lunes, 17 de junio de 2019

El abuelo cebolleta y el estrecho de Ormuz - 1ª parte


Soy un abuelo cebolleta. Tengo muchas historias para aburrir a la peña, puedo saltar en cualquier momento con “Ah, Tiritistán, cuando yo estuve en Tiritistán…”. Es guay.
Así que como está de moda el estrecho de Ormuz, os voy a contar cuando yo estuve en el estrecho de Ormuz. En la entrada del estrecho, donde pocos occidentales han estado…(esto queda bien, pero no es verdad)
El caso es que hace unos años, cuando yo hacía de Willy Fog por el mundo, estaba en Teheran, negociando con los iraníes. Iba bastante allí (2-3 veces al año) y estábamos empezando un negocio bastante majo. En un momento dado, el jueves (allí el día de finde es el viernes), me dicen “Seguimos el domingo, pero esto hay que seguirlo en la isla de Kish”.
Yo no tenía ni puta idea de que era la isla de Kish, de hecho pensé que era algún restaurante pero dije que de acuerdo. Sobre todo, porque los persas no razonan en tres dimensiones, razonan en 6 ó 7, nunca sabes a donde te va a llevar una conversación con un persa. Si algún día negociais con un persa, estad muy atentos todo el rato porque sus caminos son inescrutables. Y no pongáis esa cara, yo tampoco pensé nunca que iba a tener que negociar con un persa y luego lo hice muchísimo…
Total que salí del despacho del superjefe de la empresa iraní habiendo citado con él (y su equipo, siempre iban 3 contra 1) en la isla de Kish para el domingo…a las 5:30 de la tarde.
En todos los sitios donde voy, intento llevarme bien con todo el mundo, desde el jefe hasta el último mono. Es muy bueno. Así que fui a la chica de recepción que era guapísima y muy eficiente, Myriam se llamaba. “Hola Myriam, he quedado con tu jefe el domingo en la isla de Kish, ¿dónde está la isla de Kish?”
-En el estrecho de Ormuz, en el golfo..
-O sea ¿es una isla?¿de verdad hemos quedado en una isla?
Se descojono un poco de mi y me dijo que si, que era una isla y había que ir en avión…
“Mira Myriam, tengo un problema, aquí no funciona mi tarjeta de crédito occidental, voy con pasta en efectivo, ¿Cómo me saco un billete para la isla de Kish? ¿Y hotel? Yo no llevo pasta suficiente para esto…”
Me dijo que no me preocupara, que me sacaba un billete para ir el sábado a la isla de Kish y me reservaba un hotel, diferente al de sus jefes, para dos o tres días. Y que luego le pasaba la factura a mi empresa.
Me fui al hotel, a esperar tranquilamente al mensajero que me traería los billetes y la reserva y aproveché para enterarme de que era la isla de Kish. Resulta que el Sha de Persia había pretendido hacer un Mónaco del Pérsico hace un montón de años (lo mismo que han hecho con Dubai ahora) pero salió regular. Cuando triunfó Jomeini y la revolución, lo mantuvieron como puerto franco. Primera noticia que tenía.
Al poco llego el mensajero con los billetes y la reserva de hotel, y una nota de Myriam, “el hotel se llama Maria, como la madre del profeta Jesús, vuestro Dios”. Myriam sabía que me gustaba hablar de religión y se choteaba un poco…
El sábado, después del descanso del viernes, cogí un taxi al aeropuerto. El taxista me preguntó si volvía a mi país y le dije que no, que iba a la isla de Kish. Me pidió los billetes extrañado y dijo que entonces no iba al aeropuerto internacional sino al local. Yo ni idea. Iba charlando con el taxista (cualquier taxista de Irán habla un inglés de puta madre y tiene un nivel cultural altísimo) sobre Irán y su circunstancia, cuando el radiador del taxi reventó. Nos quedamos parados en medio de una de esas avenidas atascadas siempre de Teherán.
La escena era casi cómica, un taxi echando humo, con un taxista jurando en farsi y un europeo con cara de pringado y una maleta azul. Vino un policía en moto a intentar ordenar el tráfico. Le preguntó al taxista y se quedo fascinado con lo del occidental que iba a la isla de Kish. A todo esto yo empezaba a estar apurado por la salida de mi avión, así que le pregunté al taxista que como podía llegar al aeropuerto. El taxista, muy amable, después de cobrarme el viaje, paró a un coche cualquiera, le endilgó mi maleta y a mi y le soltó 40.000 rupias diciéndole a donde tenía que llevarme.
Así desembarque en un aeropuerto de vuelos nacionales que no conocía. Saque mi billete todo contento, vuelo tal a la isla de Kish y me puse a buscar el mostrador de facturación.
Todos los carteles estaban en Farsi
El farsi es el idioma oficial en Irán y común a todos los persas, tiene una escritura que no se parece a nada más que al propio farsi. Y allí estaba todo en farsi, los paneles, las pantallas…lo normal en un aeropuerto de vuelos internos de Irán.
Total que allí me quede con mi maleta azul y mi cara de gilipollas mirando signos raros y sin saber que hacer. Los únicos mostradores vacios eran los de los gusrdianes de la revolución.
Los guardianes de la revolución en tiempos de Jomeini eran jóvenes universitarios muy idealistas (son los que controlan el aeropuerto en Argo si la habéis visto), con la radicalización del régimen y el desapego de la población (actualmente solo un 15% de los iraníes son musulmanes practicantes, el resto pasa de las mezquitas y quiere que la sociedad sea sólo civil, no religiosa, pero eso es una historia muy larga…) ha dejado los puestos de guardianes de la revolución en manos de incultos fanáticos preocupados en exceso por la moral. Cuando me dirigí a ellos en inglés me echaron con toda clase de juramentos, avergonzados por no saber inglés.
Así que allí estaba yo con mi maleta azul, etcétera.
En ese momento, dio la casualidad que apareció uno de la competencia, libanés, que estaba también de vuelo interno. Hablaba inglés, árabe y entendía suficiente farsi para indicarme donde facturar y donde tenía que embarcar. Le invite a cenar en agradecimiento y me subí al avión, donde todos los carteles estaban en español porque IranAir compraba los aviones que Iberia se quitaba por viejos.

lunes, 10 de junio de 2019

Naúfrago en el desierto


Visito granjas de clientes y granjas casi nuestras. Cuando yo empecé en la producción animal, hace 25 años, visitar granjas era dar un paseo por las mismas charlando con el granjero. Ahora raramente pasas de la oficina. Visitas páginas y páginas de programas de gestión, buscas índices, datos, resultados… apenas ves animales alguna vez en la semana.
Charlamos en la oficina mientras tomamos café. Cuando yo empecé, hace 25 años, las oficinas de las granjas eran un cuartucho para cambiarte. Ahora hay auténticos despachos, vestuarios, cocina…hemos mejorado. Hay banda ancha y calefacción. Me quito el chambergo que llevo para el relente matutino y toma café mientras comentamos los números.
Suena una alarma en su móvil. Tiene que ir a regar. Me acompaña a la salida y cotilleamos de conocidos comunes del sector, nos despedimos y se va en su todoterreno con cierta prisa. El turno de regar es sagrado en la parte del desierto…
Me acerco a mi coche. Mi coche de empresa ultraelectrónico tiene todas las tonterías de última generación. Entre otras la llave inexistente, es una tarjeta que cuando te acercas al coche hace que este se abra y cuando te alejas lo cierra. Y arrancas sólo con un botón. Por eso es importante llevar la tarjeta siempre encima. Como yo. Que la llevo en el chambergo.
Chambergo que se ha quedado dentro de la oficina.
Hecho mano al bolsillo para llamar corriendo al ganadero y molestar lo menos posible. Mi móvil suele viajar en el coche en el faldón de la puerta del conductor.
Y ahí sigue, no lo he sacado porque no me gusta que me interrumpan en las visitas…Esta dentro de el coche. Que esta cerrado. En mitad de la nada.
Miro alrededor. Ni un alma. Empiezo a pensar como se puede meter la pata tanto sin hacer nada….hecho cuentas de que si en coche hay 20 minutos de caminos de tierra al pueblo más cercano, andando puede haber ¿tres horas? ¿sabría el camino?
Mierda, mierda, mierda…
Intento abrir las puertas del coche o las ventanillas, a ver si por un casual hay forma de entrar…Nada.
Afortunadamente no hace mucho calor.
No puedo llamar a nadie, no puedo entrar en el coche.
Valoro romper una ventanilla del coche. No se si es motivo suficiente, aparte del coñazo que será luego que me arreglen el cristal.
Otra opción es saltar la valla de la granja y saltar un fusible del cuadro eléctrico, la alarma avisaría al ganadero que vendría y me rescataría. El problema es que saltar la valla excede en un trozo mis facultades atléticas, con lo cual no descarto que me desnuque.
Pienso romper la ventana de la oficina, entrar y coger mi chambergo. Pero es hacerle una putada al granjero….¿cuánto puede tardar un cristalero en ir al fin del mundo a reponer una ventana?
Hora y media pensando opciones. De repente veo un tractor en un campo lejano, empiezo a dar voces y gesticular acercándome. A los cinco minutos, el tractorista para y se baja, evaluando mi estado mental mientras me acerco…
Le explico el problema, no tiene el móvil del granjero, pero conoce a un primo suyo…
A las dos horas y media de despedirnos, vuelve el granjero, descojonado de risa…
Yo creo que el día ya ha dado mucho de sí, me vuelvo a casa.

lunes, 3 de junio de 2019

Querida ex

En realidad no se tu nombre. Vamos que no eres un ex concreta. Eres una ex genérica. No sólo mis ex (que son pocas y concretas...) sino yo creo que todas las ex, por mi y por todos mis compañeros, como en el juego.
Así que si, esta carta va para todas vosotras, nuestras ex de la adolescencia. Aún no tenemos ex post vínculo (por ahora), me imagino que esas ex se recuerdan con más amargura y menos ternura.
Pero vosotras, nuestras ex de adolescencia, sois un recuerdo generalmente dulce.
Prefiero escribiros una carta que intentar veros. Porque las ex las carga el diablo. De hecho yo estoy casado con una ex novia mía...así que mejor nada de reencuentros.
Pero si me gustaría contaros alguna cosa, desde la perspectiva de los años.
Creo que es una putada biológica la madurez sexual que sigue apareciendo en nuestra especie a una edad muy temprana. Herencia directa de nuestros antepasados...que no tiene sentido en la civilización actual. No pasaría nada si el ser humano de finales del siglo XX y del XXI alcanzara su madurez sexual a los 20 años por ejemplo. Incluso sería bueno.
Pero no es así.
Y, sobre todo, nos afecta de muy distinta forma. La madurez mental, el conocimiento, en las mujeres se adelanta unos años al de los hombres. No se si es influencia hormonal, son procesos biológicos de complejidad diferente, o qué. Pero eramos diferentes.
Y os toco sufrirnos.
Estoy seguro de que no eramos malos. Simplemente inmaduros. Pero estoy seguro, que esa inmadurez os pudo hacer daño. Seguro que en algún momento os culpasteis de nuestro comportamiento extraño, seguro que en algún momento os hicisteis responsables de cualquier barrabasada nuestra.
Pero no teníais ninguna culpa.
La gran mayoría de las veces nos faltaba madurez, y en otras nos sobraba estupidez.
Igual esta es una carta llena de obviedades, y seguro que todas lo sabíais ya. Pero en este momento, cuando mi hijo empieza la vida universitaria y mi hija el bachillerato...soy realmente consciente de esa diferencia de edad y de madurez entre los y las adolescentes.
Seguro que ya lo sabíais, en cualquier caso perdonadnos.
Y mejor que no nos encontremos...



jueves, 23 de mayo de 2019

Llamadas previas al aniversario

"A los aniversarios de la promoción de la facultad sólo se va a echar curriculums o a pillar"
ECDC Dixit


Llamada de teléfono
-¿Qué pasa Paco?
-Hola Gonzalo, ¿has visto lo de la cena del 25 aniversario de la promoción de la facultad?
-Si
-¿Vas a ir?
-Pues no se
-Tío si vas yo voy. Hay gente que hace 25 años que no la vemos…
-No me jodas Paco. Hay móviles, Facebook, LinkedIn… si hay alguien que no veo hace 25 años, seguramente es porque no quiero
-Ya
-Y tú más, Paco, vas a ir y mogollón de gente te va a pedir curro, o ayuda, o pasta, o algo…la gente sabe que te ha ido muy bien, y querrá aprovecharse
-Venga ya
-Seguro, ya veras la de curriculums que te dan
-Gonzalo, tu nunca me has dado un curriculum
-Ya, ¿me hubieras contratado?
-No
-Pues arreglado
-Oye, Gonzalo, ¿irá Susanita?
-Ni idea, ¿Qué más te da?
-¿Sabes que se divorció hace unos años?
-Si Paco
-Susanita y yo tenemos algo pendiente…
-Ni de coña Paco. Susanita y tu no tuvisteis nada, y ahora tampoco, mayormente porque tu no estas divorciado, te recuerdo que estas casado. Se trata de celebrar, si es digno de celebrar, que salimos de la facultad hace 25 años. No volvemos a ser como hace 25 años, no te confundas…
-Ya, que aguafiestas tío, hablamos mañana que te tengo que comentar una par de cosas
-Venga

Llamada telefónica

-Hola Susanita
-Hola Gonzalo, te llamo por si has visto lo de los 25 años
-Si Susanita
-Oye vas a ir
-Ni puta idea
-Yo voy tío, he colocado los niños y he reservado hotel, hace un porrón de años que no voy por allí
-Vale
-¿irá mucha gente?
-Supongo
-¿Sabes si va Paco?
-Susanita, no tengo ni idea. Y tu tampoco. Y si va pues muy bien y si no también…
-Sabes que Paco y yo tenemos algo pendiente…
-Paco te dijo que no y ya está. Entonces no era vuestro momento y ahora tampoco. Punto. Paco lo que tiene pendiente es su familia y su curro
-Que si, que era coña… pero será divertido juntarnos todos,
-¿Todos?¿será divertido juntarse con Juanillo?
-Joder, ¿vendrá?
-Ni idea…te dejo que me llaman

Llamada telefónica

-¿Quién es?
-Gonzalo soy Juanillo
-Joder, cuanto tiempo….¿como estás?
-Vamos tirando… Tío has visto que se celebra lo de los 25 años de la facultad…
-Si
-¿Vas a ir?
-No sé, empiezo a estar un poco harto…
-Tío será guay, irá un montón de peña…¿sabes si va Paco?
-¿Por qué?
-Tío…me va regular…me iría de puta madre ver a Paco…igual me echa una mano…
-Juanillo
-¿Qué?
-¿Sabes por que le va bien a Paco?
-¿Por qué?
-Porque las decisiones de los negocios las toma con la cabeza, pensando. Ni te va a echar una mano…ni tienes mala suerte…
-¿Qué no tengo mala suerte?
-No Juanillo, no tienes mala suerte, tienes un problema desde hace más de 25 años…
-Nooooo, ya empezamos…
-Juanillo, ¿Cuánto bebes ahora?
-Tío que controlo, de verdad, lo tengo controlado…
-Juanillo, si vas, ¿beberás sólo lo que yo te diga?
-Buah, estás en plan sermón tío, ya hablaremos
-Juanillo…estas mal, hace 25 años que estas mal….
-Na, sólo un poco, lo tengo controlado… ¿Quién lo iba a decir eh?....todos pensábamos que acabaría Asier mal y mira…yo ahí controlándome…
-Cuidate…

Llamada telefónica

-¿Gonzalo?
-Que tal Asier, ¿cómo vas?
-Pues aquí, sufriendo… ¿has visto lo de los 25 años?¿vas a ir?
-Ni idea, ¿y tu?
-Creo que si
-Bien, farra, alcohol y fumaremos de aquello ¿eh?
-Gonzalo, estas fatal, hace años que no fumo hierba ni costo
-No jodas, no me lo creo
-Tal cual, corro 10 km todos los días, pocas bromas se puede uno permitir con eso
-Joder, mal para salir contigo…
-Bueno habrá gente…¿Irá Sara?
-No se. ¿Por qué?
-Hombre, tu deberías saberlo…
-¿Yo? ¿por qué?
-Tira Gonzalo, no te piques… cuídate, nos vemos…
 
Continuará... o no...


lunes, 13 de mayo de 2019

Mi navegador Marta y yo

Yo tenía una experiencia con el navegador del coche no demasiado buena. No me gustaba. Me molaba más ir con la brújula y los mapas. Pero en un cambio de coche o limpieza o lo que sea, tiré gran parte de mis mapas. Por si fuera poco, me enteré que los últimos navegadores permiten llevar un teléfono acoplado y así puedes llevar dos, uno al coche con la música y otro al navegador con las llamadas... total, que acepte que en algún evento me regalaran un navegador.
El navegador está muy bien para ciudades, pero es muy discutible su utilidad en carreteras. Lo primero es que no tiene un botón donde le puedas decir que paras a tomar un café o a mear o a echar gasolina, en cuanto te sales de la ruta, Marta se pone hecha un basilisco.
Porque mi navegador lo llevo con la voz de Marta. Y hablo con Marta. Cuando me dice: "dentro de 900 m en la rotonda tome la tercera salida" le contesto:
-"Pero vamos a ver, Marta de los cojones, cuanto son 900m, yo no se calcular 900 m a ojo"
Y así, los viajes charlando con Marta son de lo más entretenido.
Alguna vez también me las devuelve. Estando en Tordesillas le pedí volver a Vetusta por el camino más corto...Y la hijadeputa me hizo cruzar todo Valladolid, porque efectivamente es más corto cruzar la ciudad que circunvalarla...en metros aunque no más corto en tiempo...
A veces se pone de morros. Cuando decido volver por una carretera más bonita o con menos tráfico, o menos directa pero que me gusta más... empieza a llamarme de todo y la tengo que silenciar, y pasamos el viaje en silencio sin hablarnos.
Lo malo fue lo de los Whatsapp. Además de sincronizar el teléfono para los mapas y llamadas, le deje que me leyera los Whatsapps que es una cosa muy útil. Te va leyendo lo que te mandan y puedes contestar por voz.
Un día conté en casa lo bien que me lo pasaba charlando con Marta y que me leía los Whatsapp. Me miraron raro... a los dos días de contarlo, iba de viaje y de repente Marta dice: "Oye Gonzalo dice tu mujer que estas casado y que tu relación conmigo le mosquea y que además seguro que vas por ahí mirando a otras...". Os juro que por unas décimas de segundo tuve un escalofrío. Era la cabrona de La Parienta que se había entretenido en escribir un mensaje para que sonara absolutamente real...muy graciosa.
Otro día, que íbamos de viaje los cuatro, Marta empezó a decir:
-Mensaje de amigotes foto irrepoducible
-Joder que buena está. Manda más
-Mensaje de amigotes irreproducible
-Vídeo de amigotes irreproducible.
En fin... no era lo más adecuado, porque a La Parienta no le gustan los envíos de mis amigotes. Pero los cabrones de mis hijos también iban en el coche y de repente Marta empieza a escupir como una ametralladora:
-Oye papá eres un poco salidillo que lo que te mandan son tetas seguro
-Papá ¿si ya me teníais a mi, porque luego tuvisteis a la pesada esta?
-Creo que como familia, deberíais replantearos la hora de llegada de vuestros hijos
-Ya basta de acelgas queremos macarrones
Así que tuve que apagar a Marta entre el cachondeo de mi familia.
Ahora sólo nos relacionamos en secreto, sin nadie delante.

lunes, 6 de mayo de 2019

Querer querer o incluso querer querer querer


Hace poco, en una conversación con un amigo me soltó a bote pronto: “¿Tú quieres a tu madre?”. La verdad es que la pregunta nos llevo a una reflexión bastante compleja, a ver si soy capaz de exponerla aquí.
Uno no elige a quien querer. Salvo en el caso de la pareja. Pero en todos los demás casos, uno tiene una serie de relaciones (familiares, biológicas…) con gente a la que se supone que tiene que querer. Por obligación.
Y claro, en el caso de mi amigo, por ejemplo, fue criado por su abuela, mucho más que por su madre. Y quería mucho a su abuela. Más que a su madre que era una desconocida en muchos aspectos. Pero hay más casos en los que puede ocurrir. ¿Qué ocurre por ejemplo si descubres que tu padre es un delincuente? o simplemente una mala persona… O ¿por qué tienes que querer a tus hermanos? ¿y a tus primos? ¿hasta que grado de vínculo familiar hay que tener cariño a la gente?
Porque no nos engañemos, todos tenemos parientes que son unos perfectos hijos de puta. Así que no entiendo que haya que quererlos. Hay una cierta obligación social, pero llega un punto en que, si tienes dos dedos de frente, tu espíritu crítico te puede llevar a no querer, incluso a odiar a una persona por más familiar que sea…
Incluso sospecho que un hijo puede hacer barbaridades suficientes para que su familia más cercana, sus padres, dejen de quererlo. Algo así debe ser un trauma, debe ser doloroso, pero hay circunstancias en que se puede dar, estoy convencido.
Lo duro es en el caso de que no haya grandes barbaridades en las que basarse. En el caso de que la otra persona no sea un psicópata, ni un monstruo. Pero es que el cariño no se puede forzar, puedes coger aversión a un progenitor, a un hermano y estoy convencido de que también a un hijo.
Lo que ocurre es que en esta sociedad no lo puedes decir. No puedes decir que no quieres a tu padre o a tu hijo. Hay que tragar con los convencionalismos. No lo puedes decir, pero sabes en tu interior que es así.
Siempre puedes llegado el caso, hacer la trampa de el querer querer. Para tranquilizar tu conciencia. Siempre puedes decir que desearías querer a alguien, Que te gustaría quererle, pero que no puedes. O incluso, puedes crearte una trampa mental, cuando sabes que no quieres e incluso no tienes claro si quieres querer, que sea querer querer querer. Y así hasta el infinito. Con que haya un primer querer que figure en la lista de forma sincera, ya puedes tranquilizar tu conciencia. Porque tienes que tranquilizar tu conciencia de alguna forma. Estoy convencido que cualquiera que analice todas sus relaciones “convencionales” descubrirá alguna persona presuntamente querida a la que no querrá.
Yo al menos

lunes, 29 de abril de 2019

Vodafone o la atención al cliente 4.0


He descubierto una nueva forma de trato en la atención al cliente. Consiste en marear al cliente sin que realmente el cliente en ningún momento pueda reclamar formalmente. Así no figura la reclamación por ninguna parte y la empresa queda de puta madre. Os cuento la historia.

Resulta que me surge un pequeño conflicto con una compañía que cobra por mensajes. Conflicto que supone que me han cobrado 70€ que no deberían. Nada excepcionalmente grave. Pero como de vez en cuando tengo tiempo de estar esperando aburrido, decido que durante la espera voy a reclamar la pasta esa. Sin mucha esperanza porque esas empresas son de timar a la gente. Pero me entretengo en el tema.

La primera parte de la reclamación supone que Vodafone me tiene que certificar cuando se dio de alta el servicio de mensajes premium. El truco está que dieron de alta el teléfono de mi hijo cuando era un menor no emancipado al que no se le podía dar de alta. Así que en cuanto tenga la certificación, puedo reclamar que me han timado.

Llamo a Vodafone y explico todo. Lo sorprendente es que Vodafone no quiere darme la certificación. Se ve que están conchabados. Pero no me lo quieren decir. Y empieza la bonita discusión de a ver si me canso y dejo de marearles.

Las estrategias que usan son muy curiosas, llamadas que se cortan cuando estas explicando, desvíos a otra extensión que se eternizan… Decido que la vía de teléfono esta muy trillada. Así que me pongo al chat de la web que es lo que mola.

El chat online de Vodafone es sorprendente. Todo mi empeño es que me den un mail para mandar por escrito lo que quiero. Pero son muy hábiles. No te dan un mail bajo ningún concepto. El truco es que no llegue nunca un mail de reclamación, así no hay reclamación.

Gran parte de la reclamación vía chat la haces chateando con un robot. Cuando te cansas y te das cuenta, le preguntas si es un robot, y entonces se pone una persona al teclado.

A partir de ahí empieza otra serie de trucos, nunca te van a dar un mail, nunca hay forma de mandar documentación adjunta…la empresa tiene todos los medios de comunicación para que no te comuniques.

Usan también una estrategia muy bien diseñada. Te dan un número de reclamación, que se ha de resolver en 48h y a las 48h te cierran la reclamación y la evolucionan a una diferente con otro número. Esa tiene otras 48h… y así eternamente.

Cuando ya tienes tres o cuatro reclamaciones puestas, con su número, puedes llamar a pedir información, y a lo mejor se apiadan de ti y te dan un mail para que reclames. El mail que te dan te responde que para un mejor servicio te dirijas a ellos por chat…

Resumen: en plena época de la tecnología y medios de comunicación, la atención guay al cliente, consiste en que el cliente no se pueda comunicar. Que no haya reclamaciones…porque no hay contacto del cliente.

La única forma de contactar es por escrito. Toma siglo XXI.