la atención al cliente. Consiste en marear al cliente sin que realmente el cliente en ningún momento pueda reclamar formalmente. Así no figura la reclamación por ninguna parte y la empresa queda de puta madre. Os cuento la historia.

Resulta que me surge un pequeño conflicto con una compañía que cobra por mensajes. Conflicto que supone que me han cobrado 70€ que no deberían. Nada excepcionalmente grave. Pero como de vez en cuando tengo tiempo de estar esperando aburrido, decido que durante la espera voy a reclamar la pasta esa. Sin mucha esperanza porque esas empresas son de timar a la gente. Pero me entretengo en el tema.

La primera parte de la reclamación supone que Vodafone me tiene que certificar cuando se dio de alta el servicio de mensajes premium. El truco está que dieron de alta el teléfono de mi hijo cuando era un menor no emancipado al que no se le podía dar de alta. Así que en cuanto tenga la certificación, puedo reclamar que me han timado.

Llamo a Vodafone y explico todo. Lo sorprendente es que Vodafone no quiere darme la certificación. Se ve que están conchabados. Pero no me lo quieren decir. Y empieza la bonita discusión de a ver si me canso y dejo de marearles.

Las estrategias que usan son muy curiosas, llamadas que se cortan cuando estas explicando, desvíos a otra extensión que se eternizan… Decido que la vía de teléfono esta muy trillada. Así que me pongo al chat de la web que es lo que mola.

El chat online de Vodafone es sorprendente. Todo mi empeño es que me den un mail para mandar por escrito lo que quiero. Pero son muy hábiles. No te dan un mail bajo ningún concepto. El truco es que no llegue nunca un mail de reclamación, así no hay reclamación.

Gran parte de la reclamación vía chat la haces chateando con un robot. Cuando te cansas y te das cuenta, le preguntas si es un robot, y entonces se pone una persona al teclado.

A partir de ahí empieza otra serie de trucos, nunca te van a dar un mail, nunca hay forma de mandar documentación adjunta…la empresa tiene todos los medios de comunicación para que no te comuniques.

Usan también una estrategia muy bien diseñada. Te dan un número de reclamación, que se ha de resolver en 48h y a las 48h te cierran la reclamación y la evolucionan a una diferente con otro número. Esa tiene otras 48h… y así eternamente.

Cuando ya tienes tres o cuatro reclamaciones puestas, con su número, puedes llamar a pedir información, y a lo mejor se apiadan de ti y te dan un mail para que reclames. El mail que te dan te responde que para un mejor servicio te dirijas a ellos por chat…

Resumen: en plena época de la tecnología y medios de comunicación, la atención guay al cliente, consiste en que el cliente no se pueda comunicar. Que no haya reclamaciones…porque no hay contacto del cliente.

La única forma de contactar es por escrito. Toma siglo XXI.

lunes, 15 de abril de 2019

Guía para trabajadores esforzados: cómo parecer más listo


Cómo a lo largo de mi vida he ido a miles de reuniones, he desarrollado una serie de normas para parecer muy listo en las reuniones. Porque además las reuniones van de eso. Seamos sinceros, con la tecnología actual, una reunión no tiene sentido, no hace falta. Las reuniones las convoca gente que no tiene nada que hacer o gente que quiere hacer un concurso, de a ver quien la tiene más larga y tal.
Por eso, para quedar bien y parecer listísimo, hay que saber una serie de trucos, estos:
1.- Dibuja un diagrama de Venn: O sea un circulo. Una pelota con unas cosas dentro y otra al lado con otras cosas, puedes ser creativo y hacer interesecciones, conjuntos vacios…vuelva a disfrutar de las matemáticas de cuando tenias 10 años. A la gente le parece super inteligente. ¿Por qué? Ni idea. Pruébalo.
2.- Transforma todas las fracciones en porcentajes y a la inversa: Es decir si alguien dice “en uno de cada cuatro casos…” tu dices remarcándolo y despacito: “o sea, un 25%...” y miras a todo el mundo con los ojos muy abiertos. La peña flipa.
3.-Volver atrás: Cuando alguien diga algo que parece importante, apréndete esa frase, y a los tres o cuatro minutos di: “un momento, volvamos a lo que has dicho antes” y repites su frase. Esto hace que todo el mundo se ponga nervioso y empiece a aportar ideas estúpidas.
4.-Toma apuntes: Llévate una libreta y útil de escribir a cualquier reunión, no vale nada electrónico. A mano. En cuanto alguien empiece a hablar, ponte a tomar notas. Seguramente lo que diga no vale una mierda y no tiene el menor interés, tu sigue escribiendo. Si no sabes que escribir, haz una entrada para el blog. O anota una palabra de cada frase que diga… Mola mucho llevar un cuaderno de anillas de toda la vida, un bloc, nada de folios sueltos. Y escribir con lápiz, ya es para nivel pro.
Bonus track: Si te fijas, en poco tiempo cuando tu empiezas a escribir, el resto de la peña también. Si dejas de escribir, al rato el resto de la peña también. Entonces vuelve a escribir. Siempre tardan más en dejar de escribir que en volver después de que tu vuelvas. Debe ser algo de termodinámica…
5.-Repite los tecnicismos: Cuando alguien dice algo muy técnico o muy sofisticado, apréndetelo bien. Y justo cuando acabe dile: “déjame repetir lo que has dicho…” y lo vas diciendo despacito, sacando las palabras una a una. A la gente le parece que lo estas deduciendo y entendiendo tu sólo. Es un truco que va especialmente bien si están explicando algo los ingenieros.
6.- Cambia la escala. O el paradigma: Cuando una explicación sea especialmente aburrida e incluso aprenderse una frase para aplicar el punto anterior parezca un trabajo de titanes, cambia la escala. Es decir, no hagas nada pero molesta. Por ejemplo, si hay una explicación de ingeniería pregunta ¿esto funciona en cualquier ambiente?, es una gilipollez, no tiene sentido, pero cuela. Si la explicación es de marketing o de ventas, haz lo equivalente ¿estos previsiones son con la financiación que damos a los clientes hoy?. Pues claro gilipollas, con cuales van a ser. Esa sería la respuesta lógica, pero sorprendentemente, preguntas eso y a todo el mundo le pareces muy listo.
7.- Levántate y anda: Si, como Lázaro pero sin ser un zombi. Simplemente ponte de pie, sigue mirando al que habla y vete unos pasos hacia un lado y hacia otro, con cara de atención. Incluso puedes ponerte una mano en la espalda y arquearte un poco como si tuvieras un dolor ahí de tanto trabajar. Es un truco muy efectista y a la vez viene muy bien cuando te estás durmiendo.
8.- Interfiere el Power Point: Si hay presentación con diapositivas, en algún momento pide que vuelvan una o dos diapositivas atrás. Automáticamente parece que estás atendiendo un montón y te explican todo mucho más profusamente. Si simplemente vuelven atrás y esperan pídele que te lo explique otra vez desde ahí. Les parece fenómeno y tu puedes seguir mirando si tus compañeras llevan braga o tanga, pervertido.
9.-Contesta el móvil: Si es una reunión importante, en un momento cualquiera atiende una llamada. La que sea, aunque sea de una teleoperadora. Simplemente, la gente asume que si atiendes la llamada siendo la reunión tan importante, es que debe ser más importante que la reunión… se que parece estúpido pero funciona. Suena el teléfono, miras la pantalla, pones cara de concentrado y dices “perdón” y sales fuera a hablar, te esperarán y además se creerán que llevas unas gestiones claves…
10.- Ríete de tu ignorancia: Pero en voz alta y haciendo comentarios sarcásticos sobre ti. La peña se creerá que eres lo más. Suelta frases como “si yo fuera capaz de entender esto, sería director general”, “el día que haga eso como tu, me forro”. Tus compañeros se quedarán admiradísimos, porque para entonces ya piensan que eres el más listo de la habitación, ahora descubren que también eres sincero. Y modesto.
De nada por la información.
Esperemos que no lea esto demasiada gente, quede como un secreto entre vosotros mis pocos lectores y yo. De otra forma las reuniones, con cinco o diez personas aplicando todos estos puntos iban a ser un descojono. Tres de pie, dos repitiendo despacio, uno haciendo un diagrama y otro pidiendo volver atrás…Igual hasta era divertido…

lunes, 8 de abril de 2019

Los deportistas somos así...


Cuando podía parecer que nada iba a motivarnos a volver por las intrincadas sendas del deporte, yo empecé a insistir en que teníamos que empezar a cuidarnos, coño, que ya teníamos una edad. Concretamente esa edad en la que agradeces un día a la semana para ponerte ciego con los amigos.
Así que volvimos al Pádel. Con energía.
Ahora ya nos hemos hecho expertos en jugar en las pistas municipales y el las del club pijo de ECDC, dónde nos cuela oportunamente a jugar. Ha resultado una diversión muy de agradecer en nuestra vida. Pero yo creo que lo que jugamos no es Pádel, es un deporte alternativo. Lo digo sobre todo por varias características que os explico a continuación:

-En origen estábamos cinco para jugar. Cuatro más uno por si fallaba alguien. Uno de los titulares ha venido dos veces en año y medio…Así que quedamos cuatro. Cuando falla alguno (cosa que se da con cierta frecuencia) empezamos a llamar como locos a todo conocido que juegue al Pádel a ver si lo engañamos para que venga al partido. Eso motiva que los días inmediatamente anteriores al encuentro los vivimos con un estrés y unos nervios que ni los jugadores de la final de la Champions conocen. Nos matará un infarto buscando compañeros de Pádel.
-Como somos amigos desde hace mucho, y muy amigos, nos gritamos de todo. Se protesta hasta la última pelota, se insulta, se tira a dar…lo que sea. Podemos permitírnoslo porque nos conocemos de sobra. Pero claro, cuando hay invitado de fuera…se sorprenden un poco. Hay quien dice que yo soy el que más grita y más trampas hace. Leyendas.
-Somos unos deportistas muy sanos, tenemos muy en cuenta los peligros de la deshidratación y las temidas “pájaras” por bajadas del azúcar. A nosotros no nos pillarán nunca deshidratados ni bajos de azúcar. De hecho, hubo un aficionado que vino a jugar dos o tres partidos con nosotros y luego lo dejó porque dijo que quería adelgazar…Ya le explicamos que, sorprendentemente, por más deporte que hacemos, pesamos más. No lo entendíamos hasta que nos dimos cuenta de que el músculo es más denso que la grasa. Así que no estamos engordando. Nos estamos volviendo musculosos. Al ver nuestro aspecto nadie lo diría, pero así es, estamos cada vez más musculados, por eso pesamos más.
-Como había cierta duda en que tal era nuestro nivel de Pádel, diseñe una clasificación, que relaciona el numero de juegos (no partidos) ganados con el número de partidos jugados. Un algoritmo maravilloso para poder evaluar el nivel de cualquier jugador del 1 al 7 sin que influya el número de partidos jugados. No tiene más puntos el que más partidos juega sino el que juega mejor. Lo cedí altruísticamente al grupo y lo actualizo cada semana. Pues bien, los antipáticos de mis compañeros, en vez de agradecer mis esfuerzos, despotrican de la maravillosa herramienta y critican mi posición en la tabla. Incluso afirman que subo y bajo los puntos de la gente a voluntad. No tienen corazón.
-Por si fuera poco con llevar la clasificación, después de cada partido y sin retribución ninguna, uso mi florida prosa para hacer una breve crónica del mismo, que sirva a los que no han ido para hacerse una idea de cómo ha sido. La citada crónica empieza a ser vituperada a los cinco minutos de su envío por Whatsapp, y según avanza la noche post partido, los improperios llegan a niveles que a veces son inaceptables.
-Tras los partidos, mientras nos hidratamos, comentamos las noticias más importantes de la semana así como nuestras lecturas e inquietudes… somos tan cultos que hay veces que a alguno le dan las 4 ó 5 de la mañana en estas sesudas conversaciones. Sorprendentemente, nuestras parientas, no se han quejado de ese trasnochar fuera del fin de semana. Lo cual empieza a hacernos pensar que no nos echan de menos. De hecho el día del penúltimo partido mi parienta puso un Whatsapp a otra parienta: “mira el reportaje que están echando en La2”, la otra contestó. “gracias Gonzalo, ahora lo pongo”. Y la mía: “No soy Gonzalo, soy su parienta, Gonzalo está jugando al Pádel con tu marido”…Por un momento, al conocer esta conversación, pensamos que igual en nuestras casas sobrábamos, luego vimos que nuestras parientas, que son muy cultas (habéis visto que hablan de reportajes de La 2) saben de nuestras inquietudes intelectuales y nos dejan ese día de solaz mental. No es menos importante que conservemos nuestros trabajos pese al aspecto, ten hidratado, con el que llegamos los viernes…
Yo creo que a los que vienen de fuera a jugar con nosotros, o a los que nos ven jugando, en general les damos envidia. Y es que hacer deporte es muy sano.

lunes, 1 de abril de 2019

Como nos iniciamos en lo del deporte...


A mi me dolía la espalda y un montón de cosas. Básicamente, supongo, por la vida sedentaria y por conducir unos 40.000 km al año.
Mis amigos, estaban más o menos igual, todos nos damos a la vida sedentaria con sus oportunas dosis de gula. Lo cual seguramente no es lo más aconsejable para la salud del cuerpo, aunque nos viene muy bien para calentar el alma.
Total, que en un evento gastronómico que no recuerdo (porque tenemos muchos) salió el tema de porque no nos poníamos a hacer deporte. Nada en plan competición ni similar, sólo para “cuidarnos” un poco.
Cuando dijimos cuidarnos un poco, delante de nuestras respectivas parientas, intercambiamos entre nosotros miradas que entendimos a la perfección. Miradas que decían que por cada gota de líquido que perdiéramos, habría de entrar otra de cerveza en su lugar y por cada gramo quemado, uno o más se repondrían. Y todos lo entendimos así.
Quedaba por decidir a qué estúpido entretenimiento íbamos a aplicar nuestra poco sana intención de cuidarnos. Salió a colación que ECDC y JB (que es abstemio pese a sus siglas) iban a clases de Pádel. Los otros dos intrigantes, que no habíamos jugado al Pádel en nuestra vida, teníamos formación tenística de nuestra juventud. Y afirmamos con rotundidad que seríamos capaces de ganar a cualquiera al Pádel, al tenis, al frontón o incluso a correr por la nieve con raquetas porque los dos éramos dignos herederos de McEnroe, Borj e Ivan Lendl pese a lo que nuestro físico pudiera parecer.
Lanzado el guante, EDCD y JB aceptaron medirse con nosotros en la pista de juego. Ante esta situación, M (el cuarto en discordia, mi compañero ex tenista) y yo acudimos raudos al Decathlon a comprarnos una pala de Pádel cada uno. La segunda más barata concretamente.
Faltaba por encontrar un sitio para el encuentro. Buscar cualquier cosa con ECDC involucrado lleva unos años siendo una mierda. ECDC en su calidad de asesor de empresas asesora a gente de todo tipo y condición. Lo cual puede llevar a sitios muy buenos para tomar cerveza, a sitios raros como tiendas eróticas con el nombre de su mujer o incluso a pistas de Pádel.
ECDC había asesorado a un tío que había montado un negocio de pistas de Pádel. Así que quedo en reservar pista…pero no nos contó donde estaba el lugar.
La Vetusta donde vivimos esta cruzada por un río de este a oeste, tremendamente caudaloso. En Vetusta se unen dos afluentes, uno por el norte y otro por el sur. El que ataca al principal por el sur, discurre sus últimos metros soterrado y luego sale para unirse al rio grande.
En el punto donde se unen el rio y su afluente del sur, se concentra una humedad considerable y abunda la vegetación salvaje. El afluente además viene de un túnel húmedo y freso, oculto de la luz solar, muy adecuado para la cría de toda clase de insectos.
Pues bien, en ese punto estratégico, donde se crían insectos, especialmente de los molestos, un joven emprendedor, asesorado por ECDC ha montado unas pistas de Pádel. Al aire libre.
Nuestro encuentro iba a tener lugar una tarde de Septiembre, justo a la hora en que el calor afloja y los jóvenes culícidos salen en busca de alimento. No sólo los mosquitos locales, también esa especie invasora conocida como mosquito tigre, de picadura especialmente dolorosa y sangrante.
El caso es que ECDC aviso unos días antes: “igual sería bueno que llevarais repelente de insectos…”
Yo no tuve problema, tengo en casa repelente del que llevé a Angola para evitar la malaria. Un repelente de última generación y con un grado de protección extrema. Me lo puse y acudí a la cita.
Antes de empezar, ECDC saco un bote como de leche condensada pero de litro y medio y se extendió una cantidad muy generosa por el cuerpo. Cuando le preguntamos, nos dijo que era el último descubrimiento de la nuera de la Consuelo. Un frasco de no se qué producto que era un repelente buenísimo…
Empezamos a jugar. Justo a la hora en que caía el sol y los jóvenes mosquitos criados en el subsuelo de la ciudad, a la sombra de depredadores y del calor, salían a alimentarse llenos de hambre y fuerza. Y se encontraban con nuestras carnes, no excesivamente duras y no demasiado correosas…
A los pocos minutos de estar allí, teníamos el cuerpo deformado. No por la gula que lo deforma de la belleza dogmática. Por las picaduras.
Juro que jamás me pico un mosquito en Angola, y también juro que, a los mosquitos locales, los autóctonos y los tigre, mi repelente les dio risa.
No recuerdo mucho del partido, sobre todo el zumbido constante y como empezaron a doler las piernas. Al poco de empezar corrimos a bañarnos en el líquido blanquecino que La Parienta de ECDC juraba que era repelente. Juraba en falso la condenada.
De resultas de aquel encuentro, yo conté unas 50 picaduras en mi cuerpo, varias de ellas de mosquito tigre. M andaba más o menos igual, y afirmaba que tenía las piernas adormecidas varios días después del partido…
Nada parecía indicar que volviéramos al deporte.